Del microscopio al nanoscopio
PREMIOS NOBEL DE QUÍMICA
BERLÍN (DPA).- Durante siglos, los seres humanos soñaban con poder observar ese mundo diminuto que no es visible al ojo humano. Pero la profundidad a la cual uno se puede sumergir en ese microcosmos es algo que hace 100 años no hubiesen creído posible ni los más intrépidos optimistas.
Ayer, la Real Academia Sueca de Ciencias distinguió a los estadounidenses Eric Betzig y William E. Moerner, junto con el alemán Stefan Hell con el Premio Nobel de Química por convertir el microscopio óptico en un nanoscopio y poder observar con gran precisión objetos de un tamaño menor a los 200 nanómetros.
Los primeros microscopios fueron desarrollados a fines del siglo XVI: para ello fueron combinadas lentes ópticas, de manera tal que los objetos se veían con un tamaño mayor.
En el siglo XVI, el holandés Antoni van Leeuwenhoek aumentó drásticamente la resolución, al usar una lente muy curva, casi esférica.
Hasta el siglo XIX los microscopios lograron una resolución que ya no dependía de la calidad de las lentes, sino de un límite físico: la naturaleza ondulatoria de la luz.
Tal como lo describió el físico Ernst Abbe en 1873, los objetos que están separados por una distancia menor de 200 nanómetros no pueden ser distinguidos por separado.
El alemán Hell superó este límite con una forma especial de microscopía de fluorescencia.
La microscopía de fluorescencia ya fue desarrollada a comienzos del siglo XX.
Para ello se estimulan con luz determinados colorantes, que brillan. Pero aun así, objetos que están muy pegados se difunden y se observan como una mancha.
En la década de 1990, Hell desarrolló con la microscopía STED (stimulated emission depletion) un procedimiento que aumentó en unas diez veces la resolución.
Para ello se oscurecen temporariamente detalles cercanos, de forma tal que brillen consecutivamente y se puedan distinguir uno del otro.
“Se emite un rayo que estimula la molécula fluorescente y un segundo haz de luz, el rayo STED, es emitido a continuación, pero hace todo lo contrario: inhibe la molécula y la mantiene oscura”, explica el grupo de trabajo de Hell en su página web.