Cuáles son los verdaderos riesgos de los volcanes activos de la Argentina

Las lavas son menos peligrosas que otros productos, como los flujos piroclásticos o las cenizas que generan. El volcán Copahue es hoy el de mayor riesgo para la población

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Volcán Copahue en Neuquén. Es el de mayor riesgo de la República Argentina por su cercanía con las localidades de Caviahue y Copahue. Foto: Gentileza Sebastián García

Volcán Copahue en Neuquén. Es el de mayor riesgo de la República Argentina por su cercanía con las localidades de Caviahue y Copahue. Foto: Gentileza Sebastián García

En la Argentina hay 38 volcanes que se consideran activos. El volcán Copahue, que se encuentra en Neuquén, es hoy considerado el de mayor riesgo para la población. Los expertos señalan que aún circulan falsas creencias en la comunidad que podrían interferir en la mejor preparación para reducir el impacto de las potenciales erupciones.

Las erupciones de los volcanes son el resultado del ascenso del magma y de los gases que se encuentran en su interior. Están compuestas por una mezcla de magma, gases volcánicos y fragmentos de roca del cerro o montaña que se rompe. El  ranking de riesgo volcánico elaborado por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) lo encabeza el Copahue, le siguen  Complejo Volcánico Planchón Peteroa, en la provincia de Mendoza, el Complejo Volcánico Laguna del Maule, el Tupungatito (Mendoza) y el Lanín, en Neuquén.

 En general se suele temer al avance de lavas de los volcanes. Pero no suelen presentar riesgos para la vida. El director del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), Sebastián García contó a Río Negro que una de las creencias erróneas más difundidas entre la población es percibir a la lava de los volcanes como un gran peligro.  “Algo que se ve mucho en las películas”. Sin embargo, “dentro de los peligros volcánicos, la lava es el menos peligroso. De hecho es muy bajo el índice de muertes porque su avance es muy lento”.

Puede serlo cuando entra en contacto con el mar y ese contacto de la lava caliente con el agua genera una explosión, explicó García, licenciado en ciencias geológicas por la Universidad de Buenos Aires.

 En cambio, los flujos piroclásticos son una amenaza de mayor riesgo. Son una columna eruptiva:  un hongo gigante que se ve de cenizas. “Llega un punto donde la fuerza con que el volcán emite no alcanza y esa nube colapsa y baja por las laderas del volcán a muy altas velocidades, por encima de los 200 kilómetros por hora y a mucha temperatura”, señaló el experto. “Entonces las personas que quedan atrapadas en esos flujos de nubes de cenizas y gases ardientes y se mueren calcinadas y por asfixia. Es uno de los productos de los volcanes que ha matado a más personas alrededor del mundo”.

La caída de cenizas, el impacto de los volcanes más conocido entre los vecinos de la Patagonia, es otro gran riesgo. “La caída de cenizas puede generar afecciones pulmonares. Los aviones pueden venirse abajo si la atraviesan. Puede haber colapsos de los techos con pérdidas de vida, pero en general es más el impacto que genera que lo que es pérdidas en vida en sí”, advirtió.

 En cuanto a los volcanes de Argentina son pocos los volcanes que tienen una población cercana. “El Copahue es uno de ellos pero no es un volcán que típicamente genere flujos piroclásticos, al menos en base al registro geológico que hay en la zona. Hay discusiones si hay algunos depósitos que podrían ser o no, pero no es lo más común”, dijo.

El especialista señaló que hay otros volcanes que sí generarían flujos piroclásticos, como  la Laguna del Maule, donde “hay algunos puesteros pero no hay grandes poblaciones. Lo más cercano es Coyuco-Cochico que no está dentro del radio de ese producto”.

Remarcó que los volcanes  Copahue  o el Lanin podrían generar flujos de lodo o lahares. “El Lanín tiene un casquete glacial muy grande y el Copahue tiene un glaciar en su superficie. Entonces en el caso de una erupción explosiva más grande de la que viene haciendo el Copahue en los últimos años podría generar lahares que afectarían las vías de escape de las localidades cercanas. Por eso están los planes de contingencia”.

García advirtió que un riesgo es la caída de cenizas porque alcanzan cientos de kilómetros.  Pueden caer por la dirección del viento tanto las cenizas de los volcanes del lado argentino como la de Chile. Ocurrió con la caída de cenizas de Calbuco en 2015 y la del Cordón del Caulle en 2011.

