De Siria al sentido del humor

Por Redacción

Lech Walesa viste de forma informal, pero no falta en su camisa la medalla con el icono de la virgen. En la terraza del hotel Excelsior en el Lido de Venecia, atiende a la prensa relajado y sonriente. Por un día es una estrella de cine más. –¿Qué piensa usted de la situación actual en Siria? –Hace 20 años dije que habíamos acabado con el comunismo y que teníamos que crear una nueva estructura para crear un nuevo mundo. Tenemos que crear algo totalmente nuevo, no tomar ejemplo del comunismo o de otros sistemas. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fue creado bajo unas normas que en la actualidad no funcionan, porque hay un superimperio: Estados Unidos. ¿Y cuál es su función? ¿Ser el guardián del mundo? Si me hubieran escuchado hace 20 años y hubiesen creado nuevas normas, tal vez lo de Siria no estaría ocurriendo ahora. –¿Cuán importante es tener sentido del humor en una revolución? –Realmente no me gusta la política ni los políticos. Son aburridos y dicen cosas extrañas. Y aunque cambié de vida, tenía que reunirme con políticos y lo lamento. Por eso decidí no ser aburrido y no sólo decir cosas serias, sino bromear de tanto en tanto, porque la gente recuerda mejor las cosas y las absorbe mejor. Me aburrí tanto con esos políticos que pensé yo no llegaría tanto a la gente si fuera como ellos. Por su puesto que es difícil inventarse esas bromas y como soy una personas sin una gran cultura, hago bromas sencillas. –¿Cree que “Walesa Man of Hope” es un retrato realista de su vida? –Wajda siempre tuvo una visión profética en su cine y aquí consiguió mostrar a la perfección el ejemplo para una la generación sobre cómo acabar un sistema y cómo nace un héroe de su época.


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