Guglielminetti, el timorato

Carta de Lector

Por Carta de lector

Dante Morosani
DNI 7.298.605

NEUQUÉN

Lo que paso a contarles, le sucedió a alguien capaz de llevarse “todo el mundo por delante”, y a quien tuve oportunidad de conocer a su paso por LU5 la Radio de Neuquén. No me consta -como se ha mencionado- que en dicha emisora se ocupara de noticias deportivas, en cambio sí, tareas del servicio informativo hasta parte de 1973, cuando Pedro Heraldo Brodi estaba a cargo del área.

En principio, lo identifico como un joven que se mostraba expeditivo y dinámico, desplazándose “a velocidad” al comando de un modesto Fitito, en tránsito habitual desde la Radio a la redacción del desaparecido diario Sur Argentino, ida y vuelta. Me llamaba la atención que en la previa de cada salida, ponía sobre el techo del vehículo una alarma portátil con base imantada, siendo común el “giro en U” y la estridencia del artefacto. Este enigmático hombre de prensa, de aspecto más bien humilde y sencillo, no era otro que Raúl Antonio Guglielminetti, 10 años después poseedor de un Rolex de oro, ropa siempre nueva, de primera marca o hecha a medida, inseparable maletín de cuero. Símbolo del espionaje de la dictadura militar que se infiltró en la democracia. Lector ávido de los dichos y hechos de Francisco Franco Bahamonde, dictador de España durante cuatro décadas.

En Neuquén, tenía tres trabajos, ganaba bien, se compró una casa prefabricada que no llegó a ocupar. Sin embargo, vendió todo y se fue con la familia a vivir a la localidad de Martínez, provincia de Buenos Aires. Completaban el grupo Fanny Buchinzen, esposa, y los hijos Verónica de los Ángeles, Walter, Patricia y Andrea.

Personaje tristemente célebre, fallecido el mes anterior en Mercedes, el lugar bonaerense donde había nacido, fue el actor principal de la anécdota que me impulsó a redactar la presente nota, al influjo del título consignado en la cabecera.

El colega Daniel Rodríguez Novaro, anteriormente al cargo de Secretario de Prensa de César José Gazzera, Interventor Municipal de Neuquén ( 1976/78), estaba al frente del informativo en vivo de Canal 7 Neuquén TV. En razón de un auspiciante central de dicho espacio -que correspondía a la Agencia de Publicidad a la que yo pertenecía- Daniel consideró prudente comunicarme que se tomaría un breve descanso y que el informativo quedaría a cargo de Guglielminetti.

Al cabo de un par de jornadas, de retorno en Neuquén, cuando no advierto el cambio que me anunciara Rodríguez Novaro, lo llamo, y me explica que todo quedó pendiente, según el siguiente argumento: “¿Sabes lo que pasó? Yo había prevenido a Raúl que, inmediatamente al encendido de la luz roja de la Cámara, ya estaba en el aire y debía comenzar a leer las noticias. Justo en ese momento a Guglielminetti le temblaron las piernas, “se refugió” detrás del pupitre y quedó en cuclillas”.

Todo ocurrió en un instante y fue desopilante: el “blooper” salió al aire. Rodríguez Novaro, que estaba al lado, “por si acaso”, rápidamente retomó la conducción.

Quedar en cuclillas, equivale a que se doble el cuerpo, las nalgas se acerquen al suelo o descansen en los calcañares. No es otra cosa lo que le pasó, hace poquito más de medio siglo, al “todopoderoso” Guglielminetti .


Dante Morosani
DNI 7.298.605

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