Colores plenos para decorar el jardín
Las plantas de floración anual son una gran alternativa para agregarle color a los espacios verdes, aprovechando la primavera y el inminente arribo del verano. Repasamos tres opciones ideales: las Zinnias, la Cresta de Gallo y las Gerberas.
Hay plantas de floración anual que son ideales para colorear nuestros jardines durante la primavera y, claro está, todo el verano. Por eso mismo, Zaira Gramajo nos aconseja desde el vivero Don Oscar de Allen, para que podamos aprovechar al máximo este tipo de plantas.
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Zinnias
“La Zinnia, conocida también como rosa mística o flor de papel, es una planta anual de origen mexicano que destaca por su hermosa floración. Presenta un porte grande y su altura supera los 90 centímetros”, comenta la experta a RÍO NEGRO.
Pertenecen al género de plantas anuales y perennes de la familia Asteraceae, además de ser una de las especies más empleadas en jardines y parques, por su gran variedad de colores formando bordes, macizos o terminaciones en grupos.
Con hojas ásperas al tacto y de color verde oscuro, destaca su follaje. Allí se puede distinguir la belleza de sus flores, que ofrecen una amplia variedad de colores desde el blanco, amarillo, rosa hasta llegar al rojo intenso brindando gran colorido al lugar. Además, el césped luce aún más con estas especies.
Tanto la temperatura como el lugar destinado para ellas es fundamental a la hora de sus cuidados, por lo tanto garantizarles un buen suelo -además de la buena luz- es la base para el buen desarrollo y crecimiento de la planta y obtener excelente floración. “A la Zinnia le encanta el calor, de ahí que su distribución se encuentre en climas cálidos”, dice Gramajo.
Aunque soporta la semisombra necesita estar expuesta, al menos, unas 6 a 8 horas a la luz solar directa. Según Gramajo, a diferencia de otras especies, la flor de papel se puede cultivar en maceta o en la tierra del jardín.
En cuanto a esto último, se requiere un sustrato ligero, y el riego variará dependiendo si se encuentra en maceta. Este deberá ser continuado, cada 2 o 3 días. En tierra, podrá espaciarse por más tiempo. “Un signo de que la planta necesita más agua es que comienza a perder sus hojas”, señala la experta.
En días de extremo calor, Zaira aconseja realizar un riego extra, pero sin exceso. “La forma adecuada de regar la Zinnia es evitar mojar sus hojas y flores porque corren el riesgo de marchitarse antes de tiempo” acota, y una vez que la floración comienza a marchitarse, aconseja esperar para extraer sus semillas que serán cultivadas en primavera.
“Las semillas se pueden guardar por dos años en un ambiente oscuro y sin humedad”, indicó. Las mismas germinarán a los 8 u 12 días de su cultivo.
La Cresta de Gallo
También conocida como Celosia argenta var . Es una Cristata cuya flor es muy original, y presenta una rareza absoluta por la similitud con la cresta del gallo. Su llamativa belleza es muy popular para la formación de bordes y terminaciones en jardines, parques y espacios verdes.
El género Celosia de la familia Amaranthaceae abarca unas 50 especies de plantas anuales, originaria de regiones de climas cálidos. Se las conoce también como “abanico de terciopelo” o “penacho”, y las variedades más populares son: Celosia argentea cristata y Celosia argentea plumosa. Con una amplia gama de colores, las flores nacen con la primavera y si la planta se encuentra en lugares de temperaturas cálidas suelen tener una duración de dos meses. “La Celosía argéntea y todas sus variedades requieren de buena cantidad de luz de sol directo durante algunas horas o semi sombra, si el clima fuera demasiado caluroso o agresivo”, explica Gramajo.
Siendo una variedad tropical gusta del calor y su mejor temperatura oscila entre los 20°C y los 23°C en la época estival o a lo largo del año. En invierno recomienda protegerla del clima descendiendo menos de los 15°C. Para la joven experta esta planta se cultiva en suelo directo y también en macetas de exterior o interior.
