Dos cielos
Veía el mar por primera vez.
«Mamá mamá se cayó el cielo», gritó el pibe.
En todo su esplendor el Atlántico se abría como su mediodía en Monte.
La gente en el colectivo lo miró, y hubo una que otra risita cómplice. Ironías de respetos obligados.
Su madre también lo miró, amorosa, con cierta culpa.
El pibe era una inmensidad de sorpresa feliz.
Allí supo que su vida, de azul arriba y tierra y yuyales abajo también tenía dos cielos, como la de los caballeros valientes del cuento de papá.
Julio Beby Salto
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