Asoma el PRO-radicalismo
Es pronto para una proyección nacional, aunque es la intención de Macri y dirigentes como Aguad.
Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
Sepultada la mala experiencia (pero experiencia al fin, que tanta falta le hace) del acercamiento con el peronismo refractario al kirchnerismo y surfeando sobre una difusa “tercera vía”, en menos de dos meses Mauricio Macri tendrá una aproximación concreta con el radicalismo. Consciente de que su popularidad no alcanza para construir estructuras sólidas en todo el país, el exmandamás de Boca dio vía libre a un acuerdo en Córdoba para disputar las elecciones municipales en Marcos Juárez el 7 de septiembre. Tuvo que ir pelando una por una las capas de cebolla para que el intendente de la capital provincial, Ramón Mestre, y el diputado Oscar Aguad, a despecho del Frente Amplio-UNEN, terminaran apoyando al hombre del PRO, el exvecinalsita Pedro Dellarossa. El objetivo es derrotar al oficialismo que responde al gobernador José Manuel de la Sota, quien confía en empardar la tenida fortaleciendo al PJ lugareño y reconstruyendo los lazos rotos con los habitantes de esa pujante localidad. Los fondos del Estado irán en su ayuda. En la disputa chica se entrometen otros componentes de peso. El senador Luis Juez, principal denunciante del radical Mestre e inscripto en la alianza nacional que se lanzó hace unos meses en un teatro de la capital federal, no rubricó el acta firmada por representantes del PRO y la UCR cordobeses. Sin embargo, hizo saber que personalmente (al igual que el Frente Cívico donde milita “Lilita” Carrió) está encantado con el candidato, hijo de Henry Dellarossa, fundador de la Unión Vecinalista de Marcos Juárez. “La realidad se irá imponiendo. Mauricio tiene una alta ponderación en las encuestas y no pone límites para lograr entendimientos con dirigentes con influencia territorial. No es inteligente desperdigar esfuerzos”, razona Emilio Monzó, el peculiar armador que trata de imponer a Macri por encima de otros referentes como Daniel Scioli, del FpV, o Sergio Massa, del Frente Renovador. El trabajo de zapa de Monzó disgusta, lógicamente, a los gestores del FAP-UNEN, que por un lado preparan una gran interna abierta pero por otro observan la sangría que se produce hacia Macri con el fogoneo subterráneo de Carrió y la venia de Julio Cobos, otro de los que creen que para el 2015 hay que congeniar alrededor de algunos puntos básicos. Las objeciones de Fernando “Pino” Solanas parecen no ser tomadas en cuenta. En cambio, se atienden los reparos que esgrimen el senador radical Ernesto Sanz y Margarita Stolbizer, del GEN. Esta última desnudó lo que está pasando: “El macrismo no tiene fuerza en las provincias y el radicalismo le está prestando un servicio”. Insistió en que no es válido apostar “a mezclar todo en una misma bolsa con fines electoralistas”. Los planteos de Stolbizer prosperarán si concilia puertas adentro con Sanz y el socialista Hermes Binner quien, si bien ha lanzado su nominación presidencial, no cierra los oídos cuando se le sugiere volver a postularse para ser gobernador de Santa Fe. ¿El resultado de Marcos Juárez tendrá proyección nacional? Eso es lo que espera Macri, aunque siga diciendo que su propósito es fortalecer una identidad y que proyecta tener como compañera de fórmula a Gabriela Michetti. “Me honra Mauricio, pero yo quiero sucederlo en la ciudad de Buenos Aires”, declaró el jueves Gabriela para infortunio de Horacio Rodríguez Larreta, actual secretario de gobierno de Macri. En rigor, los tanteos proseguirán hasta fin de año o marzo del año entrante, cuando se definirá cómo serán los distintos binomios que competirán en las PASO de agosto. Por ahora Massa no pudo cerrar un esquema con el cordobés De la Sota; Scioli no tiene la certeza de ser bendecido por Cristina y el quinteto de FAP-UNEN no fijó las reglas de su ordenamiento. Primero lo primero. De resultar exitosa la prueba macrista en Marcos Juárez, se podría levantar la postulación de Aguad a la gobernación, pese a que hay otro nombre potable, el de Ercole Felippa, de la UIA de Córdoba, al que no le saca tarjeta roja Luis Juez, por ahora en segunda línea. Falta mucho para que se conformen las alternativas de gobierno al kirchnerismo que tuvo más de una década de vigencia y que, en medio de la difícil situación que atraviesa su vicepresidente, procesado por corrupción, enfrenta hoy a los fondos buitre que no entraron en los canjes de la deuda externa abiertos en el 2005 y el 2010.
DE DOMINGO A DOMINGO