“Asientos y trato deplorables”: viajó en un auxiliar de Vía Bariloche
María Ester Merlo, de Cipolletti, cuenta en una carta de lectores que publica “Río Negro”, cómo fue su viaje de regreso en El Rosarino desde Miramar al Alto Valle.
DICE LA GENTE
El miércoles 29 de octubre adquirí pasaje de ida y vuelta a la ciudad de Miramar, provincia de Buenos Aires, abonando por el servicio cama ejecutivo, con fecha de salida el 30. Obviamente, como es habitual en Vía Bariloche, el vehículo partió con una hora de retraso. Como obvia consecuencia, el arribo ocurrió con una hora de demora. El servicio de abordo fue el convenido, cena y desayuno, muy bueno.
El regreso: en primer término, el rodado no fue Vía Bariloche sino un auxiliar, El Rosarino, coche Nº 1705. Un rodado con bastantes años de uso, sucio en su interior, con asientos deplorables y un más deplorable aún trato con los pasajeros.
Este cambio operó sin aviso alguno en origen, sino que hube de preguntar por el servicio de Vía Bariloche y la empleada, de muy mala manera, me informó del cambio -su respuesta fue que no tenía “ni idea del porqué”-, mientras que el chofer me respondió que “ése era el servicio de la empresa”.
No acabábamos de sentarnos -en asientos identificados con papelitos pegados- cuando nos sirvieron, de no muy buena manera, una hoja de lechuga mustia, un arroz repasado, junto con una ignota albóndiga, un dulce con una magdalena -descartado que la “cena” estaba fría, por lo tanto comible sólo para los arriesgados-.
Horario: partiendo puntualmente, en Choele Choel llevaba 102 minutos de retraso (información suministrada por el 0810 de la empresa) y arribó a Cipolletti con dos horas de demora.
Una empresa que acapara tantas otras empresas y destinos debe ser más puntillosa con su servicio y la atención a los pasajeros.
Algún ente debería verificar que Vía Bariloche provea el servicio, en cuanto a calidad y puntualidad, por el cual cobra… y muy bien, que no cambie arbitrariamente y unilateralmente la calidad de los vehículos, que sirva las comidas en tiempo, forma y calidad.
Me mueve a redactar este reclamo que escribirlo en el libro de quejas no sirve para mucho y, a lo mejor, el reclamo de un pasajero decepcionado y airado por el trato recibido despierta al funcionario a cuyo cargo están, justamente, las relaciones con los clientes.
Advertencia: casos como éste se repiten y repiten permanentemente. Estas reiteraciones están atendidas por Defensa del Consumidor y en su caso por la Justicia Penal.
María Ester Merlo, DNI 10.434.111 – Cipolletti
DICE LA GENTE
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