Condenado a 18 años por violación de dos nenas

A las menores, las ataba y las amenazaba. El acusado ya había purgado una pena de 10 años por abusos.

VIEDMA (AV).- La Justicia condenó a 18 años de prisión a un hombre por abusar de dos nenas. Se le imputó a Miguel Sánchez, de 53 años, el delito de «abuso sexual agravado por la convivencia y por ser el responsable de la guarda de las víctimas y ascendiente de una de ellas, agravado también por acceso carnal en términos gravemente ultrajantes en forma reiterada». Esta es la tercer condena que debe cumplir el imputado. La anterior fue de 10 años de prisión por «violación».

«Nunca resulta fácil para el juzgador, por más años que haya estado en la función, abordar el análisis de casos como el hoy traído a juzgamiento». Así comienza el fallo del Tribunal integrado por Susana Milicich de Videla, María del Carmen Vivas de Vázquez y Eduardo Giménez.

Los jueces coincidieron con el análisis y pedido de pena de la Fiscal de Cámara, Adriana Zaratiegui, y consideraron que fueron respetados todos los derechos del imputado.

Para el Tribunal quedó acreditado en el juicio que desde que Sánchez comenzó a convivir con la madre de las niñas -aproximadamente un año antes de la denuncia de estos hechos realizada en julio el año pasado- y hasta que la mujer murió «abusó sexualmente y en forma reiterada de las nenas de diez y cuatro años, esta última reconocida legalmente por el imputado como propia».

El fallo destacó que la niña mayor le había contado a su mamá que el imputado le había querido tocar la cola pero que la mujer no le creyó, como tampoco cuando le comentó que el padrastro le había bajado los pantalones a la más chiquita en la camioneta y que le había tocado la cola. Agregó que todo esto lo hacía cuando sus hermanos ya no vivían con ellos.

Los jueces también valoraron que la niña mayor contó lo sucedido a una hermana más grande y que cuando iban a visitar a su padre no querían volver con su madre, señalando que el imputado les pegaba y las ataba a la cama.

Por otra parte, el fallo destacó que el clima de violencia que generaba Sánchez en el núcleo familiar y las golpizas que recibían las niñas y su mamá, generaron que los hijos más grandes de la mujer abandonaran la vivienda.

Para el Tribunal, el temor y el llanto de las niñas por no querer regresar a la casa de su madre, relatado por testigos, abonan la credibilidad de la amenaza de muerte con que era intimidada la nena de 10 años por si llegaba a contar algo. «También se entiende el silencio en el que se mantuvo esta niña ya que no obstante habérselo contado a su madre, una hermana y a su padre (acerca de que las ataba) no recibió apoyo alguno de ellos», se indicó en la sentencia al destacar que «recién fallecida la madre y al no tener que convivir con su victimario, salió de su ostracismo».


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