Desde El Manso hasta Cholila, todo lo que podés hacer

En la Comarca Andina, las opciones del turismo activo permiten ajustar el disfrute a toda condición física y edad del visitante.

Aventura sin límite

Desde El Manso hasta Cholila, la Comarca Andina del Paralelo 42° ofrece lo necesario para olvidarse de la oficina, el stress y el cansancio de todo el año. Rafting, escaladas, cabalgatas, pesca, canopy, trekking, travesías en 4×4 y parapente son sólo algunas de las alternativas para mimetizarse con este paraíso terrenal. A ello hay que agregar excursiones como La Trochita en El Maitén, el laberinto “más grande de Sudamérica” en El Hoyo o un recorrido en lancha por el lago Puelo hasta el límite con Chile con las imponentes montañas nevadas de fondo. Conformada por las localidades de El Bolsón y El Manso en el sudoeste rionegrino, y El Hoyo, El Maitén, Lago Puelo, Epuyén y Cholila en el noroeste chubutense, los paisajes de esta porción sureña aparecen salpicados por cristalinos ríos que bajan desde las alturas; lagos de un azul esmeralda intenso; bosques enmarañados y el hielo eterno de las cumbres cordilleranas que aparecen como escenario incomparable para todo tipo de actividades al aire libre. Se suman los parques nacionales Lago Puelo y Los Alerces, con su atrapante combinación de la flora y la fauna autóctona, con retazos de la selva valdiviana, y donde sobresalen ejemplares milenarios de alerces, arrayanes y coihues, entre otros. De norte a sur, partiendo desde El Manso, el turismo aventura es sinónimo de rafting sobre los rápidos que llegan hasta el límite con Chile. Completan la oferta una cabalgata por los prados verdes, más una caminata para conocer pinturas rupestres de 8.000 años, mientras se cocina un cordero al asador y se escuchan las historias de los lugareños. Ya en El Bolsón, toda la adrenalina se concentra en un recorrido hasta cualquiera de los 11 refugios de montaña ubicados al oeste del río Azul (hay que dedicar al menos un par de días); una trepada hasta los imponentes picos del cerro Piltriquitrón (frente a la ciudad), donde también está El Bosque Tallado y la plataforma de lanzamiento para los parapentistas; travesías en 4×4 por Mallín Ahogado o, para los más tranquilos, una cabalgata por las chacras y bosques que circundan el río Azul, donde también se puede hacer rafting. Cruzando el paralelo 42°, en Lago Puelo se entremezclan las postales montañosas con las aguas turquesas y el colorido de un valle que termina resultando un destino más que indicado para los amantes del aire libre y las propuestas activas. El trekking y el senderismo proponen sortear el desnivel del relieve, mientras se lanzan a través de mágicos bosques andino patagónicos que permiten observar la combinación de la flora y la fauna autóctona. También las cabalgatas se suman a este abanico: uno de los itinerarios imperdibles es el recorrido por la costa del lago hasta el delta del río Azul. Y hay más: mountain bike, canyoning, travesías en 4X4, avistajes de aves, pesca, kayak y días de sol en La Playita mejoran una propuesta que satisface las preferencias de todos los