Demasiadas dudas, pocas certezas
No hay avances en la investigación del crimen de Álvarez y siguen las opiniones contrapuestas.
Un día más sin datos ni sospechosos. Sólo un puñado de vagas hipótesis que envejecen con el paso el tiempo y un testigo fantasma que dijo por radio haberlo visto todo, pero que nada más se supo de él hasta ahora. Ayer, el fiscal Marcelo Retes encabezó una reconstrucción del hecho en que fue asesinado el hincha de Vélez, Emanuel Álvarez, en el Bajo Flores con el objetivo principal de analizar de dónde partió el disparo letal. La fiscalía también aguarda la presencia del hombre que dijo ser testigo de que tres personas armadas salieron de «La Quemita» cuando el sábado pasaban los micros con hinchas de Vélez.
Fue el mismo hombre que, en el relato que dio el lunes por radio La Red, se comunicó ayer con la fiscalía, y personal de esa dependencia le dio garantías de seguridad y custodia. Según las fuentes judiciales, el hombre se comprometió a ir, no obstante las garantías ofrecidas, en la fiscalía aguardaron durante toda la tarde del lunes y el supuesto testigo no apareció. De fuentes tribunalicias aseguraron que al hombre la única forma que tienen de contactarlo es por un número de teléfono, pero los investigadores no le conocen la cara ni saben dónde vive.
Retes tiene la investigación del caso porque aún no hay un imputado, ya que de haberlo abrirá la intervención de un juez en lo penal. Las hipótesis son varias: que se haya disparado desde La Quemita, desde un predio aledaño, desde un restaurante o también desde algún vehículo. Por otra parte, el fiscal recibió un parte preliminar de la autopsia al cuerpo de Álvarez y aguardaba un informe final que profundice con más datos.
Mientras, siguen los cruces de opiniones sobre la violencia en torno al fútbol. Ayer, el entrenador de Vélez , Hugo Tocalli, refutó al ministro de Justicia, Aníbal Fernández, al asegurar que el asesinato de Emanuel Álvarez «es un problema del fútbol porque iba un grupo de gente gritando por un equipo y le pegan un tiro a uno».
Sorpresivamente, el volante Maximiliano Bustos, capitán del equipo de Liniers, opinó en sentido contrario a su entrenador, ya que consideró que «el fútbol no tiene nada que ver» en el asesinato de Álvarez y que se trata «de la sociedad en que se vive».
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