Apelación y día clave para acusados de “Manzanas II”

Los defensores pidieron ayer la liberación de los tres procesados pero el fiscal y la querella advirtieron peligro. La Cámara resuelve hoy.




ROCA

ROCA.- Todos los defensores pidieron la liberación de los tres detenidos del caso “Manzanas Blancas II”, pero tanto la fiscalía como la querellante por la Afip- Aduana reclamaron que el empresario roquense Gustavo Arnaldo, el bonaerense Oscar Pancari y el cuidador del frigorífico Tany Cortés Molina permanezcan detenidos y se confirmen los procesamientos por contrabando agravado de estupefacientes.

La Cámara Federal de Roca dictará hoy su sentencia. Los jueces Ricardo Barreiro, Mariano Lozano y Julieta Berduc tenían pensado resolver ayer mismo, después de una audiencia de tres horas en la que todas las partes expusieron sus fundamentos. Pero tras una extensa deliberación resolvieron postergar la decisión hasta hoy, para poder analizar la documentación que fue invocada por los defensores.

“Esta cámara tiene un criterio bastante laxo sobre las libertades, pero cuando hay casos con tal organización, poderío económico, a lo mejor con posibles nuevos imputados, sería totalmente un despropósito decretar la libertad de los procesados. El encierro preventivo es totalmente necesario en este caso”, opinó el fiscal de Cámara Mario Sábas Herrera.

María Eugenia Marcó, abogada de Afip- Aduana, comparó el hallazgo de los 300 kilos de cocaína en Regina con los emblemáticos casos “Manzanas Blancas 1”, “Carbón Blanco” y “Merluza Blanca”. “En todos estos casos la misma asociación delictiva que va a llevar adelante el contrabando es quien maneja la operación legal y documentada ante la Aduana (en este caso, la exportación de manzanas). Porque así el circuito queda perfectamente cerrado y por eso es una banda”, argumentó.

Alegó que para que exista el delito basta que la maniobra sea “capaz de inducir a error a la Aduana”, e ironizó que en este caso el ocultamiento de la droga (en 42 de las 1.162 cajas que componían el cargamento) “era divino, perfectamente puesto, imposible de verlo”. Dijo que a las grandes organizaciones de contrabando “no les importa” que sus cargas pasen por canal rojo en Aduana, pues “se arriesgan perfeccionando cada vez más la maniobra”, como en este caso, pues la droga estaba “tan bien sellada que el perro no la detectaba”.

Así respondió a uno de los argumentos del defensor Jorge Crespo, quien alegó que Arnaldo, su cliente, sabía de antemano que su carga pasaría por el control más estricto y “difícilmente sea quien haya puesto la droga allí para que 40 km más adelante se la revisen y la incauten”.

El defensor también planteó que Arnaldo “aparece vinculado como socio minoritario” de la empresa Newen SRL (la que hizo la operatoria) pero en la realidad no es más que un empleado de Salor Hoyas, el empresario español prófugo de la Justicia. Icluso invocó que existe un “contradocumento” que prueba que Arnaldo entregó al español todas las acciones de la empresa luego de que se asociaran.

En tanto que el defensor oficial Eduardo Peralta abogó por Cortés Molina, el joven de nacionalidad boliviana que trabajaba en el galpón de Cervantes del que salió la carga. “Es un migrante, en condición de vulnerabilidad (...) Tenía un sueldo mínimo, no se lo puede considerar responsable. Mi defendido desconoció la existencia de ese material en los pallets”, argumentó.

En defensa de Pancari intervinieron los abogados Félix Linfante y Rodrigo Iglesias Llanos. Habló el primero y aseguró que desde fines de 2012, cuando vendió a Salor Hoyas sus empresas Indinec (en Argentina) y Cruxol (en España), su cliente “se desentendió absolutamente de las dos empresas y del negocio de las manzanas”. Dijo que el traspaso de las firmas está probado con documentos públicos y que fue por “negligencia” y por problemas burocráticos del empresario español que Cruxol sigue figurando a su nombre y que Pancari sigue siendo cotitular de la cuenta bancaria de Indinec. (Redacción central)


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