“Barrio 30 de Marzo de Viedma”
Hay un dicho que reza: “Nadie vive en experiencia ajena”, pero ayuda y hace meditar. El 26 de julio miré en TN el programa “Ésta es mi villa”, de Julio Bazán; se refería al barrio 30 de Marzo de Viedma. Primero pensé si nuestros políticos y gobernantes son ciegos y sordos para que exista algo así; después, el transcurrir del programa me despertó otros pensamientos y sentimientos. A veces se confunde la felicidad con la diversión. La diversión, lo placentero, es algo que sentimos durante algún acto. La felicidad constituye una emoción más profunda y verdadera que el mero placer. Vemos a estrellas de Hollywood ricas y hermosas que asisten a fiestas galanas, poseen lujosísimos autos y casas carísimas… pero en memorias tras memorias que han escrito las celebridades nos revelan toda la infelicidad oculta tras la fachada de su vida colmada de placeres y comodidades: depresión, alcoholismo, drogadicción, matrimonios deshechos, hijos trastornados, soledad… A veces lo que conduce a la felicidad implica algún dolor. Muchas personas eluden los esfuerzos y responsabilidades que son la fuente de la verdadera felicidad. Los habitantes del barrio 30 de Marzo de Viedma me enseñaron que no necesitan algo que no tienen para ser felices; que aprendieron el arte de contentarse con lo que tienen; que luchan, pese a la adversidad y a no contar con ayuda, por crecer trabajando incansablemente; que son felices haciendo felices a sus familias primero. Recordé dos pensamientos: “Dando es como se recibe y olvidándose de uno mismo es como uno se halla” y “El que trabaja en lo que no le gusta es pobre aunque trabaje”. Me encanta, por supuesto, divertirme, hacer lo que me agrada, ir al teatro, bromear, contar chistes y cuentos, ir a las cafeterías, recorrer y comprar en ferias artesanales, escuchar música, ver novelas y hablar con mis amigos de bueyes perdidos, que según dicen alarga la vida. La verdadera felicidad es duradera y profunda: escribir, ayudar, criar a los hijos, una relación profunda de amor. Hay solteros que se resisten a la vida en pareja, huyen del compromiso, quieren una vida de placeres y aventuras… ¿felicidad? Existen parejas que no quieren hijos; puede haber razones distintas, pero a veces es poder dormir, viajar, eludir dolores… se pierden la felicidad de ver crecer a un pequeño, de tener un nieto. Hay que ser verdadero con uno mismo y con los demás, teniendo libertad para elegir. El tener curiosidad nos lleva a encontrar nuevas pasiones por realizar. Ser agradecido por lo que se tiene. Ser positivo, ver lo bueno en todo. Blanca Cotta escribió: “La felicidad está donde uno la pone; lo que sí me importa es con quién compartiré mi mesa, mi pan o las miguitas que me queden sobre el mantel”. Se debe trabajar en algo creativo. Franklin D. Roosevelt decía: “La felicidad descansa en el placer del logro y en la emoción del esfuerzo creativo”. María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
Hay un dicho que reza: “Nadie vive en experiencia ajena”, pero ayuda y hace meditar. El 26 de julio miré en TN el programa “Ésta es mi villa”, de Julio Bazán; se refería al barrio 30 de Marzo de Viedma. Primero pensé si nuestros políticos y gobernantes son ciegos y sordos para que exista algo así; después, el transcurrir del programa me despertó otros pensamientos y sentimientos. A veces se confunde la felicidad con la diversión. La diversión, lo placentero, es algo que sentimos durante algún acto. La felicidad constituye una emoción más profunda y verdadera que el mero placer. Vemos a estrellas de Hollywood ricas y hermosas que asisten a fiestas galanas, poseen lujosísimos autos y casas carísimas... pero en memorias tras memorias que han escrito las celebridades nos revelan toda la infelicidad oculta tras la fachada de su vida colmada de placeres y comodidades: depresión, alcoholismo, drogadicción, matrimonios deshechos, hijos trastornados, soledad... A veces lo que conduce a la felicidad implica algún dolor. Muchas personas eluden los esfuerzos y responsabilidades que son la fuente de la verdadera felicidad. Los habitantes del barrio 30 de Marzo de Viedma me enseñaron que no necesitan algo que no tienen para ser felices; que aprendieron el arte de contentarse con lo que tienen; que luchan, pese a la adversidad y a no contar con ayuda, por crecer trabajando incansablemente; que son felices haciendo felices a sus familias primero. Recordé dos pensamientos: “Dando es como se recibe y olvidándose de uno mismo es como uno se halla” y “El que trabaja en lo que no le gusta es pobre aunque trabaje”. Me encanta, por supuesto, divertirme, hacer lo que me agrada, ir al teatro, bromear, contar chistes y cuentos, ir a las cafeterías, recorrer y comprar en ferias artesanales, escuchar música, ver novelas y hablar con mis amigos de bueyes perdidos, que según dicen alarga la vida. La verdadera felicidad es duradera y profunda: escribir, ayudar, criar a los hijos, una relación profunda de amor. Hay solteros que se resisten a la vida en pareja, huyen del compromiso, quieren una vida de placeres y aventuras... ¿felicidad? Existen parejas que no quieren hijos; puede haber razones distintas, pero a veces es poder dormir, viajar, eludir dolores... se pierden la felicidad de ver crecer a un pequeño, de tener un nieto. Hay que ser verdadero con uno mismo y con los demás, teniendo libertad para elegir. El tener curiosidad nos lleva a encontrar nuevas pasiones por realizar. Ser agradecido por lo que se tiene. Ser positivo, ver lo bueno en todo. Blanca Cotta escribió: “La felicidad está donde uno la pone; lo que sí me importa es con quién compartiré mi mesa, mi pan o las miguitas que me queden sobre el mantel”. Se debe trabajar en algo creativo. Franklin D. Roosevelt decía: “La felicidad descansa en el placer del logro y en la emoción del esfuerzo creativo”. María Cristina Abbondi DNI 5.763.623 Viedma
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