Clan Clinton, una eficiente máquina de hacer dinero

Por Redacción

En el mundo hay “especialistas” en vivir de sus propios discursos; pocos, muy pocos, tan exitosos como la familia del expresidente norteamericano Bill Clinton. Muchos de los discursos -no todos- de sus tres miembros son a cambio de honorarios cobrados por la llamada “Bill, Hillary y Chelsea Clinton Foundation”, dedicada a la filantropía.

En cada oportunidad en que son invitados a participar se genera entonces un honorario importante que suele estar entre los 200.000 y los 700.000 dólares, dependiendo del cliente y de las circunstancias.

Los ingresos generados por los discursos pronunciados por Chelsea, la hija del matrimonio Clinton -que hoy tiene ya 34 años y está esperando un hijo-, van siempre a la fundación. Ella, sin embargo, pronuncia también algunas alocuciones gratuitas. Es su derecho, por cierto.

Cobra entre 250.000 (acordados recientemente con la Universidad de Nevada, en Las Vegas) y 300.000 dólares (que percibirá en marzo próximo en un discurso a pronunciar, en este caso, en la Universidad de California). Esos ingresos, comparados con los honorarios -del orden de los 50.000 dólares por discurso- que cobran Madeleine Albright y Colin Powell, ambos exsecretarios de Estado de Estados Unidos, la distancia es astronómica.

Bill Clinton solo cobró el año pasado por hablar nada menos que unos 17 millones de dólares. No está nada mal. Ciudadano del mundo, el expresidente habla bien, es muy entretenido y la verdad es que siempre tiene algo interesante que compartir con sus audiencias.

Hillary tiene, desde el 2011, un jugoso contrato con la cadena de televisión NBC, iniciado con un honorario de 600.000 dólares por año, que ahora se ha transformado en una serie de pagos mensuales. Otra vez, nada mal.

Las conferencias de Chelsea suelen terminar con un tiempo adicional durante el cual la audiencia puede hacerle preguntas, que no siempre tienen necesariamente que ver con el tema específico de su disertación. Con frecuencia ellas se refieren, en cambio, a su vida personal y a su experiencia familiar, así como -ahora- a los planes de su madre respecto de la posibilidad de competir en el 2016 por la presidencia de Estados Unidos, respecto de la cual es ampliamente favorita en las encuestas.

En este formato Chelsea tiene fama de ser muy atractiva, llena de chispa e intelectualmente ágil, si no brillante. Acaba de participar en un evento, en Florida, en el que los organizadores cobraron mil dólares por mesa y recaudaron más de dos millones de dólares. Todo un éxito taquillero, queda visto.

El clan Clinton no descansa. Nunca. Funciona siempre como tal. Y esto quiere decir como una eficiente máquina de hacer dinero.

GUSTAVO CHOPITEA (*)

(*) Analista del Grupo Agenda Internacional