Degradación de los valores del sistema cooperativo
Cdor. Javier Garbarini
Director de Lazos Cooperativos y Lazos Mutualistas
BUENOS AIRES
Noticias de los últimos días alertan, que dentro de la reestructuración estatal encarada por el Gobierno, podría ser objeto el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social.
En estos 40 últimos años, hemos convivido con una Secretaria de Accion Cooperativa (SAC), allá por los años ’80, un Instituto Nacional de Acción Cooperativa ( INAC)en los primeros años de los `90, una fusión en cuanto a la promoción y fiscalización de cooperativas y mutuales promediando los años ´90 el Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual (INACyM). Luego la idea de ser más abarcativos, desembocó en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) desde los años 2000 hasta esta época.
Mas allá de los recursos que provocan la categorización que le asignó cada Gobierno que pasó o este que está administrando, lo cierto es que presenciamos una degradación de los valores que ostenta el sistema cooperativo y mutual, donde no importa la denominación sino el manifiesto desinterés propio y ajeno.
Todos somos responsables con distintos grados de participación. Por acción u omisión hemos permitido desprestigiar a un movimiento noble, con historia, digno y con principios y valores no negociables. Unos interesados y otros complacientes han provocado una debacle en el reconocimiento hacia cooperativas y mutuales.
Sucesivas administraciones no han protegido ni promovido al sector, más bien han priorizado intereses partidarios. Entidades de grados superiores se han dispersado, de tal manera que se crearon muchas federaciones y confederaciones que en vez de potenciarse, se debilitaron y es escasa la representatividad que ostentan. Para no escaparle al bulto, nosotros, los que escribimos en los pocos medios del sector, no pudimos ni podemos mover una aguja para que funcionarios y la sociedad escuchen y sepan de qué valores hablamos.
Todos debemos hacer mea culpa de porque llegamos a esta instancia. Todavía estamos a tiempo para evitar una mayor degradación, salir de la idea de ser victimas y volver a convertirnos en protagonistas.
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