Buscan mejorar escuelas rurales para frenar el éxodo
Directivos de la Zona Andina debatieron ayer las medidas que necesitan para contener a los alumnos. Como primer paso, Educación creó una supervisión para que la referencia administrativa sea Bariloche y no Jacobacci, ubicada más lejos de los seis establecimientos.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Directores de las escuelas rurales de la Zona Andina se reunieron ayer en Bariloche para redefinir los objetivos de ese sector, que brinda educación a unos 400 alumnos. Los directivos reclamaron mejoras en el transporte público, en la atención sanitaria y en la asistencia de los equipos técnicos de psicólogos y psicopedagogos. Pero reconocieron que el problema “de fondo” que enfrentan es el despoblamiento rural. La nueva gestión se hizo eco de un antiguo reclamo de las escuelas del área rural más cercana a esta ciudad y las agrupó en una supervisión específica que depende de Bariloche. Desde 2008, y por razones no explicadas, esos establecimientos habían sido transferidos a la delegación de Jacobacci, lo cual complicó severamente la comunicación institucional y la tarea pedagógica. La nueva supervisión quedó a cargo de Marta Frank y abarca la residencia escolar de Pilcaniyeu y las escuelas 231 de Pichi Leufu Arriba, 152 de Cerro Alto, 158 de Corralito, 269 de Pilcaniyeu y 98 de Pichi Leufu. Algunas funcionan también como albergues y otras tienen jardín anexo. La directora de la escuela 231, Laura Fabbri, dijo que “en el campo existe un éxodo muy grave en los últimos años, producto de la sequía y de la ceniza del volcán”. Agregó que en la última década la matrícula en su escuela bajó de 45 a 20 alumnos. En Cerro Alto en el mismo lapso se redujo de 42 a 27 alumnos. Fabbri relacionó el fenómeno con “la falta de políticas productivas” y también con “el avance de la sociedad tecnológica y virtual”, que atrae a los chicos a la grandes ciudades. “Hemos visto muy claramente en el último tiempo que se pierde el vínculo con la tierra”, aseguró. Otro director, Mario Puente, dijo que en la población estable predominan los ancianos y que a este paso las escuelas rurales no tienen otro destino que “la desaparición o el reciclado”. Una de sus colegas subrayó no obstante que mantienen su rol como “espacio social por excelencia” y que sólo con eso contribuye a frenar la migración, que sería mucho mayor si las escuelas cierran. Al margen de esa situación, los directores valoraron la creación de la nueva supervisión y la posibilidad de depender otra vez de Bariloche como localidad de referencia. Las distancias hasta esta ciudad varían, según la escuela, entre los 75 y los 160 kilómetros. De Jacobacci estaban bastante más lejos, a lo que debían sumar las carencias de transporte. Justamente la deficiencia del transporte público fue señalada por los directores como un obstáculo importante, porque la empresa Tres de Mayo tiene un sólo servicio diario desde los parajes a esta ciudad y los horarios impiden combinar la ida y vuelta en el día. También señalaron las deficiencias en el sistema de salud. “Cuando un chico necesita atención hay que trasladarlo al hospital y nadie se hace cargo de la vuelta”, explicó una directora. Dijeron que en la provisión de alimentos no tienen quejas, aunque sí sufren demoras con el suministro de gas. La nueva supervisión tendrá también un equipo técnico ETAP para trabajar exclusivamente con las escuelas rurales, pero los directores señalaron que sólo será efectivo si cuentan con movilidad propia.
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