Balta, la nueva sensación de la música uruguaya, sorprende con un disco hecho de funk, R&B, candombe y trap
Montevideano de Barrio Sur, acaba de editar Ayer Dijiste Mañana, su quinto y más ambicioso disco. Cantante, productor, compositor y multiinstrumentista, fusionó R&B, candombe, jazz, música uruguaya y sonidos urbanos, con una fuerte raíz afrouruguaya. En una entrevista con Diario RÍO NEGRO contó detalles de la producción del álbum.
Balta sabía que quería hacer un disco diferente a todos los que había hecho hasta ahora. Que por primera vez en su corta pero prolífica carrera musical iba a tener todos los recursos para hacerlo. Pero no sabía qué hacer. Tenía mucha data en su cabeza y sentía que era demasiado para un solo disco. ¿Qué hacer? se preguntaba Balta. Hasta que un amigo le sugirió que hiciera un disco con la música que a él le gustaría escuchar. La sugerencia no lo ayudó demasiado, pero sí lo suficiente.
Balta cambió la perspectiva de la pregunta: ¿y qué música me gustaría escuchar? Entonces comenzaron a brotar las influencias: Kendrick Lamar, Skrillex, Somboy, Jorge Drexler, Ruben Rada, Thelonius Monk, Kamasi Washington, Terrace Martin, Future, Playboi Carti, los rappers norteamericanos, el jazz, la murga y el candombe, el R&B, Alcione y Joao Gilberto, James Brown, el rap, el trap y el reggaeton.
Con todo eso, sí, con todo eso, Balta hizo Ayer Dijiste Mañana, su cuarto y hasta ahora mejor disco, editado el nueve de abril pasado. Producido por el propio Balta junto a Ramiro “Choko” Caruso, el álbum cuenta con las colaboraciones de Rubén Rada, Jorge Drexler y Chabela Ramírez.
Historia de un disco
“Es un disco que yo lo tenía en mi cabeza desde hacía mucho tiempo.”, dice Balta en un extenso diálogo con Río Negro. “Como que quería lograrlo, hacer este disco ambicioso que terminó siendo, pero no encontraba las herramientas”.
Lo primero que hizo de lo que bastante tiempo después fue Ayer Dijiste Mañana fue a partir de tirar ideas en la Ableton en su casa. Es curioso porque casi todo lo que grabó surgió allí, en su casa. Incluso este disco tan lleno de cosas y de gente, muy distinto a los anteriores. “Fíjate que la primera canción que pude terminar de producir fue ‘KIERO TO!’, que es una canción que hice el 90% en mi casa. Un día la encontré y esa canción abrió una puerta; y después el Choko, que es el coproductor del disco, me ayudó con las cadenas de voces, esto de llegar a un sonido nuevo, intentar llegar a este sonido nuevo a nivel vocal. Pero el trabajo fue un poco así: primero compu, después con el Choko y el último proceso fue, en el último mes, antes de mandarlo a mezcla, ir a Elefante Blanco, que es el estudio de No te va a gustar, acá en Uruguay”.

Montevideano de Barrio Sur, Balta es uno de los artistas más interesantes de su generación. Decidido a tomar riesgos, en este nuevo disco no dudó y se animó a desafiar los límites de los géneros musicales poniendo a dialogar todas sus influencias. Con un sonido propio, Ayer Dijiste Mañana combina R&B, jazz, candombe, música uruguaya y sonidos urbanos contemporáneos.
Uno de los problemas que tuvo que resolver Balta desde la producción fue mezclar los sonidos electrónicos, los bajos del trap y los sintetizadores con los pianos, tambores y batería. “Hubo mucho tiempo de probar cosas, fijate que la canción ‘Toda la Vida’ es una canción que produje de cinco maneras distintas, terminó quedando la última porque casi no tiene elementos, que me parece que era lo más atractivo que podía pasarle a la canción, pero pasó por mil etapas”.
Dice Balta que no la pasó bien durante grabación del disco, sentía podía fallar, que tanta ambición reunida podía no resultar. Pero resultó. Aún así, a Balta le costó relajarse incluso cundo el disco ya estaba terminado. “El primer día del estudio fue para hacer ‘Carne y Hueso’, que es la canción que abre el disco, y yo estaba con un miedo, como tipo, pa, ¿saldrá bien esto? Te metiste en ese baile y ahora hay que bailar (risas). Hay que bailar, porque además después arriba le grabaron los tambores a lo que ya habíamos grabado casi en vivo, la batería, el contrabajo, la tecla, el saxo y la viola, todos, y yo, la voz, todos grabamos juntos; entonces hubo mucho miedo, yo esas semanas la pasé muy en el día a día, en el túntún, esperando a que saliera a pasar a lo mejor, pero fíjate que terminó pasando porque, no sé, porque confías, hay mucho de esto de confiar, como cuando improvisás, como cuando estás haciendo un solo, no lo pensás, reaccionás, y terminó saliendo bien, por suerte”.
P: ¿Qué tenías en mente hacer cuando empezaste este disco, qué cosas empezaste a querer hacer y volcar en este disco?
