Condenan a María Julia, símbolo del menemismo, a 3 años de prisión
Es la primera funcionaria del ex presidente sentenciada por enriquecimiento ilícito.
María Julia Alsogaray fue condenada ayer a tres años de prisión efectiva por enriquecimiento ilícito y se convirtió así en la primera ex funcionaria menemista sentenciada en juicio oral por delitos cometidos durante ese gobierno.
Los jueces del Tribunal Oral Federal 4 Leopoldo Bruglia, Horacio Vaccare y María Cristina Sanmartino la encontraron culpable de enriquecimiento ilícito y ordenaron que devuelva al Estado 500 mil dólares y 622 mil pesos, en un veredicto leído a las 20.30.
Esta sentencia no repercutirá en lo inmediato en la situación de Alsogaray, de 61 años, quien ya está presa desde agosto del año pasado en otra causa por malversación de caudales públicos, también en camino a juicio oral, a cargo de los mismos jueces que la condenaron.
Alsogaray escuchó impasible el veredicto anunciado para las 18 y leído con dos horas y media de retraso por el secretario Eduardo Méndez y luego miró a sus dos hijos Alvaro y Francisco Erize, sentados en la primera fila de la sala de audiencias.
De inmediato su defensora oficial Pamela Bisserier anunció que apelará el fallo que también la inhabilitó por seis años para ejercer cargos públicos y se excusó de abundar en opiniones, porque «no se puede hablar sin los fundamentos», que se conocerán el lunes 31.
Bisserier sí se permitió cuestionar que se haya elegido un decomiso en dólares y consideró que «esto recién empieza, porque faltan otras instancias».
En un voto dividido y muy discutido, dos de los jueces, Sanmartino y Bruglia, optaron por imponer la pena de tres años mientras que Vacarre votó en disidencia porque pretendía una condena de cuatro años, como había demandado el fiscal del juicio, Oscar Amirante.
En cuanto al dinero a devolver corresponde a 500 mil dólares que ella argumentó haber cobrado como honorarios por parte de la firma Astilleros Alianza, algo que no se consideró probado, y a los 622 mil declarados como fondos reservados recibidos durante el gobierno de Carlos Menem.
Según aseguraron los secretarios del Tribunal oral, la pena de tres años es de cumplimiento efectivo, por lo cual Alsogaray deberá pasar ocho meses presa antes de intentar ser beneficiada con una excarcelación.
Con esta sentencia culminaron cinco semanas del primer juicio oral contra la ex funcionaria y se cerró una causa investigada durante siete años, en los que Alsogaray dijo ayer haber sido sometida a «sufrimiento moral, escarnio público y vulneración de los derechos».
La ex interventora de Entel y Somisa escuchó la sentencia serena, semisonriente y después se
dedicó a besar, saludar y agradecer a sus familiares y amigos.
Hacia el mediodía, en sus últimas palabras, había aprovechado para pasar facturas e involucrar a todos los ministros y secretarios de Estado del gobierno de Carlos Menem en el cobro «de sobres» de dinero.
«El sobre»
«En noviembre de 1991 ingreso al Gabinete de la Nación y por primera vez conozco la historia del sobre, y lo digo coloquialmente porque así lo conocíamos. Me entero porque lo recibo», explicó Alsogaray al Tribunal Oral Federal 4.
La ex polifuncionaria dijo que ese dinero, con el que intentó justificar parte del aumento de su patrimonio en los '90, provenía de fondos reservados designados para uso «discrecional» del Poder Ejecutivo y se usaba para completar los salarios de ministros y secretarios de Estado que cobraban menos que funcionarios de carrera.
De hecho, alardeó de saber «un poquitito más del tema» porque su padre, Alvaro Alsogaray, fue ministro de Economía en la presidencia de Arturo Frondizi y «decía que Frondizi de
volvía íntegros esos fondos».
«A mí no se me investigó: se me aplicó la inquisición con agentes encubiertos en la puerta de mi casa, filtración de montos de tarjetas de crédito, declaraciones juradas, de presuntas rencillas entre fiscales y todo formaba parte del imaginario popular», acotó.
De elegante saco verde agua, pantalón negro y zapatos al tono charolados, María Julia soportó sonriente el acoso periodístico que la esperó frente al ingreso a la sala de audiencias en la planta baja de los Tribunales Federales de Retiro, a las 12.45.
Refiriéndose a los testimonios de, entre otros, el ex jefe de Gabinete menemista Jorge Rodríguez, dijo que «vinieron y mintieron bajo juramento» porque negaron saber algo de los sobresueldos y hasta se permitió comentar que «eso es un consuelo que tengo».
A sala llena y ya sentada de cara al Tribunal, habló por primera vez durante media hora y sólo pareció emocionarse cuando hizo alusión al sufrimiento y el «acoso» que sufrieron sus padres y sus hijos por parte de la prensa.
