Arrestaron a un militar argentino en Italia

Está acusado por la desaparición de una joven francesa en 1976.

Redacción

Por Redacción

El mayor retirado del Ejército Jorge Olivera -ex carapintada y actual abogado defensor del procesado y detenido ex jerarca militar Guillermo Suárez Mason- quedó arrestado e incomunicado en la prisión romana de «Regina Coeli», imputado de la desaparición de una joven francesa durante la última dictadura.

El caso con el que se vincula a Olivera -quien fue arrestado ayer en el aeropuerto italiano de Fiumicino por pedido de la Justicia francesa- es el de Marie Anne Erize Tisseau, una ex modelo y estudiante de periodismo desaparecida el 15 de octubre de 1976 en San Juan, según voceros de organismos de derechos humanos, fuentes gubernamentales y conocidos de la víctima.

La detención de Olivera fue revelada por sus familiares y confirmada por la Cancillería local, el Ejército y la embajada argentina en Italia.

Familiares de Olivera confiaron ayer que el militar salió del cuartel número cuatro de los Carabinieri y fue trasladado a la prisión de Roma. Allí, entre otros, estuvo detenido el condenado criminal de guerra nazi Erich Priebke, quien fue extraditado de la Argentina, donde residió durante cinco décadas.

En lo que parece perfilarse como un caso «Pinochet II», Olivera fue detenido el domingo en el aeropuerto de Fiumicino imputado del secuestro y desaparición en 1976 de Erize Tisseau -en ese momento de 24 años-, y tiene una orden de extradición a Francia librada por un juez de ese país.

Las fuentes confiaron que la imputación de la justicia francesa se basa en al menos tres legajos del informe elaborado en 1984 por la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP). Voceros de la Subsecretaría de Derechos Humanos confirmaron que «un mayor Olivera está nombrado en legajos de la CONADEP, en base a testimonios de sobrevivientes, como torturador del Regimiento 22 en San Juan».

Olivera pertenece al arma de Infantería, se graduó de comando y paracaidista y estuvo destinado entre 1975 y 1977 en un regimiento de la provincia de San Juan, según dijo su esposa, Marta Noemí Ravasi de Olivera, quien lo acompañaba en el momento del arresto.

La mujer estaba ayer en contacto con el agregado militar de la Embajada argentina en Italia, coronel DOscar Camponovo. Ravasi de Olivera aseguró haber sido demorada junto a su marido el domingo a las 17.45 hora italiana en el aeropuerto de Fiumicino, cuando se aprestaban a despachar su equipaje en el vuelo 1141 de Aerolíneas con rumbo a Buenos Aires, luego de casi un mes de estadía en Europa.

Es que el pasado 4 de julio Olivera presentó en la Corte Europea de Derechos Humanos, en la ciudad francesa de Estrasburgo, una demanda contra el actual gobierno de Gran Bretaña por el hundimiento del crucero General Belgrano y pidió la extradición de la ex «Dama de Hierro» Margaret Thatcher.

«Cuando le entregamos los pasaportes a la empleada de Aerolíneas ella dijo el apellido de mi marido en voz alta y entonces se nos acercaron cuatro hombres muy elegantes y nos dijeron: «Están arrestados». Se hizo un silencio largo porque no entendíamos qué pasaba…», confió la mujer. Ravasi de Olivera prosiguió contando que «nos llevaron a un cuarto del aeropuerto, revisaron las valijas, y nos leyeron una orden de extradición de un juez de Francia por la supuesta desaparición de la mujer, que no recuerdo el nombre».

«Mi marido les dijo que no recordaba el apellido de la ciudadana francesa supuestamente desaparecida y les pidió que a mí me dejaran volver a Buenos Aires, ya que aquí están nuestros cuatro hijos», agregó.

En la causa judicial por la que se detuvo a Olivera, según su esposa, el principal imputado sería el mayor retirado Juan Carlos Coronel, quien se desempeñó como Jefe de Policía de San Juan durante la primera parte de la dictadura militar. Según confió la mujer, Olivera adhirió a la rebelión «carapintada» de la Semana Santa de 1987 y luego llegó a presidente del MODIN en Buenos Aires y secretario legislativo del bloque partidario en Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. (DyN/DPA)

Astiz, el primero

El capitán Alfredo Astiz fue el primer militar argentino que estuvo a punto de caer en manos de la justicia de otro país, acusado de participar en la represión ilegal.

El «Angel Rubio» fue tomado prisionero, tras ser el primero en rendirse ante las tropas inglesas en las islas Malvinas, en mayo de 1982.

Cuando la información llegó a las autoridades de Suecia, éstas pidieron a Londres su extradición, ya que lo consideraban responsable de la muerte de la joven sueca Dagmar Hagelin, durante un procedimiento realizado en el gran Buenos Aires.

Pero al ser un prisionero de guerra, Astiz pudo escapar del planteo judicial y los británicos lo devolvie-ron a Buenos Aires. (AR)


El mayor retirado del Ejército Jorge Olivera -ex carapintada y actual abogado defensor del procesado y detenido ex jerarca militar Guillermo Suárez Mason- quedó arrestado e incomunicado en la prisión romana de "Regina Coeli", imputado de la desaparición de una joven francesa durante la última dictadura.

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