En cuanto al riego, según Gramajo, la tierra de cultivo debe permanecer ligeramente húmeda, sin regar demasiado porque corre el riesgo de pudrir sus raíces. “El aire húmedo beneficia a este tipo de plantas y se puede humedecer o pulverizar regularmente las hojas, aunque es mejor mantener las flores secas”, asegura. Si bien se desarrolla en variados tipos de suelos, el más indicado es con buen drenaje y en caso de cultivarlas en macetas, se debe tener libre en la base, sin usar porta-maceta o plato.
En cuanto a los cuidados el uso de fertilizantes, según la experta el apropiado es el conocido 3:1:2 que significa: nitrógeno – fósforo – potasio.
En cuanto a la poda, Gramajo explica que, aunque se trate de una planta anual y de crecimiento limitado, conviene quitar las hojas muertas y las zonas afectadas por insectos regularmente, además de los ápices vegetativos.
Gerberas
La gerbera es una las plantas más vistosas para el jardín, y también como flor cortada. Pertenece a la familia Asteraceae y comprende unas 150 especies, pero solo 38 son reconocidas.
Las flores de la gerbera se presentan de gran tamaño y son dueñas de una absoluta belleza, la cual suele ser protagonista no solo en diseños de jardines, sino también arreglos florales.
El mayor atractivo de este género, según comenta Gramajo, son sus flores de buen tamaño: pueden medir hasta 18 centímetros. Tienen una amplia variedad de colores desde el rojo y naranja hasta las tonalidades como el morado y también blanco, durando en su apogeo de floración, desde la primavera al otoño.
Una de las principales características de la planta gerbera es su raíz – explica -de la cual se desprenden rizomas que pueden llegar a medir más de un metro de profundidad. Sus hojas son grandes y densas y de igual modo, lo son sus tallos alargados y de color verde intenso.
“La gerbera prefiere zonas iluminadas, pero sin recibir directamente la luz del sol”, dice; y aunque prefiere los lugares ventilados, soporta bien las altas temperaturas. Sin embargo, es mejor protegerlas de las heladas. “Se recomienda sembrarla bajo la sombra de algún árbol o arbusto o de otras especies de mayor tamaño que ellas dispuestas de manera natural”, señala.
En cuanto al riego, las gerberas prefieren ambientes húmedos, al igual que el suelo. Se recomienda un riego constante, pero no abundante, durante su época de floración. Evitar en lo posible provocar encharcamientos.
Según Gramajo, esta especie también necesita de suelos ligeros y ricos en materia orgánica. Debido a la facilidad con que se pudren las raíces es mejor que el suelo no esté demasiado compactado para el drenaje. Se recomienda trasplantar en primavera.
La gerbera no requiere de podas, solo de una limpieza de partes secas y en mal estado. Para realizar estos cortes, utilizar herramientas de poda previamente desinfectadas, ya que es una planta propensa a sufrir ataques de hongos.
En el lenguaje de las flores, las gerberas también tienen sus significados y dependiendo el color de sus pétalos, expresan diferentes tipos de sentimientos.
-Gerberas blancas: significan inocencia y pureza. Se les obsequia a mujeres embarazadas o aquellas personas que esperan un cambio positivo en sus vidas.
-Gerberas amarillas: relacionadas con el color del sol, simbolizan la calidad y la amabilidad. Algunos la atribuyen al éxito y riqueza. Se utilizan para decorar, y regalar a un amigo al que se le tiene verdadero aprecio.
-Gerberas naranjas: relacionadas con la risa y la euforia. Suelen regalarse tanto a amigos como a recién casados para desearles momentos únicos y llenos de felicidad.
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-Gerberas rojas: hacen referencia a los sentimientos más apasionados del amor y la confianza en la pareja.
-Gerberas rosas: ligadas a la juventud y al vigor físico. En primavera suelen regalarse para mostrar afecto y admiración.
-Gerberas azules: indican plenitud y paz interior. Se utilizan en aceites y sesiones de masajes para atraer la paz y relajar tensiones o estrés. También se regala para fomentar la creatividad y la imaginación.
-Gerberas moradas: significan fe y devoción y suelen emplearse en iglesias y santuarios. Simbolizan la modestia, la humildad y la generosidad.
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