De Clérico: “No tuvieron compasión”

El dirigente describió la brutalidad del asalto que sufrió en su casa de Cinco Saltos.

Redacción

Por Redacción

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CINCO SALTOS (ACE).- “No tuvieron compasión, nos ataron y pegaron, estábamos atados y entregados y nos seguían pegando. Péguenme un tiro y no me hagan sufrir más”, les llegué a decir, contó el dirigente de la Uocra Ricardo Di Clérico al relatar el calvario que sufrió mientras le desvalijaban la casa. Entraron en su casa tras dar varias patadas a la puerta de atrás, encapuchados y armados con armas de fuego que él calculó de calibres 32 y 38. “Yo sentí una explosión y pensé que había explotado el termotanque o algo. Estábamos en la pieza mirando televisión con mi mujer, ella salió para el pasillo y ahí comenzó a gritar”, sostuvo. “Nunca salimos de la habitación, nos ataron con alambres espalda con espalda y nos pegaban: en la cabeza, en las costillas; yo tengo los ojos negros, la cabeza tajeada, los brazos morados y las piernas y las manos negras porque se nos cortaba la circulación de tan fuerte que nos ataron”, sostuvo. La banda estuvo en su casa desde las 22:30 hasta pasadas las tres de la madrugada del sábado. En ese tiempo hicieron varios viajes para llevarse todo lo que encontraron: televisores, equipos de música, computadoras y hasta 11 ruedas de camión que su hijo tenía en la parte trasera del terreno. “Nos tenían boca abajo, estábamos tapados. Calculo que cada 50 minutos venía mi camioneta, cargaban y volvía a irse con las cosas”, indicó Di Clérico. Hasta anoche no había rastros ni de la camioneta que le robaron, según le informó la Brigada y la Policía que trabaja en su caso. “Mi camioneta salió varias veces de la casa, alguna cámara lo debió ver si pasó el puente para Centenario, o fueron para el lago o a Cipolletti; la camioneta iba y volvía cada 50 minutos”, indicó. Resultó llamativo también que sus vecinos en el barrio Méndez no sospecharan de los movimientos. “Nadie vio nada, yo vivo en un barrio tranquilo, en una cortada; en el barrio que nací. Se dieron el lujo de andar por toda la casa: comieron acá, tomaron lo que quisieron, venían a putearnos y a golpearnos, rompían colchones, cuadros y todo porque buscaban dólares”; sostuvo. Aseguró que rápidamente encontraron unos 120.000 pesos que tenía en la casa como parte de la “caja chica” del sindicato. Sin embargo, siguieron maltratándolos porque buscaban una caja fuerte y dólares. Eran al menos cuatro, dos adentro y dos afuera. “Nunca tuve una caja fuerte, tiraron todo. Les dije: ésa es la plata que tengo, muchachos, pero les habían dado una información de que yo tenía dólares”, sostuvo.


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