PAPEL. Mediacion escolar lista

No tomar una postura, escuchar a las partes e intentar un acuerdo son los principios básicos de este proyecto.

Lucía tiene 14 años; el año pasado ingresó al CEM 16 y la pasó mal. “Dos compañeras me amenazaban por Facebook. Me decían que me iban a quemar y subir el vídeo a las redes sociales. No les hice nada, me daba miedo venir a la escuela”. Unas sillas de por medio, Nicolás no se siente ajeno. “Sufrí bullying en la primaria. Me molestaban, los docentes no se daban cuenta de lo que me estaban haciendo todos los días. Desde la dirección hasta aconsejaron a mis padres que me enviaron a la psicóloga diciendo que el problema era yo, y ella dijo que era totalmente normal. Fue muy difícil”.

En la ronda hay ocho jóvenes de entre 14 y 17 años, están allí porque los docentes los eligieron por su perfil conciliador. “Son ejemplos de comportamiento y trayectoria académica”, enfatizó Belén Llanos, docente de Lengua designada como la coordinadora de un nuevo proyecto impulsado desde el colegio para hacerle frente a los conflictos entre estudiantes que existen hace tiempo, pero que asegura que se profundizaron en el último tiempo.

“Por un lado se encuentran las actitudes normales propias de la adolescencia, y por el otro la naturalización de situaciones de violencia constante. Hay límites y a eso apuntará su tarea”, agregó la docente, quien refirió a que “hablamos de riesgos a la integridad física, pero la escuela no tiene muchas herramientas, son limitados hasta los marcos normativos”.

Si bien las peleas se dan principalmente a la salida de la escuela, puertas adentro de las aulas los mismos estudiantes identifican casos de bullying. Sumado a otros roces que surgen entre estudiantes en lo cotidiano, como empujones en los pasillos según dicen, todo desgasta la buena convivencia.

La propuesta institucional es implementar técnicas de mediación para resolver esos conflictos que se generan, pero hacerlo entre pares: que los mismos adolescentes actúen como mediadores en los conflictos de sus compañeros.

La apuesta es reforzar el diálogo entre las partes para solucionar los inconvenientes.

“Se perdió la capacidad de resolver los problemas hablando, ante la mínima incomodidad todo termina a las trompadas”, apuntó Lautaro, estudiante de cuarto año. “Cuando preguntamos cómo surge el problema dicen ‘me miró mal’, esa es la respuesta más común”, agregó.

El proyecto cuenta con el respaldo de un reglamento. El grupo de mediadores tendrá dos funciones: intervenir ante situaciones de conflicto emergentes, en donde se convocará a una reunión y se definirá quién será el mediador. La otra es concurrir a reuniones planificadas, donde el grupo formulará actas y tomará postura ante determinadas situaciones.

“Les marcamos que su trabajo desde el rol de mediador consiste en no tomar una postura, sino escuchar lo que le pasa a cada uno para llegar a un acuerdo”, agregó la profesora.

“Su trabajo desde el rol de mediador consiste en no tomar una postura, sino escuchar lo que le pasa a cada uno para llegar a un acuerdo”.

Belén Llanos, docente de Lengua designada como coordinadora.

“Se perdió la capacidad de resolver hablando, ante la mínima incomodidad todo termina a las trompadas”.

Lautaro, estudiante de cuarto año que participa del proyecto.

Redes sociales: donde comienza todo

“Por lo general los problemas surgen primero en las redes sociales. Tenemos que repensar su uso, eso es algo que los mediadores van a trabajar fuertemente”, insistió Llanos.

Sucede que ante las peleas, más de uno saca su celular y filma la agresión. Luego ese contenido se difunde en Facebook.

También ocurre que mediante las redes expresan las amenazas o publican comentarios que generan los malos entendidos que no siempre terminan bien.

Equipo

Cómo funciona y en qué casos se utiliza con más frecuencia

La técnica de mediación lleva más de 20 años de implementación para resolver en forma no litigiosa las situaciones de conflictividad. Ana María Amidolare fue mediadora del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, es docente en el área de posgrado de la UBA, miembro de Libra y coordinadora de cursos de mediación. En ese marco es que llegó a Roca, a realizar capacitaciones en Fundesur sobre la temática.

Amidolare enfatizó en que los conflictos suelen referir a “temas instalados hace un tiempo”. La resolución depende de las partes. El mediador no propone qué hacer, sino que ayuda a que las partes alcancen una solución. En ese sentido, aclaró que arribar a una solución no es simple. “Fácil no es, si fuera fácil las personas lo resolverían en una sala de su casa o en el bar de la esquina”.

“El mediador no es juez que sentencia frente a pruebas y testimonios. El mediador depende de la honestidad de las partes, que buscan llegar a un acuerdo para ganar ambos”, destacó.

Respecto a la utilización del método en la actualidad, Amidolare indicó que la mayoría de los conflictos que llegan a la instancia de mediación son de tipo familiar. “Tienen historias compartidas de años, frente a una situación de conflictividad, lo importante es que lo resuelven en un marco de confidencialidad.

“Temáticas familiares que más aparecen tienen que ver a la disolución de parejas que tienen hijos en común. Definen la frecuencia de visitas, toda la parte económica”.

El resto de las audiencias se divide entre mediación comunitaria entre vecinos y la escolar. “Hoy en día es tan necesaria, ante casos de bullying y maltrato generalizado”.

La resolución del conflicto depende de los interesados. El mediador no propone qué hacer, sino que ayuda a que las partes alcancen una solución.

El mediador no es juez que sentencia frente a pruebas y testimonios. El mediador depende de la honestidad de las partes, que buscan llegar a un acuerdo para ganar ambas”.

Ana María Amidolare, exmediadora del Ministerio de Justicia de la Nación, docente de la UBA

Datos

“Su trabajo desde el rol de mediador consiste en no tomar una postura, sino escuchar lo que le pasa a cada uno para llegar a un acuerdo”.
“Se perdió la capacidad de resolver hablando, ante la mínima incomodidad todo termina a las trompadas”.
8
jóvenes de entre 14 y 17 años forman parte del grupo conciliador que se ocupa de mediar en los conflictos.
La resolución del conflicto depende de los interesados. El mediador no propone qué hacer, sino que ayuda a que las partes alcancen una solución.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora