¿Ante un “día muy acontecido”?

El análisis de Carlos Torrengo.

Redacción

Por Redacción

Contexto

La historiografía americana tiene una definición para reflexionar sobre determinados momentos: “día muy acontecido”. Se refiere a esas jornadas que agitan la vida de una sociedad y que eventualmente son puntos de partida para nuevas páginas de la historia.

Desde esta perspectiva, está abierta la posibilidad de que Argentina haya vivido ayer una jornada de este tipo. Veamos:

• Ayer Elisa Carrió, en el plenario de la comisión que trata la reformulación de la ex-SIDE, trajo al tapete la “pista siria”. Es decir la participación de Siria en el atentado a la AMIA. Palabras más, palabras menos, dijo lo que el fiscal inicial de aquella causa -Eamon Mullen- le dijo a este diario hace más de una década en una sólida investigación sobre el tema: “Donde está Irán, está Siria”. Por supuesto, aquella Siria estaba íntegra, hoy es un revuelto de sangre y muerte. La “pista siria” no fue jamás seguida por disposición del régimen de Menem. Primaban intereses para no marchar por ese lado. El fiscal Nisman jamás creyó en la implicancia de Siria en los hechos, los que hasta su muerte llevaba una década investigando. La política, tanto la del planeta K como la alimentada por la oposición, jamás mencionó a Siria. Carrió ayer quebró esa ausencia. Parafraseando al gran maestro de la literatura de espionaje John le Carré, ¿se harán cargo la política y la Justicia de que, en materia de desentrañar el ataque a la AMIA, en la heladera hay una media naranja sin tocar?

• También quedó claro ayer que al menos un grupo de fiscales, más que renovar su compromiso con buscar justicia, están obligados a reflexionar significativamente sobre cómo han trabajado hasta hoy. No es neutro el paso que dieron. Están en el centro de lo público del país de este tiempo. Un espacio al que, de hecho, han desplazado a la política. No se trata de si van a ponerle cara de perro al poder. Nada de eso. Hace a aceptar dónde los colocó la dialéctica de la historia. Fiscales que, como quedó demostrado ayer, tienen un líder: Marijuan. Fue el mentor intelectual de la “marcha del silencio”. Hombre bajo. Desaliñado para vestirse. Brazos cortos, manos muy cuadradas. Tiene en esas manos una brasa: las causas que involucran a Lázaro Báez. Pero, hijo y hermano de ópticos, cuentan sus colaboradores que Marijuan tiene mirada de lince y reflejos igualmente felinos.

Todo muy apropiado para ser actor de “un día muy acontecido”, si el de ayer se incrusta de esta manera en nuestra historia. Sólo quizá.

Carlos Torrengo

carlostorrengo@hotmail.com


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