turistas. A pocos kilómetros, El Hoyo recibe a sus visitantes con los colores y los aromas propios de las chacras de frutas finas (cerezas, frambuesas y frutillas), que a principios de enero son el motivo fundamental de una fiesta nacional que le da identidad al pueblo. A 14 km está Puerto Patriada, una encantadora bahía del lago Epuyén, que se caracteriza por tener extensas playas de arenas finas, aguas tranquilas, transparentes y navegables sin motor que hacen el lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos, la pesca, caminatas o descansar en un lugar paradisíaco. En tanto, para llegar hasta El Desemboque hay que hacer 15 km (salida del río Epuyén al lago Puelo), pasando por el Parque Natural Raúl Solari, un sitio de gran valor ecológico creado con el objetivo de proteger los bosques nativos de pitras y arrayanes. El atractivo inmediato es hacer una caminata sin tiempo por medio del bosque. Además hay zonas aptas para la pesca deportiva u otras actividades náuticas. Y hay más: El Maitén también tiene lo suyo para ofrecer. Conocido a nivel mundial por ser capital del “Viejo Expreso Patagónico” (popularmente “La Trochita”), invita a emprender un viaje en el tiempo que cuenta la historia de esta reliquia ferroviaria, y también despliega una completa propuesta para entrar en contacto con el ambiente natural que la rodea. Un ascenso hasta la cumbre del cerro de la Cruz, con su contraste de belleza entre la cordillera y la meseta patagónica; una caminata por el Cañadón de los Ensueños, pasando la pintoresca aldea rural Buenos Aires Chico y siguiendo una quebrada por donde discurre un arroyo cantarino rodeado de lengas, coihues, ñires y cipreses. Por su parte, en Epuyén, teniendo como punto de partida el Parque Municipal Puerto Bonito, las salidas de trekking por la costa del lago Epuyén llevan a conocer lugares jamás imaginados como “El Chalet” (una construcción abandonada por un colono alemán que se enfermó y jamás volvió); el monasterio de unos “extraños monjes ermitaños” que habitaron el filo de la montaña del paraje Planicie Chica hasta 1997 y bahía Las Percas, donde siempre tendrá posibilidades de pescar una pieza interesante. Otra buena alternativa es recorrer en bicicleta los valles de la zona, pasando incluso por La Rinconada, con su atmósfera del “mundo mapuche” . Otra salida interesante pasa por la boca de una antigua mina de carbón, un molino harinero aún en funcionamiento y toda la ribera del arroyo de la Mina, donde los pioneros extraían oro de sus arenas. De igual modo, en el borde sur de la Comarca Andina, Cholila es conocida mundialmente por la excelencia de su pesca en los 4 lagos de su jurisdicción (Pellegrini, Lezana, Rivadavia y Cholila); varias lagunas, ríos y arroyos. Aquí también se pueden hacer travesías en kayak, trekking por los cerros (hay un alero interesante de pinturas rupestres) o cabalgatas de todo un día para conocer lugares recónditos como Los Laguitos, cerro La Momia o arroyo El Turco. Asimismo, a lo largo de todo el periplo comarcal aparecen los circuitos comprendidos en el programa “Huella Andina”. (Agencia El Bolsón)

