Ascenso al Lanín: una aventura a pura emoción

Juan Pablo Iozzia compartió en DIGO su experiencia escalando este volcán de 3.776 metros de altura.

La travesía se divide en dos días, en la primera jornada se alcanza al refugio, ubicado a 2.400 metros de altura. Foto gentileza.

Subir al volcán Lanín es una cita obligada para quienes se aventuran a realizar este tipo de actividades. Luego de ascender desde la cumbre se ven hacia el sur paisajes increíbles de la Patagonia: los lagos Huechulafquen y Paimún, y en días despejados, el Tronador; al norte, los lagos Tromen y Quillén; y al oeste, en Chile, el volcán Villarrica.

La expedición es de dificultad técnica baja o media, pero exigente desde el punto de vista físico, por lo que los expertos la recomiendan solo para gente con buen estado físico o entrenamiento específico para este tipo de actividades.

La expedición es de dificultad técnica baja o media, pero exigente desde el punto de vista físico. Foto gentileza.

Juan Pablo Iozzia es un comunicador de Neuquén apasionado por promover el turismo y las experiencias de viaje en la Patagonia. Integra la red de DIGO, la APP de RÍO NEGRO, y nos cuenta sus experiencias viajeras. A través de las distintas plataformas, Juan Pablo comparte videos, fotos y crónicas de sus salidas y excursiones, brindando información valiosa a aquellos que buscan explorar su entorno.

Impulsado por su deseo de compartir sus aventuras, Juan Pablo fundó «descubres.com» un portal enfocado en el turismo que refleja su intención de invitar a las personas a descubrir lugares cercanos a su hogar, especialmente dirigido a los vecinos del Alto Valle.

Gentileza.

En diálogo con DIGO, Iozzia compartió su experiencia, desde la planificación del viaje hasta la cumbre del Lanín. El desafío no solo consiste en subir un volcán. También la preparación mental, física y la elección del equipo adecuado son las claves para tener un ascenso satisfactorio.

“Considero que cualquier persona puede hacerlo siempre y cuando haga el entrenamiento previo”, enfatizó Iozzia. Además, destacó la necesidad de contar con un mínimo de equipamiento indispensable y de entrenar con anticipación para disfrutar plenamente de la experiencia.

Es fundamental ir con personas preparadas, que conocen la montaña y también se dan cuenta de cómo estamos transitando físicamente la travesía.

Juan Pablo Iozzia.

El entrenamiento previo es clave. “Se suele recomendar que sea en la montaña, aunque a veces no es posible porque los escaladores llegan desde zonas donde no hay. Es un entrenamiento de resistencia sumamente importante para poder completar la experiencia”, destacó Juan Pablo.

Iozzia agregó que el Alto Valle es una zona ideal para vivir la previa de esta experiencia. Lugares como Parque Norte en Neuquén hasta el Área Protegida Paso Córdoba en Roca son escenarios ideales para entrenar.

El ascenso se divide en dos días, con la primera jornada se alcanza el refugio a 2.400 metros de altura. Ahí, los participantes se aclimatan, reciben indicaciones y se preparan para el desafío más exigente que les aguarda.

“El segundo día es una pendiente mucho más compleja”, compartió. La altitud y las demandas físicas se intensifican. En este tramo, el grupo utiliza grampones debido a la presencia de nieve, y la preparación adquiere una importancia crucial.

“Cada hora aproximadamente hacíamos paradas estratégicas para hidratarnos, alimentarnos y evaluar el progreso. Los guías, expertos en montañismo, también aprovechan estos momentos para evaluar la condición física y mental del grupo, ajustando el ritmo según fuera necesario”, indicó.

Si bien la experiencia se considera de dificultad media, la asistencia de guías de montañas es obligatoria. “Es fundamental ir con personas preparadas, que conocen la montaña y también se dan cuenta de cómo estamos transitando físicamente la travesía”, agregó.

En la oscuridad de la madrugada, Juan Pablo y su grupo ascendieron hacia la cumbre del volcán Lanín. “La experiencia de subir en la penumbra, con el cielo estrellado, fue un espectáculo emocionante. El amanecer, una explosión de colores sobre la cordillera, marcó el inicio de un día lleno de desafíos y sensaciones encontradas”, aseguró.

“Hacer cumbre es todo un símbolo. No representa solo una satisfacción física, sino un logro de realización personal y una cuenta pendiente”, finalizó Iozzia.

Juan Pablo integra la comunidad de la APP de RÍO NEGRO para contarnos experiencias de viaje y lugares recomendados de nuestra región. Su objetivo principal es fomentar una mentalidad abierta y curiosa en los viajeros, invitándolos a explorar más allá de los destinos convencionales y descubrir nuevas experiencias.

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