Bignone lamentó no haber creído en amenazas a Prats
El último presidente de la dictadura, que en 1974 dirigía la custodia del asesinado general chileno, dijo que Prats le comentó de amenazas. "Si lo quieren matar no le van a avisar", le dijo.
Buenos Aires (Infosic). El ex presidente de facto Reynaldo Bignone, quien en 1974 se desempeñó como jefe de seguridad del asesinado militar chileno Carlos Prats, admitió ayer que descreyó de las amenazas telefónicas que recibía el militar y reconoció que su actitud fue «infortunada».
Bignone declaró ante el Tribunal Oral Federal número seis en el juicio que se le sigue al único acusado en la causa, Enrique Lautaro Arancibia Clavel, un ex agente de la Dina, la policía secreta que funcionaba durante el régimen de Augusto Pinochet.
«Mi general, se imagina que si lo quieren matar no le van a avisar», recordó Bignone que le respondió a Prats cuando este le comunicó, unos días antes de que lo asesinaran, que había sido amenazado por teléfono, en tanto que admitió que fue «infortunada» su respuesta.
Prats, que estaba exiliado en la Argentina tras el golpe de Augusto Pinochet en 1973, fue asesinado junto a su esposa el 30 de setiembre de 1974. El atentado habría sido ejecutado por la policía secreta chilena.
Bignone, quien años después asumió como el último presidente de la pasada dictadura militar, se desempeñaba en 1974 como jefe de la custodia del general chileno asesinado en la Argentina.
El general y ex presidente de facto declaró como testigo y recordó ante el Tribunal que cuando Prats llegó al país en 1973, el entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, ordenó al Ejército que le consiguiera una casa y un empleo.
«Fue el entonces ministro de Economía (José Gelbard) el que le consiguió un trabajo en la empresa de neumáticos Fate», contó Bignone.
El ex presidente de facto, con detención domiciliaria en la causa en la que el juez Rodolfo Bagnasco investiga el robo de bebés durante la dictadura, también recordó que tras las amenazas que recibió Prats se dispuso una guardia permanente de miembros de la Policía Federal.
Por su parte, Luis Moreno Ocampo, abogado de las hijas del general Prats, le preguntó a Bignone qué «impresión» tenía sobre la seguridad general del país en el momento del asesinato del militar chileno.
Bignone respondió: «la guerrilla ya había comenzado y el tema de la seguridad era de dominio publico. En el país ya operaba la Triple A (la organización armada de ultraderecha) y en esos años era la época de auge de esa organización».
El ex presidente, en ese sentido, recordó una anécdota cuando una unidad del Ejército (en 1974) tuvo «un problema de mecánica justo frente a una vivienda en la que había un policía apostado en la puerta». Agregó: «pensando que era un domicilio oficial se presentaron y les indicaron que allí funcionaba una dependencia de la triple A».
Arancibia y su rol en la DINA
BUENOS AIRES (DyN) – El juicio por el asesinato del general chileno Carlos Prats pasó esta tarde a cuarto intermedio hasta el martes próximo, luego de que declarara un testigo que dijo que Enrique Arancibia Clavel, el único acusado por el crimen, perteneció a la DINA -la policía secreta trasandina- en los «70, pese a que el detenido lo negó.
El último testigo de la ronda de declaraciones fue el psiquiatra chileno -naturalizado argentino- Héctor Eyzaguirre Valderrama, quien se exilió en la Argentina cuando se produjo en Chile el golpe de Pinochet.
Eyzaguirre Valderrama dijo ante el Tribunal Oral Criminal 6 de esta capital que, según informes que conoció, Arancibia Clavel fue agente de la DINA en la etapa del gobierno de facto encabezado por Pinochet.
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