El precio de la mentira




Julián Alvarez DNI 7.574.027

ZAPALA

O la mentira de los precios, que vendría siendo lo mismo, medido en el concepto del liberalismo, en este caso económico.

Se habla del terrible precio de los impuestos, y nos cuentan que en Argentina existen cientos de impuestos, dando a entender que están todos juntos y todos los pagan. Es mentira. Los empresarios – no hablo de los que evaden – simplemente trasladan los impuestos a los productos que elaboran o comercian. Así que el único que los paga es un sujeto llamado “consumidor final”. Por ejemplo, el que vive de changas y recibe algún subsidio como ayuda insuficiente. Ese no tiene a quién trasladarle nada, y paga todos los impuestos cada vez que logra comprar algo. Y encima hay algunos energúmenos que vociferan “no quiero mantener vagos con MIS impuestos”.

Los distintos tributos no pueden acumularse como si el total los pagara todo el mundo. Precisamente aquí, como en todo el mundo hay impuestos, tasas y contribuciones que se pagan según distintas actividades y circunstancias. Si en cualquier caso hubiera que pagarlos todos, aunque ninguno superara el 1% implicarían más del 100% de cualquier actividad. Pero dicen esos disparates, que debiéramos llamar “mileismos” y el sector residual de la sociedad “tinellizada” lo acepta sin más.

También dicen que la “carga impositiva” argentina es de las más altas. También es mentira. Y que si se reducen los “costos laborales” se contrataría más personal. ¿Qué empleador contraría trabajadores si no los necesita, por barato que fuera?

Ahora resulta que los argentinos tenemos que pagar el crecimiento de los precios que se produce en cualquier lugar del mundo, sobre bienes que se producen aquí. Es como decir que aumentan los paraguas porque llueve en Japón. Quizás también aumenten por el 25 de mayo, teniendo en cuenta el famoso cuadrito que nos vendieron, también mentiroso, porque reproduce una escena patria que nunca existió, ni podría haber existido.

Y así vamos de mentira en bolazo sin detenernos ni por un instante. Ante la emergencia, en todo el mundo los Estados, capitalistas y no tanto, tratan de disminuir el asalto a los bolsillos recuperando parte de las fabulosas ganancias, obtenidas “gracias” a la “desgracia” ajena, como la peste y la guerra.

Pero no hay que preocuparse. El nuevo presidente plenipotenciario, Dr. Horacio Rosatti, puede manejar el presupuesto del Poder Judicial desde la Corte y el Consejo de la Magistratura. Puede declarar inconstitucional cualquier ley que se le ocurra. Piense Ud. lo que pasaría si declara ilegales las retenciones. Es poco probable, porque de ellas cobra también su sueldo, pero…


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