Del glamour parisino a la austeridad patagónica

Por Redacción

En su novela, “De París a la Patagonia”, la multifacética peruana Maki Miró Quesada describe con una impronta autobiográfica su recorrido por reductos de la elite parisina -rodeada de aristócratas, intelectuales y modelos- hasta llegar a la Patagonia, un fin del mundo austero pero de una naturaleza impactante. De visita relámpago a Buenos Aires, Miró Quesada, habló con Télam acerca de su novela: “Tenía un cuento que contar. Hace 14 años que soy columnista en el diario El Comercio de Lima y, de alguna manera, estaba esperando tener suficiente oficio para lanzarme a un proyecto de más largo alcance, mi columna tiene 500 palabras, el libro 500 mil.”, dice esta profesora de literatura francesa, decoradora y arquitecta “frustrada”. La historia remite a la novela de costumbre francesa, una cultura que la escritora vivió intensamente durante catorce años entre los 90 y principios del 2000. “Es una postal de un mundo que está desapareciendo, que en gran parte ya desapareció y que cada vez es más reducido. Es un meollo que no quiere morir”, dice. “De París a la Patagonia”, editado por Emecé, se inicia con el secuestro de un magnate minero que, semanas más tarde, aparecerá muerto en una playa del sur de Lima luego de pagar una millonaria suma por el rescate. “Me inspiré en un caso real”, aclara Maki sin develar los verdaderos nombres. La angustiada novia -que queda afuera de todas las negociaciones familiares- decide averiguar lo que realmente sucedió y, tras una pista falsa, desembarca en París para reconstruir su vida y cada tanto indagar sobre el fatal destino de su pareja. “Es cien por ciento autobiográfico, excepto todo lo que he inventado”, se ríe. “Hay partes que no existieron en mi vida”, explica sobre este tour por París que incluye fiestas, “plat du jour” en coquetos cafés, carreras del Le Mans, mucha moda y veranos en Saint Tropez. “La observación de las situaciones que vive la heroína y sus amigos se ciñe a la realidad. Así es la Francia que yo he conocido pero no es toda Francia”, aclara. La pretensión de Miró Quesada es retratar “un momento de un cierto París, que todavía existe, donde modelos e intelectuales se mezclan con el arte y la belleza”. Sin embargo, aunque ya desgastada, esta elite todavía tiene un “peso importante”, porque -según la autora- aún es comidilla de tapas de revistas y diarios franceses. Es un “parisianismo” circular que parece no tener fin y que muchos “quieren conservar”. Pero el glamour “no te da para toda en la vida”, sentencia esta dama que retrató sus propias vivencias, descendiente de pescadores asturianos e hija de “hippies”, de los 50 que “me expusieron a muchas cosas y otros mundos desde pequeña”. En ese punto de inflexión la vida de Maki y la de su protagonista retoman la simbiosis: la construcción de su propia casa en la Patagonia junto a su nuevo marido, pero además en la novela desentraña el misterio de la muerte del millonario, con otra pista que llega desde Buenos Aires. “Tenía sed de espacio. Me conquistó el tamaño de la Argentina y el vacío de la Patagonia que es absolutamente extraordinaria”, define esta mujer que no olvida sus raíces: “Perú es el afecto, uno solamente comprende al país de su infancia”. A sus 60 años confiesa que en su vida tuvo que improvisar mucho. “Fui un patito feo de chica, siempre pensé que lo que iba a lograr en mi vida sería en base a mi inteligencia, a mi capacidad de estudio y de aprender, porque por el lado físico me iba fatal. Sin embargo la vida es la que tu haces, todas tenemos un futuro”, concluye. (Télam)