Biblioteca con estilo

Las estanterías de madera imitan una ciudad con edificios multifamiliares, rascacielos y callejones.

Redacción

Por Redacción

Los libros que pertenecieron a Monsiváis, el gran cronista urbano de México (1938-2010), forman uno de los cinco fondos personales de la Biblioteca de México “José Vasconcelos” de Ciudad de México, donde están en diálogo con el arte de su amigo el pintor, escultor y grabador Francisco Toledo. Monsiváis, que hubiera cumplido 75 años el 4 de mayo, tenía predilección por temas de la vida cotidiana. Sus crónicas y ensayos hablaban con frecuencia de la ciudad, las telenovelas, la sociedad, el cine, la fotografía, la diversidad sexual. En su casa de la colonia Portales, un barrio popular de Ciudad de México, se apilaban más de 24.000 libros e historietas en estantes desordenados, sobre el piso o en sillones, mesas y escritorios por donde trepaban sus gatos. Cuando el escritor de “Escenas de pudor y liviandad” aún estaba vivo, se creó el Museo del Estanquillo para las más de 12.000 piezas de su colección de objetos populares, que incluía fotografías, muñequitos, carteles o estampas comprados en mercados de pulgas o a vendedores que iban a su casa. Después de la muerte de Monsiváis, el mismo arquitecto que diseñó ese museo, Javier Sánchez Corral, se encargó de concebir la biblioteca personal, que abrió sus puertas en noviembre último, como parte de la remodelación de la Biblioteca de México. “El arquitecto consideró que una biblioteca con los libros de Monsiváis tenía que tener un discurso urbano, y así empezó a trabajar: diseñó los libreros (estanterías) no como libreros sino como edificios, callejones y barrios”, dijo el responsable de los servicios bibliotecarios de la sala, Daniel Bañuelos Beaujean. “En este caso la colección y su ‘estuche’ se enaltecen con el arte: el exponente vivo más grande que tenía México en artes plásticas, que es Francisco Toledo, personalmente vino a ‘pintarnos’ la casa”, agregó. Al igual que en la casa de Monsiváis, donde convivía con más de diez gatos, los felinos están presentes en el nuevo hogar de sus libros, dentro de un edificio construido en el siglo XVII. Los gatos creados por Toledo no sólo aparecen en el piso de mármol, semejando una alfombra, sino también en un tapiz de lana y en un trabajo de deshilado en dos dimensiones. En la sala Monsiváis de la Biblioteca de México prima el orden. Los libros ya están acomodados en los anaqueles revestidos de madera de nogal, aunque un equipo de bibliotecarios todavía trabaja en su clasificación. Hay ejemplares sobre literatura mexicana y universal, sobre cine mexicano, fotografía, arquitectura, historia, sobre gatos y sobre homosexualidad. También hay una sección con unos 2.500 libros que otros le dedicaron, como los escritores Octavio Paz, Pablo Neruda y Juan Gelman o la actriz María Félix. “Todavía no hemos rastreado todo lo que hay”, dice el responsable del fondo. “Nos falta hacer un acomodo más fino y siguen saliendo sorpresas a medida que vamos explorando”. (DPA)

diseño

En uno de los tapices, un gato negro junto a Monsiváis, el gran cronista mexicano.


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