Arman una radiografía de 11-4-03

Por Redacción

El CEM 1 de Roca es uno de los que sufren con el teléfono. Una vez su director, Héctor Roncallo, le pidió a la policía que le diera aviso a la familia de un alumno enfermo. ROCA (AR).- En la era de las comunicaciones, las escuelas de Río Negro son el peor ejemplo de la rapidez que puede lograrse para contactar a alguien habiendo tantos medios al alcance de la mano. Llegar al 20 de cada mes con el teléfono habilitado es un verdadero lujo para cada establecimiento, que apenas cuenta con un cupo de 20 pesos mensuales para ubicar a padres, docentes, gestionar constantes reparaciones y atender un sin fin de otras necesidades diarias. El CEM 1 de Roca, donde también funciona el nocturno CENS 3, es el botón de muestra para una situación que no resiste ninguna explicación oficial. Un solo teléfono debe servir a una población de 1.300 alumnos, más de 2.000 padres y 140 docentes. Obviamente el crédito habilitado el primer día de cada mes no alcanza y la voz de la computadora de Telefónica ya anunció el corte del servicio el miércoles pasado, cuando el calendario recién marcaba el 9 de abril. Algo similar ocurrió en marzo, aunque esta vez los directivos y docentes «se cuidaron» y llegaron al 14 con la línea habilitada. Claro, debe recordarse que las clases empezaron el 3 de marzo. Una fuente de Unter aseguró que en todos los establecimientos de la ciudad pasa lo mismo, pero en aquellos que funciona sólo una escuela la crisis de la incomunicación comienza luego de la tercera semana del mes. «De todas maneras, esa cuarta semana es un martirio», agregó. El director del CEM 1, Héctor Roncallo, relató las peripecias que debió realizar desde septiembre de 2001, cuando envió la primera nota al Consejo Provincial de Educación en busca de respuestas favorables. Mirando al pasado, la historia puede encontrar al directivo pidiendo prestado el teléfono la municipalidad, usando su auto para ir en busca de un padre o llamando a alguien desde su casa. La más patética escena se vio cuando un padre recibió a la policía en su casa y escuchó decir a los uniformados que venían «por su hijo». El chico no había cometido ningún ilícito, sino que se sentía mal y a Roncallo no le quedó otra alternativa que gestionar el aviso mediante la fuerza de seguridad porque los números de emergencia son los únicos que quedan habilitados luego de agotado el crédito. Cuando al padre le retornó el color en la cara pudo ir a retirar al chico y allí el director le pidió disculpas por el susto, argumentando que no tenía otro camino para avisarle. Según Roncallo, jamás las autoridades del CPE contestaron alguna de las notas enviadas por él o los padres del CEM 1. «Es el eterno problema de este país, el acostumbramiento a las cuestiones de emergencia, siempre nivelando para abajo», se quejó el director. Acto seguido, se preguntó «por qué los funcionarios pueden hablar de cuestiones político partidarias desde sus despachos, usando teléfonos que pagamos todos los rionegrinos, cuando en las escuelas no se les puede avisar a los padres que su hijo está descompuesto. ¿Quiénes son ellos para creerse superiores y negar el derecho a la comunicación que tienen los miles de vecinos que integran la comunidad educativa en las ciudades?». En este sentido, destacó que en los últimos meses se advirtió un notable crecimiento de los malestares físicos de los alumnos en los colegios secundarios, producto de la crisis social vivida en decenas de hogares. Y al tiempo que crecen los trastornos, el mutismo del Estado agiganta los riesgos para todos aquellos que pasan buena parte de sus días adentro de una escuela.

No ingresaron a clases por falta de calefacción

ROCA (AR).- Las bajas temperaturas que ya marcan los termómetros, sumado a la falta de atención que el Consejo de Educación tiene sobre los establecimientos de la ciudad, fue el motivo por cual al menos 130 alumnos de la escuela nº 66 de J. J. Gómez, se negaron a ingresar ayer a las aulas. Los niños, que pertenecen a cuatro divisiones de entre cuarto y sexto grado, en compañía de padres y profesores, permanecieron fuera de las aulas y tomaron la decisión conjunta de retirarse a sus domicilios, después de comprobar que aún no tenían colocados los calefactores. Marcos Ponce, director del establecimiento, informó que «los cuatro artefactos que faltan fueron retirados por los contratistas en diciembre del año pasado, con el objetivo de ser reparados o repuestos por otros, pero aún no los han traído». Este inconveniente se agravaría aún más, ya que, según relató Ponce, «también están fuera de funcionamiento otros dos calefactores, y faltan vidrios en algunas aulas». Sobre fin año, los establecimientos educativos envían a los encargados del mantenimiento, un detalle de las necesidades que atraviesa la escuela. Esto se hace a fin de que durante los meses que dura el receso estival, se busquen las soluciones. No es la primera vez que diferentes autoridades escolares reclaman por la falta de mantenimiento de los edificios. Ponce comentó que «después de hacer el reclamo con supervisión, llamamos a Salvucci, quien nos dijo que las tareas se habían retrasado por falta de presupuesto». Según informó el director, ayer se elevó nuevamente el reclamo al Consejo, desde donde se aseguró que este inconveniente sería solucionado cuanto antes. Se espera que para hoy ya estén instalados los artefactos.


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