“Cuba, un nuevo intento de socialismo de mercado”

Cuba es un Estado socialista que mantiene bajo el derecho socialista los medios de producción para lograr el bienestar público por medio de la autogestión, estatal y comunitaria, a través de un modelo económico planificado. El Estado garantiza el pleno empleo, la salud y la educación como los principales logros de la revolución. Las reformas económicas en Cuba comenzaron en la década de los 90, provocadas por la desaparición de la Unión Soviética (principal aliado político-militar-económico de la Isla) y el incremento de los efectos del bloque y embargo de los Estados Unidos. El Régimen cubano declara el comienzo del “período especial” con el racionamiento de los servicios públicos, surgimiento de la libreta de racionamiento familiar y un incremento en el control del mercado negro y la tenencia de dólares por parte de la población. Desde 1996, el gobierno cubano profundiza una serie de medidas económicas con un tinte de apertura gradual donde el Estado deja en manos de privados (empresarios españoles en hotelería), de empresas mixtas (Estado-privados) y de empresas creadas por el Estado (dirigidas principalmente por altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) el sector vinculado al turismo y al comercio exterior. El Estado cubano permite la actividad privada de los ciudadanos en paladares (pequeños restaurantes en casas de familias para el turismo), venta de alimentos al público, taxis, formación de cooperativas agrícolas, arrendamiento de casas para el turismo extranjero y la tenencia de dólares provenientes de las remesas enviadas por cubanos en el extranjero. A finales del siglo XX, el gobierno cubano comenzó a copiar el modelo de la República Popular China: socialismo de mercado, que garantiza la seguridad jurídica para las inversiones extranjeras, usufructo por un tiempo limitado por el uso de la propiedad socialista por parte de particulares y un reconocimiento más amplio a la propiedad privada. Se empezó a notar la diferencia de clases sociales debido principalmente a aquellos ciudadanos (minoría) con acceso al manejo de monedas extranjeras por su actividad en el mercado negro o por pertenecer a la elite política o militar y aquellos trabajadores (mayoría) que perciben un sueldo en pesos cubanos. La nuevas medidas coyunturales anunciadas por Fidel Castro (septiembre del 2010) apuntan a una reducción del Estado en las esferas económicas, intentando una especie de ajuste laboral con 500.000 trabajadores para que se integren a otras actividades privadas o que pasen a ser legales por encontrarse inmersos en el mercado negro. Mi deducción es que estos ciudadanos, cuando dejen de trabajar en el Estado, recibirán algún tipo de subsidio, siendo lógico en un país con un sistema socialista. Estas medidas económicas que apuntan a la actividad privada quizás están más acordes a una sociedad cubana con un consumismo de bienes y servicios cada vez más elevado. No habrá cambios en el corto y mediano plazo en lo político, es decir que el Estado mantendrá un control monopólico sobre la salud, la opinión pública y la educación. El Régimen mantiene con privilegios a los sectores dominantes de las Fuerzas Armadas y del Partido Comunista, principales sostenes del Estado socialista. ¿La administración de Raúl Castro podrá seducir nuevas inversiones extranjeras para ocupar el excedente de trabajadores que tiene el Estado, destinado principal mente a los sectores del turismo, construcción y alimentos? ¿En qué medida las violaciones de los derechos humanos serán una limitación? Félix Gabriel Guzmán, DNI 20.793.634 – Neuquén

Félix Gabriel Guzmán, DNI 20.793.634 – Neuquén


Cuba es un Estado socialista que mantiene bajo el derecho socialista los medios de producción para lograr el bienestar público por medio de la autogestión, estatal y comunitaria, a través de un modelo económico planificado. El Estado garantiza el pleno empleo, la salud y la educación como los principales logros de la revolución. Las reformas económicas en Cuba comenzaron en la década de los 90, provocadas por la desaparición de la Unión Soviética (principal aliado político-militar-económico de la Isla) y el incremento de los efectos del bloque y embargo de los Estados Unidos. El Régimen cubano declara el comienzo del “período especial” con el racionamiento de los servicios públicos, surgimiento de la libreta de racionamiento familiar y un incremento en el control del mercado negro y la tenencia de dólares por parte de la población. Desde 1996, el gobierno cubano profundiza una serie de medidas económicas con un tinte de apertura gradual donde el Estado deja en manos de privados (empresarios españoles en hotelería), de empresas mixtas (Estado-privados) y de empresas creadas por el Estado (dirigidas principalmente por altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) el sector vinculado al turismo y al comercio exterior. El Estado cubano permite la actividad privada de los ciudadanos en paladares (pequeños restaurantes en casas de familias para el turismo), venta de alimentos al público, taxis, formación de cooperativas agrícolas, arrendamiento de casas para el turismo extranjero y la tenencia de dólares provenientes de las remesas enviadas por cubanos en el extranjero. A finales del siglo XX, el gobierno cubano comenzó a copiar el modelo de la República Popular China: socialismo de mercado, que garantiza la seguridad jurídica para las inversiones extranjeras, usufructo por un tiempo limitado por el uso de la propiedad socialista por parte de particulares y un reconocimiento más amplio a la propiedad privada. Se empezó a notar la diferencia de clases sociales debido principalmente a aquellos ciudadanos (minoría) con acceso al manejo de monedas extranjeras por su actividad en el mercado negro o por pertenecer a la elite política o militar y aquellos trabajadores (mayoría) que perciben un sueldo en pesos cubanos. La nuevas medidas coyunturales anunciadas por Fidel Castro (septiembre del 2010) apuntan a una reducción del Estado en las esferas económicas, intentando una especie de ajuste laboral con 500.000 trabajadores para que se integren a otras actividades privadas o que pasen a ser legales por encontrarse inmersos en el mercado negro. Mi deducción es que estos ciudadanos, cuando dejen de trabajar en el Estado, recibirán algún tipo de subsidio, siendo lógico en un país con un sistema socialista. Estas medidas económicas que apuntan a la actividad privada quizás están más acordes a una sociedad cubana con un consumismo de bienes y servicios cada vez más elevado. No habrá cambios en el corto y mediano plazo en lo político, es decir que el Estado mantendrá un control monopólico sobre la salud, la opinión pública y la educación. El Régimen mantiene con privilegios a los sectores dominantes de las Fuerzas Armadas y del Partido Comunista, principales sostenes del Estado socialista. ¿La administración de Raúl Castro podrá seducir nuevas inversiones extranjeras para ocupar el excedente de trabajadores que tiene el Estado, destinado principal mente a los sectores del turismo, construcción y alimentos? ¿En qué medida las violaciones de los derechos humanos serán una limitación? Félix Gabriel Guzmán, DNI 20.793.634 - Neuquén

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