Andrea Álvarez: “En el rock la igualdad de género avanzó poco y nada”

La baterista y cantante Andrea Álvarez lamentó que dentro del rock, a pesar del de los avances en la sociedad a partir de la lucha por la igualdad de género, “cuando se quiere destacar a una mujer, se habla de su belleza” o se la compara con algún par masculino, y consideró que “habrá un cambio cuando las chicas que van a un show escuchen a alguien que en el escenario hable de lo que nos pasa a las mujeres”.

“No hay un cambio, para mí es muy leve el cambio”, sentenció la artista que inició su carrera a fines de los ‘70 en M.I.A. (Músicos Independientes Asociados); fue parte de Rouge, el primer grupo integrado por mujeres que fue el antecedente de Viuda e Hijas de Roque Enroll, colaboró con artistas como Charly García, Soda Stereo, Attaque 77 y Divididos, entre otros, y lleva adelante una carrera solista, al frente de un power trío.

Precisamente, todas sus experiencias como mujer dentro del rock serán el hilo conductor del proyecto “Las chicas están bien”, un documental que realizará con el director Augusto Monk. El documental prevé contar la historia “no conocida” de las mujeres en el rock argentino, para lo cual no sólo habrá testimonios, sino sesiones en vivo con “dream teams” de artistas de distintas épocas interpretando clásicos que atiendan a esta perspectiva, como el caso de parte del repertorio de Viuda e Hijas de Rock and Roll, Celeste Carballo y Fabiana Cantilo, entre otras.

“Hay un montón de cosas que aparecen: tristezas, soledades, prejuicios, ninguneos, felicidad, plenitud o frustración. Un montón de formas posibles de ser mujer dentro del rock. Eso es lo que quiero mostrar, las distintas formas sin tomar postura”, explicó Álvarez a Télam.

P- ¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?

Andrea Álvarez- Augusto Monk, con quien nos une una relación de muchos años porque sus padres fueron mis primeros profesores de música cuando tenía 5 años y yo fui su primera profesora de batería, siempre me ofrecía hacer algo pero no me interesaba. Ante esta sugerencia, que se mantenía, me puse a pensar en mi historia, las décadas que llevo en esto y en los cambios que hubo. Es medio como la historia cultural argentina y de la mujer en el arte. Me vi a mi misma atravesando esas etapas y pensé que estaba más interesante hacer un documental desde mi experiencia, viajando por las aguas de la mujer en el rock argentino. Hay una historia clásica y una historia no contada, y esa es la que me interesa mostrar. Vamos a hacer un piloto para luego poder conseguir financiamiento para hacer el resto de la película.

P- ¿Nota un cambio grande en estos años en cuanto al lugar que le dan a las mujeres en el rock o siente que las restricciones siguen siendo las mismas?

AA– Para mí es muy leve el cambio. Cuando yo empecé a tocar tenía pocas referentes mujeres. Estaba Gabriela, que era “la mujer de Edelmiro Molinari”; María Rosa Yorio, que era “la mujer de Charly” y Carola Cutaia, que era “la mujer de Carlos Cutaia”. Siempre la mujer música era presentada como la esposa de alguien. Paradójicamente, también, Yorio cantaba en el disco de Porsuigieco el tema “Quiero ver, quiero ser, quiero entrar”, que es el más escuchado en Spotify, y sin embargo su nombre no formaba parte del grupo. Siempre cuando se quiere destacar a una mujer música, se habla de su belleza o se dice que toca como un hombre. Por ejemplo, de la baterista Viola Smith, la más longeva que existe, se decía que era “la Gene Krupa mujer”.

P- ¿Le pasó mucho eso?

AA- Me pasa hasta el día de hoy, que digan que soy la mejor baterista mujer. Cuando yo empecé, desde muy chica, me gustaban las referentes mujeres que hacían lo que se suponía que hacían los varones. Yo quería ocupar ese lugar que era de los varones, competir de igual a igual. Eso era como una postura política. Gasté mucha energía para probar que era buena musicalmente y hasta negué que cantaba para que me dejaran tocar la batería y no me llamaran para ser corista. Me doy cuenta que muchas chicas que empiezan hoy en la música desconocen la historia que las precedió, que fue lo que les abrió las puertas. Nosotras naturalizamos el peaje que teníamos que pagar. Pensábamos que era así, pero ahora es obvio que no, por eso quienes aparecen ahora lo pueden gritar. Lo curioso es que la discriminación mayor no viene generalmente del compañero de laburo, sino del negocio y del público, que mayoritariamente está formado por mujeres.

Una muy joven Andrea Álvarez y los Soda, a fines de los 80.

P- ¿Por qué le parece que es tan lento este cambio?

AA- Para mí, una característica del rock, lo que lo define, es no tener miedo a cuestionamientos por quedar bien. Creo que a las mujeres nos entrenaron mucho para quedar bien, por eso me parece que va a costar un tiempo más. Hay más conciencia, eso es lo bueno, pero todavía no veo un cambio a nivel composición, a nivel letrístico. Creo que va a haber un cambio, cuando las chicas que van a un show escuchen en el escenario a alguien que les hable de lo que nos pasa a las mujeres.

P- ¿Cree que la mujer se ve obligada a adoptar una actitud masculina para ocupar esos espacios?

AA- Lo que más hay son varones que adoptan posturas femeninas. De hecho, sobra la pintura de labios (risas). No existe una postura femenina o masculina cuando están haciendo arte. Sos lo que sos. Hay mujeres fuertes en el escenario y eso parece que fuera masculino. Lo que sí vi es muchas cantantes que apelan al estereotipo masculino, tal vez por falta de referentes femeninas; o apelan al estereotipo “maestra jardinera”. Veo una desconexión de las pibas que deciden ser músicas con ellas mismas. Hay que entenderse como persona, quererse mucho y respetarse mucho para poder ser una artistas libre sobre el escenario.

¿Quién es Andrea Álvarez?

Nacida en Buenos Aires, en 1962, formó parte de Rouge la primera banda de rock argentino integrada solamente por mujeres y acompañó a numerosos artista como Charly García, Divididos y Attaque 77, entre tantos otros.

Pero la más destacada de esas colaboraciones acaso haya sido como percusionista de Soda Stereo, que incluyó la grabación de tres de sus discos (Languis, Canción animal y Rex Mix), giras, participación en sus shows despedida y la gira “Me verás volver”, y tocando en reemplazo de Charly Alberti en el evento Personalidad del año 2008 de CAPIF.

Desde fines de la década del noventa encaró proyectos propios, primero con la banda Pulsomadre y desde 2001 como solista, lanzando cuatro álbumes de estudio, un CD/DVD en vivo y dos EP. Ha ganado el Premio Konex por “Mejor artista femenina de rock de la década” (2015) y fue nominada en los Grammy Latinos 2016 en la categoría “Mejor álbum de rock” por Y lo dejamos venir.


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