Año 2000: inicio de un ciclo y fin de otro

Por Roberto Hodes

Con el inicio del 2000 del Calendario Gregoriano comenzó su segundo ciclo de 400 años, conformado por las normas referidas a los años bisiestos; asimismo, al finalizar dicho año terminó el segundo milenio del calendario.

Circunstancias similares para un mismo año no se han dado con anterioridad. En lo futuro, de continuar rigiendo las normas actuales, se darán en el año 4000, dado que con su comienzo se iniciará el séptimo ciclo del calendario y a su finalización concluirá el ciclo del cuarto milenio.

Los milenios

Un milenio comprende la cuenta de mil años; también comprende la cuenta de diez siglos, cada uno de los cuales integrados por cien años.

Cada año en la medición del tiempo, a diferencia de los seres vivos, toma su valor numérico al inicio y transcurre con ese marbete hasta su finalización, en tanto que a los seres vivos se les asigna, tanto el primer año como los siguientes, una vez cumplido el decurso de 366 ó 365 días, según el período incluya o no un día bisiesto; los años calendarios transcurren y los de los seres vivos se cumplen.

De manera análoga a los años, los siglos y los milenios toman su numeración al inicio; transcurrido el tiempo que representan, finaliza y se inicia un nuevo período.

El Calendario Gregoriano corresponde a la Era Cristiana, cuyo inicio se fijó en el año 754 de Roma, que pasó a ser nominado año 1 después de Cristo, en tanto que los años anteriores, del 753 de Roma hacia la Prehistoria, son considerados años anteriores a Cristo. Las numeraciones cardinales son complementadas según el caso con las indicaciones D. de C. o A. de C.; las siglas no se utilizan si los números son precedidos por los signos menos (-) o más (+) respectivamente. En la actualidad para la datación de la Era Cristiana se prescinde del aditamento de la sigla y del signo.

El siglo I de la Era Cristiana corresponde a los años 1 al 100 D. de C.; el primer milenio (milenio I) comprende los años del 1 al 1000 y los siglos I al X D. de C.; el segundo milenio abarca los años 1001 al 2000 y los siglos XI al XX.

Es por ello que al finalizar el año 2000 concluyeron el siglo XX y el segundo milenio posterior a Cristo y con la iniciación del 2001 comenzaron el siglo XXI y el tercer milenio.

Desde ya que el adminículo que habitamos no se dará por enterado del cambio de milenio; ocurre que la antigüedad de una era o de un calendario está en relación únicamente con la elipse de la espiral planetaria en que comenzó cuenta; hay pueblos como el maya, el israelita y el mapuche, que ya han transitado el tercer milenio de sus respectivos calendarios sin que produjeran reacciones planetarias o universales.

Los años bisiestos

A- El primitivo Calendario Romano

El calendario que nos rige tiene sus raíces en el primitivo Calendario Romano de 304 días, puesto en vigencia bajo el gobierno de Rómulo y modificado poco después por Numa Pompilio.

La recomposición llevó el año a 355 días agrupados en 12 meses; cada mes estaba dividido en tres períodos desiguales mediante la designación de tres de sus días con los nombres de Kalenda, Nona e Idus;

*El primer día de cada mes era denominado Kalenda;

*El quinto día de los meses con 28 ó 29 días era denominado Nona;

*El séptimo día de los meses con 31 días era denominado Nona;

*El octavo día posterior a un Nona se denominaba Idus.

En consecuencia, el ‘Año Numa’ tenía la siguiente estructura (ver cuadro). (1)

Los días que no poseían nombres eran designados en función del primer día siguiente nominado, ya fuere del mismo mes o del posterior, en base de un cómputo que incluía el día a designar y el nominado utilizado como referente. Por ejemplo, el ordinal 24º de Februarius recibía la denominación ‘VI Kalenda Martius’.

El Año Numa implicaba un atraso con relación al Año Solar, lo que motivó que en algunos se adicionara un mes, denominado Merkedonius, con 22 o con 23 días.

El sistema adoptado, unido al manejo discrecional en relación con los meses a intercalar, derivó en una falta de correlación de las fechas con las estaciones naturales dependientes de las posiciones relativas del Sol y de la Tierra, haciendo del calendario una tabla poco confiable para utilizarla en las tareas agrícolas y ganaderas.

B- Calendario Juliano

Fue Julio César quien encaró la reforma, con el asesoramiento de Sosígenes, astrónomo de Alejandría. Implementó el calendario solar en función del ciclo total de las distintas posiciones del Sol en su traslación alrededor de la Tierra (según la creencia de la época), calculada en 365 días y fracción menor a 1/4 de día. Estableció el ciclo de cuatro años, tres de los cuales comprendían 365 días y uno comprendía 366 días.

El día complementario del cuarto año de cada ciclo se intercalaba entre el vigésimo cuarto y el vigésimo quinto día del mes Februarius.

