Da Vinci» La pasión según «El Código

El libro se ha transformado en el centro de una fuerte polémica donde la ficción y la realidad tienen fronteras poco claras

LOS ANGELES (AFP) – «El Código Da Vinci» se convirtió en un fenómeno social mundial al provocar airadas discusiones sobre la religión y los orígenes del cristianismo, mientras el libro que originó la polémica se vende como pan caliente y la película tiene su mejor prensa a una semana del estreno. Con provocaciones a los fieles y afirmaciones de que las referencias artísticas y religiosas tienen sustento en investigaciones, la novela de Dan Brown, llevada al cine por el director Ron Howard, vuelve a sumir al mundo en un debate teológico sobre productos de entretenimiento y ficción.

La controversia es tan efectiva para la industria editorial y audiovisual como la suscitada en 2004 por Mel Gibson con su película «La Pasión de Cristo». Aunque hay una diferencia: «'La Pasión de Cristo' de Gibson fue para católicos ortodoxos y cristianos y 'El Código Da Vinci' apunta a disidentes católicos, cristianos o anticatólicos», dijo a la AFP Stephen O'Leary, experto en religión y medios de la Universidad de California del Sur (USC). «Así como Gibson hizo una película que estimula a los cristianos más tradicionales y a los creyentes católicos, el libro y la cinta (sobre 'El Código Da Vinci') aviva del mismo modo» a la audiencia que se rebela contra la Iglesia Católica, agregó O'Leary, para quien más allá del debate en los medios «la única meta de Hollywood es hacer dinero».

Si Hollywood «percibe que hay una audiencia significativa para una teoría de la conspiración sobre la Iglesia Católica, se complacerá haciendo una película para ese público. Hace 70 años, Cecil B. De Mille produjo filmes 'amigos' de la Iglesia Católica porque también podían ser taquilleros», sostuvo el experto de la USC.

Pero católicos y no católicos disparan artillería pesada contra el guión de una película que, respetando el argumento del bestseller homónimo de 2003, pinta de villana a la organización católica Opus Dei y alude a una relación entre Jesucristo y María Magdalena que habría dejado descendencia. «La religión siempre despierta mucho interés en la sociedad (…) Y los escándalos en la Iglesia sobre abuso sexual han manchado la institución -como sucedió con los televangelistas en el pasado-, llevándola a los titulares» lo cual Hollywood aprovecha, afirmó por su lado Robert Thompson, profesor de cultura popular y medios en la Universidad de Syracuse (Nueva York, este).

«Las películas pueden hacer lo que el periodismo y los historiadores no pueden, por lo tanto no hay ninguna razón para pensar que el cine se tendría que quedar callado frente a temas de gran interés», apuntó Thompson.

Si la Iglesia Católica centró la atención mundial por casos de pedofilia, y salió especialmente mal parada en Estados Unidos, ¿por qué Hollywood no iba a filmar una superproducción con ella como protagonista y con un guión basado en un libro que ha vendido 40 millones de copias?

Mientras el misterioso autor del libro afirma que todas las «revelaciones» místicas de su obra se apoyan en investigaciones, fieles en India prometen huelga de hambre contra el filme y la jerarquía del Opus Dei reclama al estudio de Hollywood que se aclare que es una «ficción», la película de 125 millones de dólares tiene una prensa soñada. «Nadie ha visto la película (…) pero en los hechos hay gente hablando de ella que se sirve del alto perfil de la historia y de la publicidad que rodea al filme para expresar masivamente sus ideas», dijo el propio Ron Howard.

Historiadores y teólogos se regocijan señalando los errores en la novela de Brown, iglesias en Estados Unidos ven en la polémica una excelente oportunidad para dar lecciones sobre la Biblia y carteles de las grandes capitales muestran una campaña de suspenso que dice: «Se romperá el silencio». Al tocar los cimientos de la fe cristiana y con un escritor que afirma que su obra va más allá de la ficción, «El Código Da Vinci» en formato de celuloide tiene todo para ser supertaquillera, mientras su protagonista Tom Hanks sostiene que no es más que una «historia divertida».

Lo que siempre supimos

Londres (DPA) – El astro de Hollywood Tom Hanks rechazó las críticas a la versión cinematográfica de la novela «El Código Da Vinci», de Dan Brown, y afirmó que es una película «muy divertida» que no debería ser tomada demasiado en serio. Hanks dijo al diario londinense «Evening Standard»: «Si te tomas cualquier tipo de película en el sentido literal, sobre todo una película de enorme presupuesto como ésta, estás cometiendo un error muy grande». La película, que se estrena el 17 de mayo en la inauguración del Festival de Cannes, fue criticada por líderes de la Iglesia católica y organizaciones religiosas como el Opus Dei. Dan Brown incluyó en la historia la teoría de que Jesucristo se casó con María Magdalena y tuvieron hijos, lo que la Iglesia considera absolutamente falso. Hanks sostuvo: «Siempre supimos que habría un segmento de la sociedad que no iba a querer que se exhibiera esta película». Y añadió que no daña a nadie que una película provoque un debate sobre temas religiosos e históricos. La organización católica Opus Dei volvió a exigir hoy a la productora Sony respeto para los católicos ante el inminente estreno de la película, a la que considera «ofensiva para los cristianos».

