Almacenaban el petróleo en un piletón de vino para trasvasarlo a los camiones

La banda había alquilado una ex bodega en Cipolletti.

CIPOLLETTI (AC).- Los investigadores sabían que antes de instalarse en un galpón del parque industrial de Cipolletti, que fue allanado el miércoles, los integrantes de las mega banda de robo de petróleo habían alquilado una ex bodega próxima a la ruta 65 para realizar el trasvasamiento. Pero no se imaginaban con qué se iban a encontrar allí.

Ayer por la mañana, luego de realizar un allanamiento en otro galpón alquilado por los delincuentes se dirigieron a este lugar ubicado en Rodolfo Walsh y Río Limay de Cipolletti. Apenas rompieron el candado que protegía la abertura principal de la propiedad fueron recibidos por unas manchas de petró

leo en una de las paredes y una boca de carga instalada en otra. Era más que una señal.

El dato terminó de corroborarse cuando uno de los policías que integraba el equipo trepó para ver qué pasaba en este depósito que antiguamente se utilizaba para almacenar el vino. El «piletón» tenía aún unos 25 centímetros de petróleo crudo.

Con ayuda de una llave lograron abrir la boca y parte del negro fluido se derramó por el piso.

La capacidad de este espacio era ideal para los delincuentes. Tenía unos 8 metros por 3,5 de ancho y unos 2 metros de alto. Lo suficiente para almacenar una carga completa de un camión cisterna.

«Desde hace un poco más de un mes, casi dos meses que esta gente estaba acá», dijo una mujer que alquila una casa aledaña, a quien los delincuentes le pidieron en reiteradas oportunidades -incluso le ofrecieron dinero- para que buscara otro lugar y se fuera de allí. Le habían dicho que querían ocupar esa propiedad para «que pudieran estar los choferes».

Era lógico que pretendieran estar solos. Pero no tuvieron mucha suerte.

La familia que vivía al lado no se fue y para colmo los arreglos que Caminos del Valle comenzó a realizar en la Avenida Circunvalación, muy cerca de allí, hicieron que

el tránsito por una de las calles que rodea la bodega fuera mucho más intenso y continuo.

De todos modos en este galpón los malvivientes habrían realizado la carga de una buena cantidad de camiones con destino a destilerías de Buenos Aires y Santa Fe que compran el petróleo «trucho».

«Se veían tres camiones. Uno con un solo tanque, otro con dos y había otro que era distinto, con barandas como los que usan para la fruta», dijo la mujer, que prefirió no dar su nombre.

Se presume que luego de extraer el petróleo de las pinchaduras de la zona de El Treinta llegaba el supuesto camión frutero que en realidad tenía camuflada una cisterna. La carga que llevaba este camión era depositada en el ex piletón de vino para luego realizar el trasvasamiento a los rodados que transportaban el combustible. Estos eran los que tenían «tanques», como dijo la mujer.

Pero la banda, que cada día asombra más por su organización, no dejaba nada librado al azar. Si había alguna duda, si notaba algo sospechoso o riesgo, se iba. Es por eso que desde allí habría decidido trasladar su sala de cargas hacia el galpón del parque industrial, ubicado mucho más cerca del lugar del robo. Este sitio fue allanado el miércoles.

En la ex bodega, además de los camiones, se veían co frecuencia dos personas, a quienes los vecinos consideraban «los dueños». Iban en una camioneta. Nadie -o al menos eso dicen- sabía qué sucedía allí adentro.

Aseguran que cuando los camiones llegaban los sujetos cerraban el portón y trabajaban en el interior sin que nadie los viera. «A veces se sentía olor a combustible», comentaron.

En el mismo galpón, además de detectar este depósito de petróleo clandestino, los efectivos hallaron ayer un camión sin patente que luego determinaron que tenía pedido de secuestro de Bahía Blanca.

Sólo en los vidrios quedaban registros del dominio de este Mercedes Benz 1526: U087685.

Además de este rodado, la Policía secuestró otros elementos de interés para la causa: precintos metálicos que se utilizan para sellar las bocas de carga de los camiones, recipientes plásticos manchados con petróleo, cables utilizados para conectar la bomba que permitía la carga, tres botellas con combustible, y unas ocho muestras del petróleo que aún quedaba resguardado en este lugar.

Cerca del camión, había una pequeña oficina en la que aparentemente dormía el sereno. Una luz y una estufa eléctrica estaban prendidas. Pero después se supo que este hombre fue uno de los detenidos en la primera ronda de allanamientos que se concretaron en Cipolletti.

El trabajo de ayer, como el anterior, fue realizado por gente del Departamento de Delitos Económicos de Neuquén, la Brigada de Investigaciones de la División Judicial de Cipolletti y Criminalística también de esta ciudad. El juez Héctor Rimaro, quien investiga la causa, fue quien le pidió a su par rionegrino Guillermo Baquero Lazcano que se hicieran estos allanamientos.

Notas asociadas: Alquilaron un galpón a pasos de un ducto Quieren saber qué roles cumplían La semana en Cipolletti: Oro negro  

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