Cuba desbloqueada

Por Redacción

Puesto que, para los comandantes Fidel y Raúl Castro, la defensa de lo que llaman socialismo es más importante que detalles como el bienestar de los cubanos o la libertad “burguesa”, siempre fue de prever que el embargo comercial estadounidense resultara contraproducente desde el punto de vista de quienes esperaban obligar así al régimen a iniciar un proceso de democratización. Por basarse en su apego a una ideología, durante más de medio siglo la férrea dictadura castrista pudo aprovechar la hostilidad de Estados Unidos atribuyendo al “imperio” la responsabilidad del fracaso total de una gestión que ha depauperado un país que, antes de su llegada al poder, estaba entre los más prósperos de América Latina. También les brindó a los castristas un pretexto para violar sistemáticamente los derechos humanos de muchísimas personas sin que los presuntos progresistas de la región pensaran en protestar ya que, a juicio de personas como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, hay una diferencia enorme entre la represión revolucionaria y la reaccionaria, entre dictaduras de retórica marxista y otras, como las de Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla, de pretensiones menos extravagantes. Para los muchos políticos latinoamericanos que se afirman amigos de Cuba, el destino de los cubanos de carne y hueso es lo de menos. Los comunistas cubanos y sus muchos simpatizantes en el resto de América Latina seguirán culpando al “bloqueo” –como si los interesados en comerciar con la isla corrieran el riesgo de ver hundidos sus barcos y derribados sus aviones– de todos los muchos problemas ocasionados por un régimen tan brutal como inepto, pero en adelante no les será tan fácil hacerlo. La restauración de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la reapertura de las embajadas que acaba de anunciarse –además de la probabilidad de que, a pesar de las dudas de muchos políticos republicanos, los norteamericanos desmantelen lo que aún queda del embargo– privarán a la dictadura de un arma propagandística que a través de los años le ha sido muy valiosa. Si bien los comprometidos con el régimen lucharán por aferrarse al poder y a los privilegios que les supone, de multiplicarse los vínculos con el vecino gigantesco se verán obligados a hacer concesiones que pondrán en peligro la hegemonía absoluta a la que están acostumbrados. Por lo demás, el tiempo les corre en contra. El que Fidel Castro ya tenga 88 años y su hermano menor, Raúl, 84, significa que la dictadura pronto carecerá del “carisma” de los dos personajes que la dominan desde 1959. Por ser Cuba un país de cultura política tan caudillista, es decir personalista, como muchos otros en América Latina, los cambios resultantes podrían ser abruptos y profundos, más parecidos a los que transformaron Rusia y los países que fueron subyugados por la Unión Soviética que a los que se han dado en China, donde los comunistas han conseguido mantenerse en el poder. Al presidente Raúl Castro le gustaría adaptarse a la nueva situación ocasionada por la voluntad de su homólogo norteamericano, Barack Obama, de reincorporar Cuba al orden occidental seduciéndola en lugar de presionarla, con reformas graduales para que la isla emprenda, a su propio ritmo, el mismo camino que ciertos países comunistas de Asia oriental, pero de cobrar fuerza un programa en tal sentido controlarlo se haría cada vez más difícil. Lo que en términos económicos podría considerarse una ventaja, la proximidad de una gran comunidad de exiliados cubanos que en Estados Unidos ha sabido enriquecerse no lo sería del todo en términos políticos. Es tan evidente el contraste entre lo logrado por los exiliados y sus hijos por un lado y, por el otro, el desempeño desastroso de los revolucionarios, que a esta altura sería absurdo comparar la eficacia de los dos sistemas imperantes. Para hacer todavía más difícil la situación en que se encuentran los castristas, debido a la caída del precio del petróleo y la implosión de la maltrecha economía venezolana sus amigos chavistas no podrán seguir subsidiándolos. Desgraciadamente para los revolucionarios marxistas, a menos que el socialismo totalitario cuente con mucho dinero aportado por el mundo capitalista, quienes tienen la mala suerte de ser usados en sus “experimentos” se ven condenados a un nivel de vida inferior al de los más pobres de muchos países subdesarrollados.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Editor responsable: Guillermo Berto Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA Lunes 6 de julio de 2015


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