Cuándo hay que corregirles a los chicos los errores al hablar

Una fonoaudióloga describe

Generalmente, cuando los padres recurren al clínico porque los problemas en la pronunciación del niño continúan, el diagnóstico que comúnmente les ofrece es el de dislalia.

«Es un trastorno periférico, es decir de la boca y no del sistema nervioso, de la producción motora de uno o más de los sonidos de la lengua que corresponde al patrón madurativo del niño pequeño. Sin embargo, muy pocas veces se trata de dislalia. Por eso, cuando el pequeño es derivado, la obligación del fonoaudiólogo es hacer una prueba de lenguaje que incorpore pronunciación de palabras y frases para poder determinar cuál es su verdadero problema. Si bien puede llegar a ser dislalia, también puede confundirse con un problema en la articulación que produzca deficientemente los sonidos o, quizá, un trastorno morfosintáctico».

Peggo, bgazo, caggo, el niño sustituye la 'rr' por la 'g' en todos los casos cada vez que aparece en la locución o enunciado. También es muy común que reemplace la 'r' por la 'z'.

«En estos casos es un problema de corte motor –explica la doctora-. Ubico al niño frente al espejo y le enseño dónde tiene que colocar la lengua para pronunciar la 'rr'. Refuerzo la terapia con ejercicios como chasqueos con la punta de la lengua contra el paladar o sostengo la lengua con un palillo para que pueda expulsar el aire, para que luego se convierta en la correcta pronunciación de una letra. Son ejercicios motores que corrigen la inadecuada disposición, en algunos casos, de la lengua. Es muy difícil de corregir. Hay que constituir un hábito en el pequeño».

La familia y su entorno es un ejemplo importante de conducción y pronunciación lingüística. Si la familia no utiliza correctamente la lengua, el niño tampoco.

«No se puede pretender que un niño no omita vocales o las reemplace cuando recibe este tipo de construcción de palabras. Muchas veces, no es un problema articulatorio sino social».

No es conveniente que los padres hagan la misma devolución con deformaciones lingüística que los niños más pequeños les presenta. Si bien corresponde a su nivel madurativo, que el niño diga 'perito gua – gua', el adulto tiene que ser el guía del correcto hablar.

«Si un niño dice soldaro por soldado no tiene un problema de pronunciación o, como correctamente se diría, de articulación. Perfectamente puede pronunciar la d en la segunda sílaba, pero luego la reemplaza (en la última sílaba) por la r. El pequeño construyó la palabra a partir de lo que escuchó», explica en su consultorio del Hospital de Pediatría Garrahan de la Capital Federal, la fonoaudióloga Martha Boullón, coordinadora del Servicio de Clínica Interdisciplinaria.

«En cambio, si dice cayita en vez de casita, yapo por sapo o yaco por saco, sí existe un trastorno articulatorio –explica la doctora-. Hay una incorrecta colocación de la lengua que ocasiona un sonido más silbado de la 's'. O, también, puede llegar a decir cazita, zapo, zaco. En estos casos coloca la lengua en un punto distinto o inadecuado y aparece el seseo».

Los problemas más frecuentes de articulación se dan cuando se pronuncian las letras 'rr', ' y' , ' s', y 'ch'. «En lugar de decir perro, dicen pero o pelo –formula la doctora-. El trastorno es causado por la falta de elevación de la punta de la lengua y vibración rápida como lo exige la rr española y, sobre todo, la rr porteña».

Pronunciación y crecimiento

Claro está, la pronunciación de la rr es diferente. En Mendoza o Corrientes se pronuncia más farragosa. En la ciudad de Buenos Aires y su conurbano, la pronunciación exige mucho trabajo de la punta de la lengua, «y el niño, hasta los 5 años no tiene organizado su motricidad –puntualiza la foníatra-. Entonces, en los pequeños, la mala pronunciación de la rr no es un defecto sino algo esperado para su nivel de desarrollo articulatorio».

A partir de los 5 años se estabilizan los procesos cerebrales que facilitan movimientos muy rápidos, secuenciados, ajustados y bien elaborados para producir todos los sonidos de la lengua.

«Es una edad aproximada que sirve de referencia a los padres –aclara Boullón-. Si los defectos de pronunciación persisten luego de los 5 años hay que consultar al especialista para verificar si el inconveniente es causado por defectos en la articulación u otro trastorno, sin la necesidad de que haya una patología estomatognática, es decir, lengua corta, grande o hipo

tónica (blandita)».

Errores madurativos: eso es otra cosa

La doctora describe un caso que logra ejemplificar los trastornos que pueden evidenciarse luego de los 5 años. «Una nena que decía ´uno leo' en lugar de tigre, 'paia comé pá cociná' por cocina, no tenía un problema de articulación sino un error dismadurativo, de construcción morfológica (de la forma de la palabra). Sucede cuando las normas de la lengua no llegan al niño en forma organizada».

En los trastornos dismadurativo existe omisión de letras y mala construcción de la frase. Hay una aproximación a la palabra pero se encuentran tantas deformaciones que no obedece a los parámetros de normativa lingüística.»Por ejemplo, muchas veces dicen: 'uno pum pum pum' (onomatopeya del golpe del martillo). Es una anomia o disnomia, la palabra no se encuentra».

Ayuden a los genes

Algunos niños son más rápidos o diestros para aprender las normas lingüísticas. Otros, tardan un poco más. Es como el desarrollo de cualquier otras habilidad, existen predisposiciones heredadas, concebidas genéticamente que los ayuda a ser más diestros, más capaces, más rápidos para absorber la información lingüística que se encuentra en el ambiente.

La especialista señala que es importante ayudar culturalmente a los genes, «hacer que se despierten y rindan al máximo, ya que los pequeños que tienen problema en la pronunciación se sienten sobreexigidos y disminuidos en algunas ocasiones tanto por los padres y maestros, como por el resto de los adultos que los rodean, y también por sus pares que generalmente se burlan porque no sabe hablar y terminan expulsándolo del grupo».

Esto provoca que el chico se aísle y sea agresivo. «Lo que no logra comunicar a través de la palabra lo hará por otros medios para obtener lo que quiere».

«El modelo que el medio oferte debe ser el de la lengua. Obvio que el padre no hará un discurso de palabras sofisticada sino que será guía para que el niño corrija las deformaciones que tiene por su nivel madurativo. Hay que construir un discurso acorde a la edad, estar seguro que lo puede comprender para luego utilizarlo», concluye el especialista.


Generalmente, cuando los padres recurren al clínico porque los problemas en la pronunciación del niño continúan, el diagnóstico que comúnmente les ofrece es el de dislalia.

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