Canciones y deseos compartidos

"Tentaciones múltiples" ("Laurel Canyon"), es una muy interesante película inspirada en la figura de Joni Mitchell y dirigida por Lisa Cholodenko. Pasiones desordenadas, rock y sobresalientes actuaciones hacen del filme una pieza cinematográfica verdaderamente distinta.

Nada ni nadie está donde debería estar.

Jane (Frances Mc Dormand) hace rato que debería haber dejado la casa de «Laurel Canyon», en Los Angeles, pero no, aún permanece allí, atascada en medio de un crisis creativa. Ella y el grupo de rock británico que produce necesitan un hit antes de lanzar el disco y éste se hace esperar, se les escapa de las manos o no suena como un hit destinado al ranking de las radios.

Y su hijo, Sam (Christian Bale), un psiquiatra en su primer año de residencia que no parece hacerle honor a su progenitora liberal, justamente preferiría haber encontrado ese hermoso lugar sin un alma adentro para iniciar una nueva vida junto a su pareja, Alex (Kate Beckinsale), una científica a punto de recibirse. Pero no, de momento la pareja deberá aceptar la rara experiencia de compartir el espacio con una banda de neohippies que no paran de tocar la guitarra, fumar porros y chapotear en la pileta.

Este es el prometedor comienzo de «Tentaciones múltiples», un muy buen filme escrito y dirigido Lisa Cholodenko («Hign Art»). La lograda mixtura personalidades, la confusión de intereses y de pasiones, un todo argumental bañado con una selección de música rock, conforman un filme distinto, nada convencional para la industria cinematográfica americana.

Lo complejo de las situaciones que se van desarrollando entre almas tan dispares no hace otra cosa que provocar un risa nerviosa que a ratos nos lleva a la desesperación. El deseo de cada uno de ellos no se hace anunciar.

Jane e Ian (Alessandro Nivola) componen una pareja distante en lo generacional pero realmente afín en el resto de sus actividades.

En principio: él es un joven músico en búsqueda del éxito y ella su productora, una mujer curtida y audaz en sus cuarenta y tantos. En algún punto, Jane aún conserva la capacidad de sorprenderse a pesar de su larga ruta por el camino de las distorsiones. Y, muy importante, Ian está enamorado de ella.

La colisión entre los estilos de vida de las parejas genera una inusual oportunidad de cuestionarnos los componentes esenciales de las relaciones humanas. Una noche en la que Sam está viendo una película con un grupo de colegas, entre los cuales hay una mujer que lo atrae especialmente, Ian y Jane unen a Alex a su particular universo amoroso. No es un encuentro desaforado pero sí en algún punto profundo. Nada vuelve a ser igual después de que los tres han compartido un grato momento de abrazos y besos curiosos en una pileta climatizada.

Mientras tanto, Sam tiene sus propios problemas. Una doctora, Sara (Natascha Mc Elhone) lo desafía emocionalmente con una proposición que parece tener mucho de sexual y poco de afectivo, lo cual no le quita una pizca de erotismo a la idea.

En medio de esta fiesta de sensaciones, la música, mucha música. «Tentaciones múltiples», integra un concierto de sabores y sonidos alimentado por los compromisos que van surgiendo entre sus protagonistas.

Según cuenta la propia directora en el sitio web oficial de la película, la figura de Jane interpretada por la excelente Frances Mc Dormand, está inspirada en muchos sentidos en la de Joni Mitchell.

«Múltiples tentaciones», es un filme generoso. Brinda amor, deseo, rock y buenas actuaciones. ¿Qué más puede uno pedir cuando se busca con cierta impaciencia una fuga nocturna entre las miles de cajas del video club?

Ah, y sí, es el mismísimo Alessandro Nivola el que canta «¡Dejé a mi nena al costado del camino, ella no podía entender mi estilo!»

Claudio Andrade


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