R: Yo creo que esto es como una documentación de lo que pasa hoy en este lugar del mundo. También siento que hay una búsqueda de la autenticidad con este disco, por lo menos de lo que para mí significa ser auténtico, de aceptar lo que uno es y contarlo de la mejor manera posible, eso fue el intento.
Había otros discos que eran ejercicios para mí sobre cómo quiero lograr este o aquel sonido. Este disco tiene un espacio creativo totalmente vulnerable y verdadero, hay canciones como “Lo que antes no pude”, que es una canción que habla del paso del tiempo, de mis padres y que no lo hice en otros discos. Hay canciones como “Desde el corazón”, con Rubén (Rada), en la que digo que hay cosas que ya no quiero controlar, que no puedo controlar y que yo solo sé que puedo cantar desde el corazón; o sea, decir la verdad. Siento que eso es lo que el disco se propone.
También hay una disyuntiva entre, querer hacer dinero y que a mi proyecto le vaya bien, no para ser millonario sino para establecerme, para vivir una mejor vida; y por el otro lado también esta estética de no quiero abandonar a mi cultura. Este disco lo que intenta, o lo que yo intenté hacer con este disco, o esta posibilidad económica y de gente, es contar lo que vivo hoy porque es lo que mejor me va a salir.
P: ¿En qué andabas cuando compusiste estas canciones?
R: Sinceramente, lo único que intenté fue ser lo más desnudo posible. También es la música que escucho, a mí me encanta Kamasi Washington, me encanta Terrace Martin, pero también amo a Kendrick Lamar, y amo a Future, y Playboi Carti. Me gustan los rappers norteamericanos, también me gusta el jazz y me gusta el candombe, todo tiene en común que es música de raíz afro porque me crié en el candombe y me crié en la clave del candombe, me crié con el swing y con el acento.
Musicalmente no sé si busqué algo en específico, sino que simplemente me gustan los acordes, amo los acordes (risas). Esto fue un consejo que me dijo un amigo un día hablando, porque yo no sabía qué hacer y me dice, no sé amigo, hacé la música que te gustaría escuchar. Y fue como, ¿cuál es la música que me gustaría escuchar? Entonces hay mucho R&B, porque me gusta el R&B porque funciona, el new R&B funciona, sonidos y estéticas, entonces siento que es mi identidad porque es lo que más me define, Alcione y Gilberto Gil, pero también esta otra data que es la que Skrillex y Somboy, que hacen dubstep y drum and bass, también, siento que estamos en una época en donde no tenemos que entrar en un catálogo para que nuestro disco se venda.
P: ¿Cuándo te soltaste ese miedo que decís que sentiste durante la producción del disco? ¿En algún momento lograste soltar o recién cuando terminó?
R: No, no, no, cuando terminó, yo sigo sorprendido todavía de la cosa, como que yo sigo en un ruido, como bueno, tá, todavía lo estoy escuchando y conociéndolo a la hora, pero yo siento que en el momento en el que decidís, bueno, vamos a hacer un popurrí de sonidos, que vamos a intentar que entren, siento que lo que más me ayudó a soltarme también fue elegir esta narrativa de letra. Como esta sensación de no querer caer en mi primer disco que se llama Baltástico, que es un disco muy poético, es un disco que líricamente yo busqué otras cosas. Y con este disco dije, bueno, quiero contar una historia que tenga dos vertientes y que se oscile entre esas dos vertientes. Siento que hablo de cosas que me pasan, que son muy reales, entonces eso me ayudó a soltarme, me ayudó mucho a soltar.
P: Dicho todo esto, vayamos al principio de todo: ¿cómo entraste a la música?
R: Mis papás son músicos, mi papá es músico y compositor del mundo del candombe uruguayo, también de la murga uruguaya. Mi madre es cantante, escritora, actriz, teatro independiente, a su vez también carnavalera, se conocieron ahí. Yo nací ahí, en carnaval, fíjate que yo estaba en la panza de mamá cuando subió a cantar en el teatro de verano, cantante de milongones, de candombes lentos, como tanguera; mi padre, en cambio, más latino, brazuca, norteamericano, mi padre más Mercedes Sosa, Víctor Heredia.
Estudié piano a los 5 años, de los 5 a los 7, pero después abandoné y me puse a estudiar trompeta, que fue como mi instrumento principal por muchos años. A su vez hacía beats en la compu. Conocí el jazz como a mis 17, 18 años, cuando escuché a Coltrane por primera vez y dije ¿qué carajo es esto? Y después descubrí a Jacob Collier, pero en realidad mi instrumento preferido es la voz humana. Me gusta mucho lo que hacen cantantes, raperos, me gusta lo que hace Kanye West en la producción con la manipulación de las voces, siento que me gustan mucho los coros. Me enamoré mucho de la música el día que escuché un acorde cantado por un coro de 16 personas en una murga, abierto, un acorde abierto, me acuerdo de que era muy chico, me acuerdo específicamente del momento y de todo. Eso, fue un placer, la música es y será un placer.
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