Desarrollaron una técnica para restaurar ambientes dañados por ganadería, desmontes y actividad petrolera

Es una iniciativa de la Universidad Nacional del Comahue con la empresa YPF Tecnología. Funciona en regiones áridas y semiáridas de la Patagonia

Los seres humanos han alterado los ambientes y han provocado la desertificación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. En este contexto, pensar en la restauración ecológica es clave. En esa línea, investigadores de la Universidad Nacional del Comahue junto con la empresa pública YPF Tecnología desarrollaron la técnica Y-Siembra. Buscan darle solución a regiones áridas y semiáridas de la Patagonia que han sido afectadas de manera severa por actividades petroleras, ganaderas, desmontes, entre otras.  

Uno de los lugares en los que la técnica ya se aplicó fue en el yacimiento de gas y petróleo Bandurria Sur, en la provincia de Neuquén. El doctor Daniel Pérez, director del Laboratorio de Rehabilitación y Restauración de Ecosistemas Áridos y Semiáridos (LARREA) y profesor de la Facultad Ciencias del Ambiente y la Salud de la Universidad Nacional del Comahue, explicó que la ciencia y la práctica de la restauración ecológica consiste en recuperar un ambiente que ha sido degradado (sufrió un impacto gradual pero no ha perdido todas sus propiedades o atributos), dañado ( se ve afectada la naturaleza y la biodiversidad en lugares puntuales) o destruido (pérdida de total de componentes como la geomorfología y el paisaje).  

“Restaurar es un concepto más amplio que remediar, que sólo hace referencia a la recuperación del suelo”, afirmó. En cambio, la restauración es la recuperación de todos los componentes de la naturaleza, incluyendo tanto el suelo como la biodiversidad de especies y poblaciones que habitan en el lugar.  

Hay tres tipos de consecuencias generadas por actividades como la explotación petrolera y la ganadería. Estas son la pérdida de biodiversidad (en casos extremos hay extinción de especies). También la desertificación que genera que se afecte la capacidad de los servicios que brinda la naturaleza como el control de la erosión y de las corrientes de agua que llegan a los ríos con muchos sedimentos. La tercera es el cambio climático, con la disminución de la captura de carbono por parte de las plantas.  

Pérez señaló que la técnica consiste en la siembra directa de especies nativas, en comparación de otros métodos donde se hace plantación. Permite reducir los costos por hectárea en un 60% y masificar y ampliar la escala de los proyectos de restauración ecológica.  

«Es especialmente efectiva en sitios de siembra con bajo contenido de materia orgánica, PH básico, media a alta alcalinidad y sodicidad”, detalló.  

El primer lugar experimental del método de siembra directa fue en el yacimiento Sierra Barrosa, que opera la empresa pública YFP en la provincia de Neuquén. Los resultados fueron positivos.  

Además, la licencia de la técnica ya se otorgó a cinco empresas de Neuquén y Rio Negro. Uno de los sitios más importantes que se aplicó el método -como se mencionó antes- fue en el yacimiento Bandurria Sur. En 2018 hubo un derrame de hidrocarburos que afectó 47,6 hectáreas en ese lugar. Con drones, se comprobó cómo se logró recuperar los ambientes alterados tras el uso de la técnica de siembra directa.  

La técnica Y- Siembra reduce los costos por héctarea en un 60%.

La técnica incluye la colecta de semillas, conservación, limpieza, tratamientos pre-germinativos, siembra y control de germinación. Es para zonas áridas y semiáridas, especialmente adecuada a las provincias patagónicas. «En estos lugares hay una característica muy llamativa y que es que el 80% de las plantas producen semillas que no germinan sin un tratamiento pre-germinativo, es decir quedan como en latencia (dormancia)», explicó Pérez.  

Esa latencia llevó hace casi 20 años a que desde el laboratorio de restauración de la Universidad de Comahue se estudiara la germinación de las plantas nativas. Tras las investigaciones se lograron aplicar procedimientos para germinación en gran escala, y una máquina de escarificación elaborada en conjunto con la Facultad de Ingeniería, que permite romper la dormancia en grandes cantidades de semillas.  

El desafío luego fue «ver qué especies entre todas las que nosotros podemos hacer germinar son aptas para sobrevivir en una región en donde tenemos lluvias que promedian los 150 milímetros y a veces son solo de 50 milímetros en los años extremadamente secos», apuntó Pérez.  

