“Cuando agradecer no alcanza”
A casi un mes de la muerte de mi madre Josefa Funes, es para mí una necesidad el difundir y agradecer la forma en que fue atendida y sobre todo contenida por médicos y enfermeros excepcionales a lo largo de su enfermedad. Gracias a Ariel Insfran, quien detectó su enfermedad, nos acompañó y demostró una paciencia y una humanidad infinitas durante todo este proceso –Ariel, mi mamá te quiso y respetó como a un hijo en ese tiempo, permitime decirte que yo hoy te considero un hermano menor y que tengo con vos una deuda de por vida–; a Felipe Diniello, quien comprendió mi desesperación y accedió a realizar una operación muy difícil que le dio la posibilidad de tener no sólo una sobrevida sino calidad de vida, lo que nos permitió, en mi caso, tratar de aceptar la idea de una muerte próxima y, en el de las dos, dialogar y despedirnos; a Federico Manes y todo su equipo de quimioterapia, al odontólogo Fernando Salomone, quien no dudó un momento en trasladarse adonde ella estuviera, y a Carlos León, enfermero de la Clínica Roca, y Natalia Zapata, enfermera de la Clínica Santa Catalina de Allen –tan jóvenes los dos pero tan capaces, afectivos y comprometidos–. En su nombre agradezco a todos los enfermeros que la atendieron; su trabajo es sacrificado, silencioso y ejemplar. Todos ustedes son un verdadero ejemplo de vida y de cómo se debe llevar a cabo algo fundamental como la atención de la salud de las personas. Susana Rotella, DNI 14.788.126 Cipolletti
Susana Rotella DNI 14.788.126 Cipolletti
A casi un mes de la muerte de mi madre Josefa Funes, es para mí una necesidad el difundir y agradecer la forma en que fue atendida y sobre todo contenida por médicos y enfermeros excepcionales a lo largo de su enfermedad. Gracias a Ariel Insfran, quien detectó su enfermedad, nos acompañó y demostró una paciencia y una humanidad infinitas durante todo este proceso –Ariel, mi mamá te quiso y respetó como a un hijo en ese tiempo, permitime decirte que yo hoy te considero un hermano menor y que tengo con vos una deuda de por vida–; a Felipe Diniello, quien comprendió mi desesperación y accedió a realizar una operación muy difícil que le dio la posibilidad de tener no sólo una sobrevida sino calidad de vida, lo que nos permitió, en mi caso, tratar de aceptar la idea de una muerte próxima y, en el de las dos, dialogar y despedirnos; a Federico Manes y todo su equipo de quimioterapia, al odontólogo Fernando Salomone, quien no dudó un momento en trasladarse adonde ella estuviera, y a Carlos León, enfermero de la Clínica Roca, y Natalia Zapata, enfermera de la Clínica Santa Catalina de Allen –tan jóvenes los dos pero tan capaces, afectivos y comprometidos–. En su nombre agradezco a todos los enfermeros que la atendieron; su trabajo es sacrificado, silencioso y ejemplar. Todos ustedes son un verdadero ejemplo de vida y de cómo se debe llevar a cabo algo fundamental como la atención de la salud de las personas. Susana Rotella, DNI 14.788.126 Cipolletti
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