Biodanza, una propuesta para reducir el estrés y vivir mejor
NEUQUEN (AN) – Se apela a la música y se baila, pero no es estrictamente una danza. «Es una experiencia vivencial, integradora», prefirió definirla Romina Baronio, a punto de convertirse en profesora de esta disciplina que va ganando adeptos en todo el país y, de su mano, pretende también ser una alternativa en esta capital para quienes buscan nuevas formas de expresar sus sentimientos, emociones y relacionarse con el otro.
La biodanza es una técnica que creó, hace cuarenta años, el psicólogo y antropólogo chileno Rolando Toro Araneda. Si bien dio los primero pasos con la disciplina en su país y tuvo un breve paso paso por Buenos Aires, fue en Brasil donde logró desarrollar plenamente la actividad. Actualmente reside en Europa, desde donde la promueve para diversos países del mundo.
En Argentina su difusión es más reciente, pero en los últimos cinco años se han habilitado escuelas en Buenos Aires (el centro principal), Córdoba, Rosario, Paraná y Mendoza.
Se practica en grupos -«no hay biodanza individual», remarcó Baronio-, que pueden ser conformados con niños, jóvenes y adultos. Los encuentros se llevan a cabo en ambientes amplios, que salvo tener piso de parquet o ser alfombrados, no tienen otra particularidad.
«Es un sistema integrador que permite ir descubriendo las potencialidades que las personas tenemos adentro y las que tenemos alrededor. No es que haya que saber danzar, se trata de predisponerse a aprender algo nuevo», comentó Baronio. Uno de las escuelas que funciona en el país es dirigida por Norberto López, quien ofrecerá la clase ilustrativa que el mes que viene, en lugar y horarios a definir, se dará en esta capital.
«La biodanza está concebida como una pedagogía de vida, como un sistema que si bien es científico y se apoya en la fuerza de los biológico, también es pedagógico y, por añadidura, terapéutico. Pero no enfocamos la terapia, nuestro objetivo no es curar el mal, sino generar salud, ampliar la capacidad de ser sanos», dijo López en una nota que se publica en una revista de la especialidad.
Entre las potencialidades que desarrolla la biodanza, figura la de combatir un problema muy común en los tiempos actuales, como es el estrés. «Por experiencia sabemos que permite bajar el umbral del estrés, porque potencia la desconexión con situaciones estresantes», dijo López en la entrevista.
Remarcó que «muchas veces somos nosotros mismos los que provocamos el estrés que estamos viviendo». Al respecto sostuvo que la biodanza permite aumentar la resistencia al estrés «sin cambiar el estilo de vida».
Baronio señaló que «es necesario experimentar las sensaciones de la técnica para entender lo que genera. Es una cuestión vivencial, porque en el grupo la persona se va descubriendo a sí mismo y al otro, a través del afecto, de la autoestima».
También destacó que «no se trabaja con enfermos o pacientes, sino que se busca potenciar la salud del individuo.
Quienes se interesen en asistir a la charla -será gratuita- que se dará en esta ciudad el mes que viene, pueden consultar a los teléfonos 0299-4467754/155882822. Para mayor información sobre la disciplina se puede recurrir a la página de Internet de la Asociación Argentina de Profesores de Biodanza: «www.asociacionbiodanza.com.ar», cuya sede está en la Capital Federal.
NEUQUEN (AN) - Se apela a la música y se baila, pero no es estrictamente una danza. "Es una experiencia vivencial, integradora", prefirió definirla Romina Baronio, a punto de convertirse en profesora de esta disciplina que va ganando adeptos en todo el país y, de su mano, pretende también ser una alternativa en esta capital para quienes buscan nuevas formas de expresar sus sentimientos, emociones y relacionarse con el otro.
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