Científicos del Conicet hallaron un reptil marino de 150 millones de años cerca de Zapala

Hallaron un cráneo de medio metro, huesos del oído interno y el miembro anterior derecho de un ejemplar de oftalmosaurio. Pertenecieron a la familia de los ictiosaurios y se caracterizaban por la gran dimensión de sus ojos, cuyas órbitas de más de 30 centímetros de diámetro.



Ilustración de un ictiosaurio. Autor Dmitry Bogdanov. Foto: gentileza

Ilustración de un ictiosaurio. Autor Dmitry Bogdanov. Foto: gentileza

Un grupo de investigadores del Conicet de La Plata (FCNyM, UNLP) reportaron el hallazgo del cráneo, huesos del oído interno y el miembro anterior derecho de un ejemplar de oftalmosaurio que vivió hace unos 150 millones de años en cercanías de Zapala, publicó hoy Infobae.

Se trata de un ejemplar que pertenecía a la familia de los ictiosaurios y cuya característica era la gran dimensión de sus ojos, cuyas órbitas medían más de 30 centímetros de diámetro. A principios del 2000 hubo al menos dos hallazgos similares en cercanías de Buta Ranquil y en Trahuncura, un paraje a 60 kilómetros de Loncopué.

“El cráneo hallado mide alrededor de medio metro. Estimamos que este animal debe haber tenido unos 65 centímetros desde la zona occipital hasta la punta de la trompa, y un cuerpo de 2 a 3 metros de largo. Es un tamaño discreto si consideramos que su familia alcanzó dimensiones de 8 a 10 metros, y si adicionalmente pensamos que el grupo de los ictiosaurios fue el más grande de los reptiles marinos, alcanzando los 22 metros a finales del Triásico, hace 200 millones de años”, comentó a Infobae el becario del Conicet, Lisandro Campos, primer autor del trabajo.

Según indicó el informe, los expertos se valieron de tomografías computadas y un software especial "para diferenciar digitalmente y con mucha precisión los huesos del sedimento adherido a ellos, para lograr identificar con exactitud cada estructura ósea".

“Además de reconstruir y modelar los huesos uno por uno, esa herramienta computacional nos permitió volver a articularlos entre sí para dar una aproximación a cómo estaban ubicados y de qué manera funcionaban cuando este animal vivía”, explicó Campos.

Esta reconstrucción digital arrojó lo que para Campos es “el punto fuerte” del estudio: entender la morfología de las fosas nasales. “Presentan una estructura muy particular ya que está divida por un tabique óseo formado por dos huesos, uno nasal descendente y otro maxilar ascendente, resultando cada fosa con dos aberturas”, detalló.

El cráneo reportado por los investigadores. Foto: gentileza Infobae.

Los investigadores destacaron que el oftalmosaurio hallado "es la primera y única aparición de esa configuración en el Jurásico, lo que lo vuelve el más antiguo que se conoce en el mundo con estas características”, sostuvo.

“Para todos los organismos relacionados con hábitat de estrés osmótico, es decir espacios donde la regulación de agua en relación con los niveles de concentración de sales en el cuerpo es más compleja, se conocen mecanismos o estructuras para la expulsión del exceso de esas sales. En el caso de los reptiles marinos existe una estructura conocida como glándula de la sal. Es un órgano extrarenal que cumple la función de concentrar iones y sales, funciona como un riñón sin serlo, y aparece siempre en distintas zonas de la cabeza”, explicó.

La investigación planteó como hipótesis para las dos aberturas en las narinas que "una abertura servía para vaciar la glándula de la sal, y la otra para respirar". "Probablemente cumplía otras funciones, pero esta es la primera vez que se relaciona esa morfología con una función así”, concluyó Campos.


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