Dieron de alta al último internado por Cromagnon

Actualizado a las 20:31

BUENOS AIRES (Télam).- La última persona que quedaba internada por las heridas sufridas en el incendio de República Cromañón fue dada de alta hoy, luego de haber estado al borde de la muerte en los 78 días que pasó en el hospital. Se trata de Romina Calderón, de 19 años, residente en el barrio porteño de Lugano, quien concurrió al recital de Callejeros en la noche del 30 de diciembre junto a su padre y un hermano, quienes murieron en el incendio.

Romina fue rescatada del boliche y trasladada al hospital Ramos Mejía, el más cercano al lugar de la tragedia y el que recibió a la mayor parte de los 250 jóvenes que fueron internados en los distintos centros asistenciales porteños. Luego de luchar por su vida durante los 78 días que, en forma ininterrumpuida, estuvo internada, Romina Calderón se reencontró hoy con su madre Miriam en su casa de Lugano, aunque sin la presencia de su padre y su hermano.

La joven, luego de estar internada en el hospital Ramos Mejía, fue trasladada al hospital Militar, donde hoy recibió el alta. Durante todo el período que estuvo en ambos hospitales, Romina estuvo al borde de la muerte a raíz de la severa intoxicación con los gases tóxicos derivados de la combustión de la media sombra del boliche. Pasó varios días inconsciente, por lo que tuvo que ser sometida a tratamientos de urgencia, ya que todo su sistema respiratorio estaba comprometido por los gases tóxicos inhalados.

«Iba a festejar fin de año con mi familia y de repente me encontré en un lugar oscuro, lleno de humo y gritos. Ya no puedo reir y tampoco puedo estar mucho tiempo con la luz apagada», dijo Romina en declaraciones públicas. Junto a su madre en su casa de Villa Lugano y con visibles secuelas de su internación, aseguró que «de repente el lugar se empezó a llenar con ese humo espeso, no había oxígeno y el cianuro y el dióxido de carbono invadían de a poco todo».

Romina, quien se declaró fanática del grupo Callejeros, destacó que cuando llegó al hospital Ramos Mejía vomitó todo y no era líquido. «Era plástico lo que me salía por la boca, aspiré todo el producto de la combustión de la media sombra del boliche», apuntó. Dijo que antes de ir a ver el recital de Callejeros al boliche de Once había estado en el concierto que el grupo había dado en el club Excursionistas 15 días antes, ya que seguía al grupo a todas partes.

«No entiendo, ellos sabían que Cromañon no podía albergar a tres mil personas porque fueron ellos los que inauguraron el boliche con un recital, por lo que sabían la cantidad de gente que podía entrar», dijo. Precisó que era común que los jóvenes llevaran bengalas a los recitales de Callejeros.

Romina recordó que en un momento del recital «suspendieron el show porque se asfixiaban por el humo de las bengalas» y agregó que la primera de las bengalas «salió del sector VIP del boliche que estaba ubicado frente al escenario». «Esto sin dudas cambio mi vida, me quedé sin hermanos y sin papá» destacó Romina.

Miriam, su madre, aseguró que «ahora no vamos a ser cuatro sino dos en la familia pero en este momento estoy feliz porque luchamos tanto para sacar a Romina de la muerte que no tengo rencores ni odios». «No hay tiempo para reproches porque estuvimos muy al límite de la muerte. Ahora estoy agradecida que Dios me haya dejado a mi hija, si ella se iba no me quedaba nada», aseguró Miriam.

Aclaró sin embargo que si bien no guarda rencores, sí quiere que «se cumpla con lo que se tiene que cumplir y que los repsonsable deben pagar por esto».

La tragedia de Cromañón dejó un resultado de 193 muertos y 250 heridos atendidos en hospitales públicos y privados, mientras que unas 800 jóvenes que fueron al recital, de poco más de tres mil que había esa noche, resultaron afectados de una u otra manera por el incendio.

Nota asociada: Vuelve a tocar Callejeros  

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