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Ignacio Malcorra, el chico que en Río Colorado soñó con jugar en Primera y hoy lleva la «10» de Central

Ignacio Malcorra se adueñó de la “10” de Central y es clave en el equipo de Miguel Russo. Con su zurda, el Canaya se ilusiona con llegar a una copa internacional. A sus 36 años disfruta de jugar en Primera y en diálogo con Río Negro repasó sus inicios en Río Colorado.

Luego de un largo camino recorrido por el ascenso y el fútbol mexicano, Ignacio Malcorra disfruta de un gran presente en la Liga Profesional.

A sus 36 años, se adueñó de la “10” de Rosario Central, donde fue el máximo asistidor del último torneo y el equipo que comanda Miguel Russo depende mucho de su zurda para llegar a una competencia internacional.

En el último mercado de pases varios clubes grandes del país lo sondearon para llevarlo a sus filas, pero el nacido en Río Colorado se quedó en el Canalla, donde es uno de los líderes del equipo.

La fecha pasada, antes del receso por la ventana de Eliminatorias, fue el autor del segundo tanto en la victoria ante Talleres por 2-0, que aumentó el invicto de Central como local.


«En Rosario se respira fútbol», asegura Malcorra


“En Rosario se respira fútbol. El Gigante explota cada vez que jugamos de local y la gente alienta mucho. Todo eso a nosotros nos motiva”, explicó sobre el gran momento del equipo en su casa.

Malcorra es el creador de juego del Canalla, viene de ser un jugador fundamental en la última Liga Profesional donde el equipo finalizó octavo, en puestos de copas internacionales y fue el que más asistencias dio en todo el certamen, con nueve.

“Estoy muy contento y tranquilo. Lo importante es que el equipo va bien, el torneo pasado hicimos un buen campeonato. Así que estoy disfrutando de este momento”, confesó en diálogo con Río Negro.

Gracias a su experiencia, Ignacio sabe que el fútbol argentino está muy parejo y resaltó la importancia de ser regulares. “Hacer un buen torneo es difícil y nosotros lo pudimos hacer. Todavía falta este tramo y queremos tratar de ganar algo”, agregó sobre el presente y lo que viene.

Desde su llegada al Canalla, en junio de 2022 con Carlos Tevez como entrenador, Malcorra se dio el lujo de jugar uno de los clásicos más importantes del país. Ganó el primero, fue 1-0 con gol de Alejo Veliz en el Gigante de Arroyito, e igualó sin goles en el Coloso Marcelo Bielsa.

“La gente acá es muy pasional. Apenas llegas lo primero que te marcan es que hay que ganar el clásico, por más que falten 20 partidos. Fue increíble el que ganamos en el Gigante. Es una locura como se vive y ganarlo fue una alegría muy linda”, explicó.


Los inicios de Ignacio Malcorra en Río Colorado


Más allá de lo colectivo, Ignacio también disfruta de su buen momento y de poder vivir el sueño de aquel chico que soñaba con jugar en Primera mientras dabas sus primeros pasos en Villa Mitre de Río Colorado. “En los personal estoy feliz de estar en Central. Siempre le digo a mis amigos que una cosa es verlo por tele y otra es vivirlo”, comentó.

“Desde chiquito mi sueño siempre fue jugar en Primera, gracias a Dios lo cumplí. Claro que no fue fácil, pero siempre supe que tenía condiciones y era cuestión de estar preparado para cuando me toque”, relató el enganche.

Malcorra arrancó desde muy pequeño. Además de Villa Mitre pasó por La Adela e Independiente de Río Colorado, donde jugó un Mundialito, y en una prueba abierta que se hizo en el Luis Maiolino de Roca veedores de la CAI de Comorodo Rivadavia vieron su talento y se llevaron para formarlo.

El camino no fue sencillo. Tuvo un paso por las inferiores de River, donde llegó a entrenar con el plantel superior, pero una mala decisión lo dejó seis meses jugar. “Ahi me llamaron otra vez de la CAI y arranque en la B Nacional”, luego pasó por Aldosivi hasta que en 2014 llegó a Unión de Santa Fe, donde logró el ascenso.

“Mantenerse fue complicado pero nunca hay que perder la esperanza. Siempre trate de meterle con todo y cuando me toca jugar, quiero disfrutarlo y hacer lo mejor para mi equipo”, destacó.

Sus buenos rendimientos lo llevaron al fútbol mexicano, donde jugó en grandes equipos: Tijuana, Pumas y Atlas fueron los tres escudos que defendió a lo largo de cinco temporadas.

“Por suerte me fue muy bien. Me podría haber quedado allá, pero tenía ganas de estar en mi país y que mis hijos vean lo que es el fútbol argentino”, comentó sobre su regreso al país para jugar en Lanús.

Ahora, con 36 años y un largo recorrido como profesional, disfruta de jugar a la pelota en Central y se ilusiona con dejar su marca en una ciudad que respira fútbol.


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