De eso no se habla…
Argentina, su desequilibrio demográfico y la política
¿De qué hablamos cuando hablamos de conurbano bonaerense?, se preguntaba en un pasado que está al alcance de la mano Hernán Reyes Alcaide. Un interrogante cuya respuesta sigue teniendo plena vigencia: “Hablamos del territorio que circunda la Ciudad de Buenos Aires y comprende el 1% de la superficie del país, tiene el 25% de su población, produce el 30% de su PBI. Población que reside en 2.750 kilómetros cuadrados”.
O sea:
• Un semicírculo heterogéneo como complejo, al que debe sumarse, en el marco de su espacio, los tres millones de seres que se apiñan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
• Semicírculo –el conurbano–, del cual la provincia de Buenos Aires extrae el 60% de sus 10.200.000 electores. Uno de cuatro votos del país está ahí, en los 24 partidos que conforman el conurbano.
• Un semicírculo que, consecuencia de las anomalías que jalonan el desarrollo económico argentino desde muy lejos en la historia, hoy es un tramado propicio para la degradación de vida. La gravitación del delito. Y, fundamentalmente, para que la política compre voluntades de cara a las necesidades de varios de los millones de personas que lo conforman.
Un plano de la vida nacional con ausencia de políticas públicas destinadas a desinflar su expansión demográfica.
Sociólogo y economista, identificado en el espacio académico como una voz definidamente autorizada en el tratamiento de problemas nacionales, Juan José Llach hace del desequilibrio demográfico una inquietud permanente. “Tierra de paradojas y contrastes, el conurbano bonaerense, y en especial sus amplias y densas zonas pobres, esperan respuestas que llegan tarde o nunca. Muy malo, porque encontrar soluciones estables para el Gran Buenos Aires es clave para señalar una Argentina mejor”, señala.
Confiesa además Llach que suele preguntarse sobre si la dirigencia política no evita el tema a “propósito, para contar con clientelas eternamente necesitadas de sus favores, que compran votos”.
Llach se resiste a creer en esta complicidad. Pero admite que desde la política “hace mucho tiempo que no surgen liderazgos con poder y convicción para dar absoluta prioridad a lo que debería tener (pone por ejemplo la educación y la desigualdad que en este plano se da en el conurbano), clave central del combate a la pobreza, de la equidad y del desarrollo integral”.
Economista. Autor de una variada bibliografía dedicada a los problemas nacionales. Afiliado a la UCR. Y con la experiencia de un largo exilio en Francia durante la dictadura militar, tiempo que le permitió estudiar cómo se forma para gobernar la política de ese país, Daniel Larriqueta sostiene que la ausencia de la dirigencia argentina en los problemas demográficos tiene una única explicación:
–Están ganados por el día a día. En la agenda que identifican día a día en los medios. Entonces, vale más salir a criticar esto o aquello que se prioriza en el día a día, que formar equipos y reflexionar en términos de políticas de largo plazo, estructurales… No parece redituable cuando lo que importa es la elección que ya llega y cómo batallar en ese día a día.
Luego, advierte recordando sus días de Francia: “Ahí hay instituciones muy antiguas dedicadas a acompañar a los partidos en la formación de los dirigentes, como la Escuela de Altos Estudios Políticos o el caso de la Escuela de Altos Estudios Comerciales, que forma cuadros empresariales para el sistema financiero, el comercio, la industria. Es decir, a través de un amplio mundo de instituciones estatales o privadas se ayuda a pensar el país”.
–La política, como espacio para asumir problemas públicos y buscarle soluciones, parece haber entrado en el museo. No se trata de la consecuencia de un diluir de los viejos relatos ideológicos, sino de que en tanto lucha por el poder, esta esencia, mal manejada claro, se ha convertido en una simple lucha de opuestos donde la idea, el proyecto, el pensar en el largo plazo ya no cuentan, reflexiona el sociólogo Eduardo Fidanza, titular de la cátedra Max Weber, de la carrera de Sociología de la UBA, miembro de la prestigiosa consultora Poliarquía y uno de los más rigurosos analistas de la realidad nacional.
–¿Cuál fue el último gobierno que asumió el desequilibrio demográfico del país como un problema a encarar?
–Hay que bucear en don Arturo Frondizi. Se esté o no de acuerdo con el ideario desarrollista, todo su planteo de crecimiento económico implicaba –entre otras metas y de hecho– frenar la migración interna y apuntó a afincar a la gente en su región, su provincia, reconoce el economista Eduardo Amadeo, diputado justicialista, duro opositor al kirchnerismo y sin duda el dirigente político que más trabaja, en la práctica y reflexión, sobre la pobreza que define al conurbano.
El abogado y analista de temas nacionales e internacionales Jorge Castro coincide con la mirada de Amadeo. Opina:
• Si se toma la década del 30 como un tiempo en que la sustitución de importaciones aceleró en términos importantes la migración interna rumbo a Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, y reflexionamos la historia transcurrida hasta hoy, tenemos dos hombres que pensaron en cómo frenar el desequilibrio demográfico que, a la larga, sería realidad. Uno, Federico Pinedo, con su Plan Pinedo del 40, la propuesta de desarrollo más importante que tuvo el país en el siglo XX. Propuesta que lamentablemente se rechazó desde el Parlamento. Luego, Frondizi, en otro tiempo pero con la misma mirada.
• ¿El traslado de la Capital Federal a Viedma que programó el presidente Alfonsín? Sólo se proyectaba sacar el poder administrativo de las presiones de las que es blanco cuando está rodeado hoy de una región con tan abrumada población como Buenos Aires y el conurbano.
Y la vigencia de la pregunta sigue en pie: ¿cómo es posible que el desequilibrio en cuestión no cuente como tema para la dirigencia política?
Confesión de uno de los cinco senadores nacionales de la UCR con mayor proyección de imagen pública.
–¿Qué quiere que le diga?… Y sí… estamos en falta. ¿Sabe cuál fue la única lectura que hicimos del Censo del 2010 en la bancada? La lectura electoral, saber esto o aquello nada más que desde el punto de vista de los votos –comenta y ruega mantener su nombre y apellido fuera de la consulta.
Mientras tanto, en Ingeniero Budge se instala por mes un promedio de 5.000 nuevos migrantes provenientes del interior y de países vecinos.
El espacio: tierras bajas, fiscales o privadas. Ausencia de todo servicio.
Menos de punteros políticos, que los acomodan y se adueñan de sus vidas.
CARLOS TORRENGO
carlostorrengo@hotmail.com