Prisioneros de nosotros

Carta de Lector

Por Carta de lector

*por Víctor Corcoba Herrero

Las contiendas comienzan por uno mismo. Esto es una locura, un suicidio colectivo, que nos deja sin abecedario para conjugar el tiempo, que debiera vivirse con amor en las moradas y no suele ser así. Ya nadie es para nadie, ni para uno mismo. ¡Cuántas atrocidades se producen! Para desgracia nuestra, nos solemos mover en la indecencia más absurda y en el sentido egoísta más cruel. Fruto de esta atmósfera de desolación, cuesta esperanzarse, porque nos batimos entre guerras por todo el orbe. Sobrevivir no será fácil, cuando nos acorralan tantos senderos de sufrimiento y de sangre. Desde luego, nos falta engarzar en nuestras vidas el espíritu reconciliador a través de la ternura del abrazo. Las tensiones introducidas por una cultura endiosada e individualista, activa un permanente estrés en las generaciones, que nos deshumanizan. Necesitamos de otros bríos renovables, que nos liberen de ataduras, de manera que las personas estén mejor dispuestas a responder, con una actitud de cercanía hacia sus análogos.


*por Víctor Corcoba Herrero

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