Silencio aterrador

14 oct 2018 - 00:00
El bloque del FpV abrigó a los sospechados e ignoró a la menor en el caso de corrupción. Mudez sorprendente en su dirigencia y aliados, abandonando viejas banderas.
¿El caso judicial? El testimonio de la menor en la Justicia, convalidado por psicólogas, señala a Iud y Ojeda entre aquellos con quienes mantuvo relaciones sexuales.

Fue una pose aislada. Eso fue la sana reacción institucional cuando se lo acusó al legislador Rubén López de abuso sexual. Todo es distinto frente al grave caso de corrupción de menores que alcanza a otro parlamentario: Javier Iud.

Reina hoy el silencio y, lo peor, se insinúa que la víctima ya no es víctima. La menor ha quedado públicamente sola.

El bloque del FpV encabezó y lideró ese viraje. Abrigó al sospechado e ignoró a la víctima. Maquinó, para eso, una conjura política.

Iud llamó a Martín Soria, quien creyó su teoría, y también, su alter ego, Nicolás Rochás. El resto se construyó en esa creencia, iniciándose con el comunicado de apoyo de la bancada que preside Alejandro Marinao.

“Es una decisión humana”, explican. Mejor dicho, es una elección donde ubicarse en el proceso. Y se prefirió –sin más– proteger a dos fuertes referentes (Iud y el intendente Luis Ojeda). Quedó sí en claro que Soria ha logrado un sólido alineamiento. Nadie niega su conclusión. Ni las históricas y reconocidas voces en favor de los vulnerables, como dos exministros Marcelo Mango y Jorge Vallaza. Igual mudez existe en las legisladoras, concejales y dirigentes, siempre válidamente rápidas y proclives en acercarse al más débil. ¿Pensarán hoy que lo son un legislador y un intendente?

La ocurrencia de un “tufillo” político en el caso, sin datos sólidos, sirve para impugnar la versión de la víctima. Otras prioridades alteradas. El Socialismo fustigó en febrero del 2017 a Iud por dichos radiales suyos que “minimizaban” la acusación contra López. Ahora calla, previa adhesión al FpV. Estas ramificaciones valen también para otros mutismos, como los de los colectivos femeninos. ¿Dónde quedó esa postura política que hizo visible tanta discriminación, y construyó rebeldía, fortaleza y defensa? ¿Cómo explicar tanto silencio atroz?

¿El caso judicial? El testimonio de la menor en la Justicia, convalidado por psicólogas, señala a Iud y Ojeda entre aquellos con quienes mantuvo relaciones sexuales. Antes esas participaciones fueron sostenidas ante operadores, en contextos cambiantes.

¿Alcanza sólo esa acusación? Sí para la fiscal Paula Frandsen, que avanzó y esta semana sumará otras medidas. En su defensa, Iud busca desacreditar aquel “relato”, sabiendo que no es una poca prueba. Sobran ejemplos en Río Negro de condenados por las sólidas revelaciones de menores abusadas.

El legislador acusado últimamente arengó la investigación, con acciones y su misiva a Labor Parlamentaria. Un escrito regado de mensajes (“narcopolítica”) y la debida incorporación de la imagen de la menor extraída de Facebook.

El pedido de desafuero y de detención sobrevoló en la fiscalía frente a los excesos de Iud, que se asemejaban a maniobras de obstrucción, voluntarias o no. En otra resonada causa, “el abogado (José) Aguirre fue detenido después de intentar contactar” a la denunciante, recordaban en los tribunales. Hay otro ingrediente limítrofe en el expediente: el contacto de un asesor del bloque del FpV con la operadora de la víctima. Estos pasos otorgan razones para reanalizar la negada licencia.

Sorprende también el sigilo oficial, alterado por forzadas declaraciones. La prudencia no es el motivo. El accionar de la Secretaría de la Niñez fue errático. La denuncia llegó a la Justicia cuatro meses después del primer informe. Mucho tiempo para profundizar cualquier acusación. Las dudas aumentan cuando se conoce del desplazamiento de la inicial coordinadora del caso. La secretaria Roxana Mendez no habla, también alcanzada por el síndrome de enmudecimiento.

La confusión se alienta cuando se arrastra a otros nombres. Es cierto que existen otros nombrados en el trámite –incluso políticos de Juntos– pero la menor sólo señaló en la Justicia a los seis –entre ellos, Iud y Ojeda– que Frandsen consideró entonces sospechosos. La Justicia deberá acelerar plazos y traer certezas. En cambio, la política ya aportó su pérdida: el equilibrio y la ecuanimidad en la lucha, extraviando históricas defensas.

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