Es que según ella fue sometida a «sufrimiento moral, escarnio público y vulneración de los derechos» durante la investigación que por siete años realizó el juez federal Juan José Galeano.
Aunque evitó nombrar al juez, la acusada dijo que fue sometida a un «sistema inquisitorial» donde todo se confundió y enumeró: «no sabía si se trataba de ver el costo de mis vestidos, de hablar de los incendios de Bariloche o la limpieza del Riachuelo».
En su caso, dijo María Julia, se construyó «una pirámide invertida de culpabilidad». «No digo que esto sea una cosa armada por la prensa, de ninguna manera», aclaró.
«Yo jamás abrí las puertas de mi casa para que entraran las revistas de moda», se defendió y acotó que su padre, Alvaro Alsogaray, «no se merecía» el trato que se le dio en la Justicia a raíz de la causa en su contra.
De inmediato fue felicitada por allegados y su hijo Alvarito, quien se erigió en portavoz de su madre al defenderla arrinconado por las cámaras en un pasillo de los tribunales.
«La oficina Anticorrupción sólo se dedicó a investigarnos a nosotros», se quejó.
(Télam/DyN)
Esplendor en los '90
Los '90 significaron el esplendor para María Julia Alsogaray, condenada ayer a 3 años de prisión por enriquecimiento ilícito. Pero el fin de la década la llevó a tener acumuladas una quincena de denuncias penales y cinco procesamientos y a pasar los últimos meses en prisión.
Primogénita y única mujer entre los hijos del capitán ingeniero Alvaro Alsogaray, María Julia se recibió en 1969 de Ingeniera, una carrera profesional por entonces reservada a los hombres, en la Universidad Católica Argentina. Se casó el 25 de abril de 1973 en la Iglesia de San Francisco, en Alsina y Defensa. Tuvo dos hijos a los que, fiel a la tradición familiar, bautizó como Alvaro y Julio.
A pesar de la constante prédica antiestatista de su padre, María Julia trabajó desde muy joven para el Estado argentino.
Con el regreso de la democracia, en 1983, comenzó su actividad partidaria en la UCeDé, el tercer partido que fundó su padre, que le sirvió como trampolín para la política grande. Liberal y antiperonista, María Julia ganó en 1985 una banca como diputada nacional.
En 1989 ya mantenía contactos informales con el entorno de Menem. María Julia aceptó la intervención de Entel y cuando cumplió 47, festejó el nuevo trabajo con una fiesta en el Roof Garden del Hotel Alvear, en la que se sacó una de sus fotos célebres: alrededor de una torta gigante colocó un teléfono con discado directo internacional. En 1990 firmó con Menem el traspaso de la empresa de telefonía estatal a manos de dos consorcios encabezados por Telefónica Española y Telecom. Ese mismo año, se sacó la foto del escándalo que fue tapa de la revista «Noticias»: semidesnuda, envuelta en un tapado de piel de visón posó en un hotel de Las Leñas. Tras la privatización de Entel, Menem también le encargó a María Julia que se hiciera cargo de Somisa y del Hotel Llao Llao, en Bariloche.
En 1991 se acrecentaron los enfrentamientos que sufría en el seno del gabinete menemista con Domingo Cavallo, Roberto Dromi y José Luis Manzano. El comienzo del fin de María Julia comenzó, para muchos, cuando aceptó ponerse al frente de la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente.
Desde ese sillón fue que prometió limpiar el Riachuelo en 1000 días y fracasó en su intento de controlar los incendios forestales en el sur. Con el nuevo siglo y los nuevos gobiernos su estrella entró en decadencia y ahora está acorralada por la justicia.
(Télam/DyN)
«No se quedó con plata que no era suya»
Uno de los hijos de María Julia Alsogaray, Alvaro Erize, aseguró anoche, luego de conocido el fallo que condenó a tres años de prisión a su madre, que la ex funcionaria menemista «no se quedó con plata que no era suya». «Ella tiene lo que declaró y lo que dijo en el juicio», dijo el hijo de María Julia, visiblemente nervioso luego de que el tribunal oral federal número cuatro diera a conocer la sentencia contra su madre. En uno de los pasillos de los tribunales federales de Comodoro Py, en el barrio porteño de Retiro, el hijo de María Julia dijo que su madre «fue condenada antes por la prensa que por la Justicia». «Esta pena se la impusieron los jueces, pero antes hubo una condena pública. La gente se habría arrepentido si hubiera tenido oportunidad de escuchar a mi madre», agregó. El hijo de María Julia sostuvo además que no le parece «antiético» que su madre haya cobrado fondos reservados durante el Gobierno de Carlos Menem, y advirtió que, en todo caso, se trató de «una forma hipócrita de pagarle a los funcionarios».
María Julia Alsogaray fue condenada ayer a tres años de prisión efectiva por enriquecimiento ilícito y se convirtió así en la primera ex funcionaria menemista sentenciada en juicio oral por delitos cometidos durante ese gobierno.
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