Divisiones en la oposición
LA PAZ (AFP) – La división en el movimiento de protesta en Bolivia parecía acentuarse este martes a medida que los dirigentes agregaban demandas a su exigencia inicial de modificar la ley de hidrocarburos y convocar a una asamblea constituyente.
Las discrepancias entre los máximos dirigentes de la protesta boliviana comenzaron a aflorar la víspera en ocasión de un cabildo en La Paz.
Fue cuando el líder opositor cocalero Evo Morales habló de modificar la ley de hidrocarburos -aprobada por el Congreso ante el silencio del presidente Carlos Mesa- para dejar el negocio con utilidades de 50% para el Estado y 50% para las multinacionales petroleras.
El principal dirigente de la Central Obrera (COB), el radical Jaime Solares, clamó también por la nacionalización de los hidrocarburos, produciéndose entonces la ruptura del «pacto antioligárquico», entre los dos jerarcas.
Morales pareció matizar su posición inicial para atender la presión de las masas que, en número de unos seis mil, coreaban: ¡nacionalización!
El lìder del MAS llamó ayer a defender la democracia boliviana con o sin el presidente Carlos Mesa y acusó al líder obrero Jaime Solares de alentar un golpe militar en Bolivia.
«Nuestra preocupación es cómo el país no se caiga, aunque Carlos Mesa pueda caerse o pueda sostenerse», declaró en un encuentro con corresponsales extranjeros.
Morales, que parece distanciado de la ideología de movimientos sociales radicalizados que propugnan la estatización de los hidrocarburos bolivianos y la expulsión de multinacionales petroleras, declinó estimar el tiempo en que Mesa pueda sostenerse en un país envuelto en un proceso de ignición social. » Carlos Mesa no es ninguna solución, sólo está perjudicando», afirmó luego de asegurar que «lamentablemente hay un vacío de poder» en Bolivia.
En medio de una creciente ola de rumores sobre la preparación de un golpe de Estado, Morales temió que el clima de tensión social radicalizado «nos pueda llevar a una dictadura» militar. Acusó al líder obrero Jaime Solares de servir, voluntaria o involuntariamente, a un movimiento gestado «por agentes externos que no quieren transformaciones en este momento».
Solares, máximo dirigente de la Central Obrera Bolivia, declaró que «si hubiera un coronel o un general igual que (el presidente venezolano) Hugo Chávez no sería ningún delito», subrayó Solares. «¿Cuánto estás ganando con estos conflictos?», le reprochó Morales a Solares en medio del cabildo, según testimonió el diario La Prensa.
Nota asociada: Crisis en Bolivia: Mesa, cada vez más acorralado por las protestas
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