Como Boca…
Como Boca en el fútbol: más que un equipo, un bloque de sentimientos con mucho poder.
Así es el peronismo: un latido de poder permanente. Con mayor o menor bochinche, pero siempre al borde de sobrecoger la historia argentina.
Es la magnitud y naturaleza de su adherencia la que acicatea esa tendencia.
Y hacerlo desde esa flexibilidad que tan minuciosamente ha descripto uno de los mayores desmenuzadores de la idiosincrasia del justicialismo, Juan Carlos Torre, cuando afirma que el peronismo en el poder es un sistema político en sí mismo.
O sea, «tiende a actuar como oficialismo y oposición» al unísono.
Por eso cuando el frente interno peronista tose, puede llegar a toser todo el país.
Basta remitirse a la historia para ratificar la proyección que suele alcanzar ese catarro.
Este contrapunto está hoy nuevamente instalado en la vida del peronismo.
Transversales por un lado bajo la batuta de Néstor Kirchner.
Clásicos u ortodoxos -según como se quiera- con una conducción socializada que quizá termine cohesionada en Eduardo Duhalde.
Proceso alentado por la baja institucionalización que suele tener el partido como estructura cuando el peronismo es gobierno.
En fin, historia conocida. Pero, ¿adónde irá a parar esta historia ahora?
Carlos Torrengo
Nota asociada: CRISIS EN EL PJ: El gobierno, entre la prudencia y la embestida dura
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Como Boca en el fútbol: más que un equipo, un bloque de sentimientos con mucho poder.
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