Todo esos años de investigación permitieron desarrollar la técnica. Posibilita una restauración basada «en especies fundantes o marco», y se hace con el armado de un protocolo. Es decir, una serie de pasos para empresas, organizaciones, cooperativas y demás que tengan el objetivo de restaurar.  

Tras muchos años de investigación se desarrolló la técnica que sirve para restaurar ambientes con siembra directa de especies nativas

El experto remarcó que las especies que se usan no son las mismas para todos los lugares. Variarán según las características específicas de la zona. Por ejemplo mencionó “en algunos sitios arenosos resulta efectiva la jarilla, y por ejemplo, en áreas con suelos compactos, con algo de salinidad, el alpataco funciona muy bien”, explicó el director del laboratorio LARREA.  

Los primeros resultados ya se empiezan a ver a los dos primeros años. Es una técnica que incluye la ruptura de la dormancia de semillas y las cantidades que hay que colocar.  

“Se siembra en invierno. Aún rompiendo la dormancia de las semillas, se necesitan grandes cantidades porque hay sobrevivencia baja (entre el 5 y el 10% de las semillas sembradas son las que se van a transformar en planta)», indicó el profesor.  

La técnica también aprovecha la “lluvia de semillas que trae el viento” de las plantas del entorno, que llegan a las áreas degradadas, por lo que se incluye un laboreo de suelo para captar estas semillas. A esto se suma a la siembra manual que se realiza con las especies fundantes. Durante el proceso, se coloca hidrogel, que es un retentor de humedad.   

“Tratamos de darle todos los beneficios posibles a esa semilla. Se genera un ambiente mucho más amigable. Es un pack tecnológico completo que apunta más a aprovechar la capacidad de la naturaleza para recuperarse, que ha sido bloqueada por algún impacto o disturbio crónico”, expuso.  


Se viene un simposio internacional 


La restauración ecológica, a través de la técnica ya aplicada en lugares de la Patagonia, permite brindar beneficios sociales y económicos a las comunidades locales. Tendrá protagonismo en Neuquén en el I Simposio Internacional de Prácticas de Restauración Ecológica y en el III Encuentro Nacional de Restauración Ecológica de la Argentina, que se llevará a cabo del 22 al 24 de noviembre de este año. Se hará en la ciudad de Neuquén.  

El encuentro es organizado por la Universidad Nacional del Comahue y la Red de Restauración Ecológica Argentina (REA), y contará con la presencia de destacados expertos nacionales e internacionales en la materia. Entre ellos James Aronson del Ecological Health Network (Francia), Ricardo Ribeiro Rodrigues del Laboratorio de Ecología e Restauração Florestal de la Universidade de São Paulo (Brasil), Eliane Ceccon del Centro de Investigaciones Multidisciplinares de la Universidad Nacional Autónoma de México, Luis Dóvalo del Proyecto “Ordenamiento Ambiental del Territorio – OAT” del PNUD – Argentina, Moisés Méndez Toribio del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica de México, Florencia Urretavizcaya del CIEFAP – Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, Paula Meli de la Universidad de Concepción (Chile), Edgardo Pero del Instituto de Biodiversidad Neotropical del CONICET, Ana Faggi de la Universidad de Flores (Argentina), Adam Cross de la Curtin University y el Ecological Health Network (Australia), Romina Torres del Centro Científico Tecnológico CONICET- Córdoba / Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas, Cecilia Eynard, asesora independiente, María Elena Oneto de YPF Tecnología, Gabriel Burgueño de la Cátedra Metapaisaje de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Laísa Freire de la Universidade Federal do Rio Janeiro (Brasil), Esteban Kowaljow del Centro Científico Tecnológico CONICET Córdoba y Daniel Pérez de la Universidad Nacional del Comahue

La actividad que es destinada a practicantes, investigadores, docentes, ongs, profesionales del ámbito publico y privado, ofrecerá una oportunidad única para conocer de primera mano las últimas tendencias y avances en el campo de la restauración ecológica, así como para intercambiar conocimientos y experiencias con expertos y profesionales de todo el mundo.

Más detalles en: https://enrea.com.ar/inscripcion/ 


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