Volcán Lanín. Su cima está cubierta por un casquete glacial. Se encuentra en Neuquén y está categorizado como volcán activo Foto: Gentileza Sebastián garcia

El volcán Copahue ahora recibe más atención de los científicos


Para monitorear la actividad del volcán Copahue, se han instalado estaciones sísmicas, y lograron con unas antenas que se transmita información. “Tuvimos justo la oportunidad de ver dos pequeñas crisis del volcán, que arrojaron incluso cenizas. Y ahí es donde procesando las señales se determinó, en esas dos crisis que hubo, que había un cambio de señales momentos previos”, informó a Alberto Caselli, director del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG) de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), profesor titular e investigador del CONICET.

Los resultados forman parte de una investigación de la universidad en la que participaron también Marcia Hantusch, Iván Fernández Melchor y Sara Pereira de Silva sobre el volcán Copahue.

Dijo que se medirán además gases. “Cuatro veces al día se va a tomar una muestra de gases del cráter y se va a analizar. Entonces se va a tener señales sísmicas y datos de la química de los gases.También se instaló un equipo que mide infrasonido”, indicó Caselli.

El objetivo es conseguir señales precursoras que permitan dar mejores alertas tempranas sobre los procesos eruptivos.

Complejo volcánico Laguna del Maule. Si bien se halla ubicado mayormente en territorio chileno, el registro de su actividad explosiva se reconoce en Argentina. Foto: Gentileza Sebastián García

Planes de contingencias y simulacros


El subsecretario de Defensa Civil y Protección Ciudadana de Neuquén, Martín Giusti, informó  a Río Negro sobre las acciones  de prevención. “Hay planes de evacuación en los volcanes Copahue y Lanín. Se hicieron los relevamientos. En el Copahue se está más avanzado. 

En Copahue se hizo un simulacro (en la época del doctor Sapag). Últimamente no se han hecho. Se sigue con las capacitaciones de riesgo volcánico. Si está hecho el relevamiento y la determinación de zonas de riesgos y de peligros”, dijo.

En la localidad de Copahue cuentan con cartelería de vías de evacuación y se  viene haciendo un repaso de los planes de contingencia. 

“En el Copahue en el plan de contingencia se identificaron las dos vías de evacuación (las dos rutas  son la 21 y la ruta 26)  y que en cada manzana hay un responsable que es el que tiene que ir desalojando la manzana y revisando casa por casa que las viviendas fueron evacuadas. 

También se capacitó a las escuelas para que se sepa cómo hacer la evacuación y la contención”, describió. Dijo que para la comunidad de Caviahue-Copahue se planea repetir un simulacro. “Se piensa hacerlo permanente pero no se ha podido  hacer por el tema pandemia”, sostuvo. Para el caso del Lanín dijo que las vías de evacuación son la ruta 61 (que bordea el lago Huechulafquen) y la ruta 60. 

Explayó que tanto en el caso del volcán Copahue como en el Lanín se han hecho mapas de riesgo en conjunto con Chile porque están en el  límite. “Las zonas de afectación varían de acuerdo a la intensidad. En Copahue es desalojar a toda la población porque ahí se convive con el volcán”, apuntó.

 Resaltó la importancia de los volcanes están monitoreados en tiempo real (hay tres en todo el país, el restante es el el Planchón-Peteroa, en la provincia de Mendoza).  “Sirve para ir adelantando el plan de contingencia y el evento. Que esté monitoreado es para nosotros la garantía de saber cómo se está comportando dia a dia, de acuerdo a las anomalías que van detectando los geólogos”, expuso.

En el caso del Complejo Volcánico  Laguna de Maule, que ocupa un área de más de 500 kilómetros cuadrados,  se están estudiando los puntos de conexión y falta ir a colocar el equipamiento para el monitoreo. 

Si bien no se han documentado erupciones históricas, los estudios geológicos y geofísicos indican que el Complejo podria experimentar una reactivación. Los otros  volcanes que se planean sumar este año al monitoreo son el Tromen y el Domuyo.

Volcán Tromen. Su última erupción registrada fue en 1828. Se está planificando hacer un monitoreo con equipamiento próximamente. Foto: Gentileza Sebastián Garcia

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