Caos en República Centroafricana

Redacción

Por Redacción

ADÍS ABEBA/BANGUI (DPA).- A la República Centroafricana podría irle bien. El subsuelo del país cuenta con reservas de diamantes, oro y uranio, y el clima tropical favorece a cultivos exportables como el café o el tabaco. Pero desde que en 1960 consiguió su independencia de Francia, el país va de crisis en crisis. La lista de revueltas militares, intentos de derrocamientos y golpes de Estado es más larga que la de elecciones celebradas. El pasado fin de semana volvió a ocurrir: se expulsó a un presidente y el líder de los rebeldes Seleka, que el domingo tomaron el palacio presidencial en la República Centroafricana, Michel Djotodia, se proclamó presidente del país . Djotodia aseguró que quiere realizar elecciones democráticas en un plazo de tres años. El derrocado François Bozizé huyó al parecer a Camerún, según confirmaron fuentes del Ministerio de Exteriores de ese país. Según informaban ayer medios africanos, se trasladó allí en helicóptero junto a algunos familiares. A Bozizé, de 66 años, que en el 2005 ganó los comicios en segunda vuelta con casi el 65% de los votos, la entrada de los rebeldes Seleka en la capital durante este fin de semana debe traerle algunos recuerdos. Exactamente hace diez años, Bozizé aprovechó un viaje al exterior del entonces jefe de gobierno Ange-Félix Patassé para entrar en Bangui, hacerse con el poder, y poco después revocar la Constitución. En una entrevista, Djotodia manifestó que la prioridad es restablecer la paz, quien también quiere intentar reactivar la economía. Pero ahora mismo el pueblo no quiere oír hablar de paz. Cada golpe de Estado se convierte en una oportunidad para saquear negocios y casas y robar las propiedades impunemente. Los disturbios encuentran un terreno especialmente abonado. En la República Centroafricana la esperanza de vida apenas supera los 40 años, el 60% de la población es analfabeta y la tasa de infecciones de sida es muy elevada.


ADÍS ABEBA/BANGUI (DPA).- A la República Centroafricana podría irle bien. El subsuelo del país cuenta con reservas de diamantes, oro y uranio, y el clima tropical favorece a cultivos exportables como el café o el tabaco. Pero desde que en 1960 consiguió su independencia de Francia, el país va de crisis en crisis. La lista de revueltas militares, intentos de derrocamientos y golpes de Estado es más larga que la de elecciones celebradas. El pasado fin de semana volvió a ocurrir: se expulsó a un presidente y el líder de los rebeldes Seleka, que el domingo tomaron el palacio presidencial en la República Centroafricana, Michel Djotodia, se proclamó presidente del país . Djotodia aseguró que quiere realizar elecciones democráticas en un plazo de tres años. El derrocado François Bozizé huyó al parecer a Camerún, según confirmaron fuentes del Ministerio de Exteriores de ese país. Según informaban ayer medios africanos, se trasladó allí en helicóptero junto a algunos familiares. A Bozizé, de 66 años, que en el 2005 ganó los comicios en segunda vuelta con casi el 65% de los votos, la entrada de los rebeldes Seleka en la capital durante este fin de semana debe traerle algunos recuerdos. Exactamente hace diez años, Bozizé aprovechó un viaje al exterior del entonces jefe de gobierno Ange-Félix Patassé para entrar en Bangui, hacerse con el poder, y poco después revocar la Constitución. En una entrevista, Djotodia manifestó que la prioridad es restablecer la paz, quien también quiere intentar reactivar la economía. Pero ahora mismo el pueblo no quiere oír hablar de paz. Cada golpe de Estado se convierte en una oportunidad para saquear negocios y casas y robar las propiedades impunemente. Los disturbios encuentran un terreno especialmente abonado. En la República Centroafricana la esperanza de vida apenas supera los 40 años, el 60% de la población es analfabeta y la tasa de infecciones de sida es muy elevada.

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