Acevedo, de la cúspide del poder al colegio salesiano
El ex gobernador de Santa Cruz y uno de los hombres en quien "K" depositó mayor confianza –hasta que se la retiró– deberá ahora ganarse el sustento dando clases en Pico Truncado. Es un autoretiro, ya que no descarta volver a la política.
BUENOS AIRES (ABA).- Pasados los momentos de tensión por su renuncia a la gobernación santacruceña, Sergio Acevedo analiza ahora cuál será su futuro. Por ahora, y por tiempo indeterminado, dejará la política para dar clases, aunque no está descartado que dentro de algunos meses más vuelva a la militancia.
Trabajará como abogado y como profesor de Educación Cívica en el colegio polimodal Juan XXIII de Pico Truncado, su pueblo.
Allí vive, lejos de Río Gallegos y de los avatares de la política santacruceña, de la que no quiere saber más nada, por el momento. En su pueblo se siente querido por los vecinos y por los militantes del Frente para la Victoria (FV), que lo recibieron con aplausos el día que volvió a su casa, recién renunciado.
¿Acevedo podría pasarse en los próximos meses al ARI de Elisa Carrió? A sus amigos les dijo que no. Aunque tiene una muy buena relación con Carrió, a quien conoce desde las épocas en que ambos trabajaban en la comisión de juicio político de la Cámara de Diputados, no tiene pensado pegar el portazo y pasarse a la oposición.
Así lo explicó uno de sus ex ministros: «Sergio es peronista y jamás militaría en el ARI. Cree que Carrió, a pesar de ser buena persona, lidera el partido con un estilo mesiánico que lo disgusta. Además, el ARI es sólo una circunstancia y quizás dure sólo un par de elecciones más. La verdad es que en Santa Cruz sólo se puede hacer política en el Frente para la Victoria. O en el radicalismo, y Sergio no es radical».
Acevedo, por ahora, no hablará ante la prensa de su experiencia como gobernador y menos todavía sobre cuáles fueron las verdaderas causas de su renuncia. Le molesta que funcionarios nacionales como Alberto Fernández, casi un «recién llegado» a la pingüinera, lo hayan salido a criticar con ferocidad por los medios. Pero él jamás contestará a esos dichos. Menos aún saldrá a «contar» todos los secretos que supuestamente conoce sobre los manejos internos de la intimidad kirchnerista.
Fuentes de la Casa Rosada aseguraron que temían que Acevedo se transforme en un «denunciador» de las prácticas del oficialismo. En una especie de «arrepentido». No ocurrirá. No es el estilo del ex gobernador. Además sus denuncias carecerían de coherencia. ¿Puede el ex ex vicegobernador de Kirchner, ex jefe de la SIDE y además ex gobernador K denunciar de un día para el otro manejos oscuros de sus ex compañeros de décadas de gobierno y militancia? ¿Acaso esas denuncias no lo salpicarían también a él?
En la Rosada creen que Acevedo jamás criticará a los Kirchner públicamente. Así lo dijo Aníbal Fernández, el ministro del Interior: «Acevedo no es un traidor». Pero en el Gobierno algunos dudan. Recuerdan el caso del diputado por Santa Cruz Eduardo «Chiquito» Arnold, otro ex pingüino, ex vicegobernador de Kirchner, transformado ahora en uno de sus más temibles críticos y opositores en el Congreso y en Santa Cruz.
No será el caso de Acevedo. Aunque todo puede ocurrir en política, el ex gobernador jura que el único auditorio en el que hablará por estos días es en las aulas del colegio salesiano Juan XXIII de Pico Truncado.
NICOLAS WIÑASKY
BUENOS AIRES (ABA).- Pasados los momentos de tensión por su renuncia a la gobernación santacruceña, Sergio Acevedo analiza ahora cuál será su futuro. Por ahora, y por tiempo indeterminado, dejará la política para dar clases, aunque no está descartado que dentro de algunos meses más vuelva a la militancia.
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