Previo a poner en vigencia el nuevo calendario, Julio César amplió el año 708 de la Fundación de Roma a 445 días, para compensar el retraso del calendario que se reemplazaba (2); ese año es conocido como ‘Año de la Confusión’.

El Calendario Juliano comenzó a regir en el año 709 de la Fundación de Roma.

C- Año bisiesto

De la ubicación asignada al día a intercalar, a continuación del sexto Kalenda Martius, derivó su actual denominación de ‘Día bisiesto’ y este nombre determinó a su vez que el año que contiene el día bisiesto fuera conocido como ‘Año bisiesto’, al tiempo que los años de 365 días pasaron a ser designados como ‘años comunes’ o ‘años vulgares’.

Por algún tiempo la aplicación del ciclo Juliano no fue regular, habiéndose utilizado ciclos de tres años, dos comunes y uno bisiesto.

El emperador Cayo Julio César Octavio, conocido como ‘Augusto’, concretó un ajuste, disponiendo que doce años corridos fueran vulgares y cambió la cantidad de días en algunos meses; anteriormente habían sido cambiadas las denominaciones de los meses Quintilis y Sextilis por Iulius y Agustus.

Luego de esas modificaciones, el calendario adquirió la estructura que presenta el Calendario Gregoriano; al ser adoptada la numeración correlativa de los días dentro de cada mes, el día bisiesto se agrega en el mes de febrero como día 29.

D- Año Trópico

El ciclo de cuatro años del Calendario Juliano originó un nuevo problema o discordancia hacia el futuro. De hecho, al agregar un día en cada ciclo de cuatro años, este ciclo tiene una duración levemente superior a cuatro años solares.

La medición del Año Solar o Año Trópico determina que la traslación de la Tierra alrededor del Sol se completa en 365,2422 días; la fracción es inferior a un cuarto de día que, en la medida horaria en uso, equivale a 5 horas, 48 minutos y 46 segundos.

Comparando los días que comprende el ciclo del Calendario Juliano con cuatro años trópico, surgen los siguientes guarismos:

Ciclo de cuatro años del Calendario Juliano:

(365 + 365 + 365 + 366) días = 1.461,0000 días.

Cuatro años trópico:

(365,2422 x 4) días = 1.460,9688 días

Diferencia = 0,0312 días

Se constata que cada ciclo del Calendario Juliano produce un exceso de 312 diesmilésimos de día con relación a cuatro años solares; ese exceso, algo inferior a 45 minutos, acumula casi un día en 32 ciclos (128 años).

E- Calendario Gregoriano

En el año 1582 de nuestra era, el Papa Gregorio XIII concretó la reforma del Calendario Juliano sobre la base de los estudios realizados por el astrónomo Luis Lilio, a fin de restablecer la correlación de las fechas del calendario con los equinocios, suprimió 10 días en octubre de ese año, que pasó del 4 al 15 y dispuso que en lo futuro no serán bisiestos los años seculares no divisibles por 400.

En consecuencia, en el Calendario, ahora denominado Gregoriano, son bisiestos los años cuya cifra es divisible por 4, con excepción de los terminados en dos ceros si no son al mismo tiempo divisibles por 400; se reemplazó así el ciclo de cuatro años por un ciclo de 400 años, de los cuales 303 son años comunes y 97 años bisiestos.

De hecho el primer ciclo de 400 años comenzó el año 1600, que fue bisiesto y concluyó el 1999; el segundo ciclo de los años bisiestos comenzó con el inicio del año 2000.

Este Calendario involucra a su vez un exceso de 12 décimos de día en cada ciclo de 400 años, que producirá un adelanto de 1,08 días en nueve ciclos (3.600 años) y, posiblemente, determine la supresión del día bisiesto del año 5200, de seguir nuestro planeta su derrotero con los ritmos actuales, sin que algún cuerpo celeste interfiera en el mismo, en su rotación o en su traslación en la galaxia. Veremos.

Bibliografía

* Manual de Cronología Española y Medieval, editado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, año MCMLII;

* Cronología de los Descubrimientos, de Isaac Asimov, Editorial Ariel S.A., Colombia 1992;

* Diccionario Enciclopédico Ilustrado Sopena, Barcelona 1980;

* Enciclopedia Italiana – Instituto Giovanni Treccani.

(1) En la denominación de los meses se ha seguido al Dr. José Vives; Manual de Cronología citado.

(2) La Enciclopedia Italiana consigna que no hay uniformidad entre quienes han estudiado la duración del año 708 de Roma; resultó ser de 445 días para Censorino, de 444 días para Solino y de 443 días según Macrobio.


Con el inicio del 2000 del Calendario Gregoriano comenzó su segundo ciclo de 400 años, conformado por las normas referidas a los años bisiestos; asimismo, al finalizar dicho año terminó el segundo milenio del calendario.

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