Conformada por las localidades de El Bolsón y El Manso en el sudoeste rionegrino, y El Hoyo, El Maitén, Lago Puelo, Epuyén y Cholila en el noroeste chubutense, los paisajes de esta porción sureña aparecen salpicados por cristalinos ríos que bajan desde las alturas; lagos de un azul esmeralda intenso; bosques enmarañados y el hielo eterno de las cumbres cordilleranas que aparecen como escenario incomparable para todo tipo de actividades al aire libre. Se suman los parques nacionales Lago Puelo y Los Alerces, con su atrapante combinación de la flora y la fauna autóctona, con retazos de la selva valdiviana, y donde sobresalen ejemplares milenarios de alerces, arrayanes y coihues, entre otros. De norte a sur, partiendo desde El Manso, el turismo aventura es sinónimo de rafting sobre los rápidos que llegan hasta el límite con Chile. Completan la oferta una cabalgata por los prados verdes, más una caminata para conocer pinturas rupestres de 8.000 años, mientras se cocina un cordero al asador y se escuchan las historias de los lugareños.

Ya en El Bolsón, toda la adrenalina se concentra en un recorrido hasta cualquiera de los 11 refugios de montaña ubicados al oeste del río Azul (hay que dedicar al menos un par de días); una trepada hasta los imponentes picos del cerro Piltriquitrón (frente a la ciudad), donde también está El Bosque Tallado y la plataforma de lanzamiento para los parapentistas; travesías en 4×4 por Mallín Ahogado o, para los más tranquilos, una cabalgata por las chacras y bosques que circundan el río Azul, donde también se puede hacer rafting. Cruzando el paralelo 42°, en Lago Puelo se entremezclan las postales montañosas con las aguas turquesas y el colorido de un valle que termina resultando un destino más que indicado para los amantes del aire libre y las propuestas activas. El trekking y el senderismo proponen sortear el desnivel del relieve, mientras se lanzan a través de mágicos bosques andino patagónicos que permiten observar la combinación de la flora y la fauna autóctona. También las cabalgatas se suman a este abanico: uno de los itinerarios imperdibles es el recorrido por la costa del lago hasta el delta del río Azul.

Y hay más: mountain bike, canyoning, travesías en 4X4, avistajes de aves, pesca, kayak y días de sol en La Playita mejoran una propuesta que satisface las preferencias de todos los turistas. A pocos kilómetros, El Hoyo recibe a sus visitantes con los colores y los aromas propios de las chacras de frutas finas (cerezas, frambuesas y frutillas), que a principios de enero son el motivo fundamental de una fiesta nacional que le da identidad al pueblo. A 14 km está Puerto Patriada, una encantadora bahía del lago Epuyén, que se caracteriza por tener extensas playas de arenas finas, aguas tranquilas, transparentes y navegables sin motor que hacen el lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos, la pesca, caminatas o descansar en un lugar paradisíaco.

En tanto, para llegar hasta El Desemboque hay que hacer 15 km (salida del río Epuyén al lago Puelo), pasando por el Parque Natural Raúl Solari, un sitio de gran valor ecológico creado con el objetivo de proteger los bosques nativos de pitras y arrayanes. El atractivo inmediato es hacer una caminata sin tiempo por medio del bosque. Además hay zonas aptas para la pesca deportiva u otras actividades náuticas. Y hay más: El Maitén también tiene lo suyo para ofrecer. Conocido a nivel mundial por ser capital del “Viejo Expreso Patagónico” (popularmente “La Trochita”), invita a emprender un viaje en el tiempo que cuenta la historia de esta reliquia ferroviaria, y también despliega una completa propuesta para entrar en contacto con el ambiente natural que la rodea.

Un ascenso hasta la cumbre del cerro de la Cruz, con su contraste de belleza entre la cordillera y la meseta patagónica; una caminata por el Cañadón de los Ensueños, pasando la pintoresca aldea rural Buenos Aires Chico y siguiendo una quebrada por donde discurre un arroyo cantarino rodeado de lengas, coihues, ñires y cipreses. Por su parte, en Epuyén, teniendo como punto de partida el Parque Municipal Puerto Bonito, las salidas de trekking por la costa del lago Epuyén llevan a conocer lugares jamás imaginados como “El Chalet” (una construcción abandonada por un colono alemán que se enfermó y jamás volvió); el monasterio de unos “extraños monjes ermitaños” que habitaron el filo de la montaña del paraje Planicie Chica hasta 1997 y bahía Las Percas, donde siempre tendrá posibilidades de pescar una pieza interesante.

Otra buena alternativa es recorrer en bicicleta los valles de la zona, pasando incluso por La Rinconada, con su atmósfera del “mundo mapuche” . Otra salida interesante pasa por la boca de una antigua mina de carbón, un molino harinero aún en funcionamiento y toda la ribera del arroyo de la Mina, donde los pioneros extraían oro de sus arenas. De igual modo, en el borde sur de la Comarca Andina, Cholila es conocida mundialmente por la excelencia de su pesca en los 4 lagos de su jurisdicción (Pellegrini, Lezana, Rivadavia y Cholila); varias lagunas, ríos y arroyos. Aquí también se pueden hacer travesías en kayak, trekking por los cerros (hay un alero interesante de pinturas rupestres) o cabalgatas de todo un día para conocer lugares recónditos como Los Laguitos, cerro La Momia o arroyo El Turco. Asimismo, a lo largo de todo el periplo comarcal aparecen los circuitos comprendidos en el programa “Huella Andina”. (Agencia El Bolsón)


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