«Aquí comió Tom Hanks»

Londres, (DPA).- «Desde el punto de vista objetivo», destaca Robin Griffith-Jones, «las tesis sobre Jesucristo de Dan Brown no aportan nada». Pero, por lo demás, el thriller «El código Da Vinci» es para la iglesia de los templarios, cerca de la Fleet Street en Londres, «una verdadera bendición».

«Vienen miles de personas y eso es maravilloso», se alegra el responsable de la iglesia anglicana, que lleva el título de «Master of the Temple».

Una euforia similar se respira en otros escenarios de la novela «El código Da Vinci», que pronto llegará a los cines. Desde Londres hasta la ciudad escocesa de Edimburgo, con la cercana capilla de Rosslyn, pasando por Lincoln, cuya catedral se utilizó en el rodaje para simular los interiores de la Abadía de Westminster, en todas partes crece la fiebre por el «Código Da Vinci».

Y el sector del turismo aplaude con entusiasmo. Se espera un boom de visitantes incluso en los lugares que no aparecen en el libro pero que fueron utilizados como localización para rodar la versión cinematográfica. Entre esos lugares, figuran los ostentosos castillos de Belvour Castle y Burghley House, en el condado de Lincolnshire. Las familias propietarias ya los abrieron hace años al público.

El director Ron Howard rodó allí escenas que están ambientadas en la residencia papal de Castelgandolfo, cerca de Roma, así como en la casa de verano del asesinado director del Louvre Jacques Saunière y en la residencia del millonario historiador inglés Sir Leigh Teabing, Château de Villette, cerca de París.

«Aquí comió Tom Hanks», anuncia orgulloso Steve Johnson, propietario del restaurante «Epernay», especializado en pescado, en Lincoln, noroeste de Inglaterra. «Su esposa y sus hijos también estuvieron aquí. Todos fueron increíblemente amables».

Allí donde Hanks, que encarna al protagonista de la historia, Robert Langdon, comió en Gran Bretaña, los dueños de los restaurantes destacan la mesa a la que se sentó.

Alan Ritson, propietario del restaurante «Old Bakery» en Lincoln, tiene algo mejor todavía para ofrecer. El director Howard y el actor Ian McKellen, que interpreta a Leigh Teabing, le ayudaron a reunir los autógrafos de todo el equipo en una edición de bolsillo de la novela. «El libro se subastará en Internet antes del estreno de la película», dijo Ritson. «Para fines benéficos, claro».

«Cuesta unas 50.000 libras por semana mantener abierta esta catedral», se lee en un cartel en la ostentosa y necesitada de reformas catedral de Lincoln. Por el rodaje, entró mucho dinero. Pero se espera más. «La cifra de visitantes aumentará, ni bien la película muestre a todo el mundo que estamos a la misma altura que Westminster», dijo el responsable de la iglesia, John Campbell. «En el futuro ofreceremos visitas guiadas sobre 'El código Da Vinci' y una exposición sobre el rodaje».

El hecho de que la Iglesia como institución no salga muy bien parada en el libro de Brown no preocupa a los anglicanos. «Es crítico, pero eso motiva a las personas a ocuparse de nuestra religión», dice Campbell. «Fuera de una monja católica del vecindario, que durante el rodaje hizo una guardia en la catedral de Lincoln, aquí nadie se escandalizó».

Con su thriller, Dan Brown despertó del letargo a la pequeña capilla de Rosslyn, en Edimburgo, donde Hanks y compañía rodaron durante una semana. En ese templo, Sophie Neveau (interpretada por Audrey Tautou) se entera de «toda la verdad» sobre su descendencia de Jesucristo y María Magdalena, así como de la protección del Santo Grial. «Antes hacíamos una visita guiada cuando reuníamos suficiente gente de vez en cuando», explica el guía turístico Simon Beaty. «Pero mientras tanto aumentamos el personal, hay visitas guiadas cada hora y los autobuses turísticos llegan constantemente».

THOMAS BURMEISTER


LOS ANGELES (AFP) - "El Código Da Vinci" se convirtió en un fenómeno social mundial al provocar airadas discusiones sobre la religión y los orígenes del cristianismo, mientras el libro que originó la polémica se vende como pan caliente y la película tiene su mejor prensa a una semana del estreno. Con provocaciones a los fieles y afirmaciones de que las referencias artísticas y religiosas tienen sustento en investigaciones, la novela de Dan Brown, llevada al cine por el director Ron Howard, vuelve a sumir al mundo en un debate teológico sobre productos de entretenimiento y ficción.

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