Javier Milei, la destrucción creativa y la condición ceteris paribus
Ante la Asamblea Legislativa, el presidente apeló a una idea del economista austríaco Joseph Schumpeter para interpretar la coyuntura. Los datos oficiales parecen no avalar hasta el momento la teoría del mandatario: el empleo cae en todos los sectores.
Fue en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial y en medio de la convulsión geopolítica y económica de mediados del Siglo XX, que dio origen a los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional.
Ese año, se publicó el libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia”, de Joseph Schumpeter. En dicha obra, el economista austríaco se basa sobre el pensamiento dialéctico de Karl Marx para establecer la forma en que el capitalismo evoluciona sobre sí mismo a lo largo del tiempo, con la innovación tecnológica como impulso del cambio radical permanente.
De allí surge un concepto que el presidente Javier Milei colocó en el centro de su discurso a la Asamblea Legislativa el pasado domingo, y que explica en gran parte la visión del mandatario y de su equipo económico sobre la dinámica actual de la economía nacional: “destrucción creativa”.
El texto de Schumpeter describe textualmente la idea como un “proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona la estructura económica desde adentro, destruyendo incesantemente la antigua, creando incesantemente una nueva”.
En otras palabras, la idea es que cuando en una estructura económica irrumpen vectores de innovación tecnológica que modifican sustancialmente la ecuación de productividad, de inmediato hay sectores de la estructura existente que tienden a desaparecer, para ser reemplazados por otros nuevos, que superan en eficiencia y costos a los anteriores, en base a la nueva tecnología.
Schumpeter propone que ante una innovación tecnológica que modifica la ecuación de productividad, hay sectores de la estructura existente que tienden a desaparecer, para ser reemplazados por otros nuevos, que superan en eficiencia y costos a los anteriores.
Fue literalmente eso lo que el presidente Javier Milei expresó en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. “El complejo energético por sí solo estará exportando unos 50.000 millones de dólares. Esto no es una esperanza, ya es una realidad”, afirmó el presidente.
“La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial. Donde hay energía abundante y barata, se instala la industria pesada. Veremos crecer la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio, la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos. Y veremos data centers y capacidad de cómputo instalarse en la Patagonia, donde el frío natural y la energía implican y crean condiciones únicas para la infraestructura de la Inteligencia Artificial” aseguró, y por último pronosticó: “Muchos temen que en la Argentina del mañana falte trabajo, pero nosotros no. Todas estas nuevas industrias van a suplir con creces la demanda de trabajo retirada por las viejas industrias, y con muchos mejores sueldos”.
Destrucción creativa schumpeteriana explícita en boca de Javier Milei: unas industrias mueren para dar nacimiento a otras nuevas, que generarán nuevos y mejores puestos de trabajo.
Desde el marco conceptual, la secuencia no solo parece lógica sino descriptiva de la evolución de la historia económica global. Probablemente muchos changarines se hayan quedado sin trabajo cuando se creó la rueda, o lo mismo haya sucedido con los mecanógrafos cuando irrumpió la computadora personal.
Destrucción creativa schumpeteriana explícita en boca de Javier Milei: unas industrias mueren para dar nacimiento a otras nuevas, que generarán nuevos y mejores puestos de trabajo.
No obstante, el planteo de Schumpeter, que tiene probada verosimilitud en el largo plazo y en el plano de la macro, encuentra severos matices en la inmediatez del corto plazo y en el llano de la micro.
Ceteris paribus
Los vocablos de origen latín “ceteris paribus” se traducen de forma literal como “en igualdad de condiciones” o dejando “todo lo demás constante”.
En economía, es una condición basal que se utiliza para analizar el comportamiento de una sola de las variables, suponiendo que “todas las demás variables permanecen constantes”.
Algo de eso hay en el razonamiento de Javier Milei, economista antes que presidente.
El trazo lineal desde “energía barata” hasta el emergente de “nuevos sectores en la economía”, necesariamente omite el comportamiento paralelo de otro sin número de variables, que fuera del ejercicio teórico, jamás se quedarán “quietas”.
El trazo lineal desde “energía barata” hasta el emergente de “nuevos sectores en la economía”, omite el comportamiento paralelo de otro sin número de variables que jamás se quedarán “quietas”.
Naturalmente el acceso a la energía barata es sustancial, en tanto es condición necesaria para cambiar de raíz la matriz de costos. No obstante ¿es acaso condición suficiente? ¿Alcanza solo con energía barata?
¿Qué hay de la especialización mano de obra? ¿Puede acaso un obrero despedido de una industria láctea que cierra en el cordón productivo de Rafaela insertarse a los pocos días a un equipo de perforaciones en Vaca Muerta?
Si eso fuera así de lineal ¿puede ese operario dar de baja toda su vida y la de su familia en Rafaela, y trasladarse fácilmente a Neuquén? ¿Existe en Neuquén soporte de vivienda, infraestructura, o educación para recibir a ese trabajador y su familia?
Por otra parte, si ese proceso de “destrucción creativa” tiene lugar al mismo tiempo en que el gobierno lleva adelante una apertura lisa y llana a las importaciones industriales, otras variables como el tipo de cambio o el nivel de impuestos a nivel interno para la industria local, se imponen con una importancia incluso mayor al del costo de la energía.
La condición “ceteris paribus” detrás del razonamiento de Javier Milei no solo es demasiado grande, sino que carece de sustento en los propios datos empíricos que arrojan los organismos oficiales que él mismo preside.
Si el gobierno justifica la reciente apertura a la importación de neumáticos, tubos sin costura o láminas de aluminio sobre la base de que “no se puede condenar a los argentinos a pagar precios más altos solo para proteger industrias ineficientes”, ¿cuáles son los elementos que permiten suponer que con la petroquímica o la siderurgia (que según el presidente podrían emerger en base a energía barata) no exista competencia extranjera que le ofrezca ‘mejores precios a los argentinos’?
La condición “ceteris paribus” detrás del razonamiento de Javier Milei en la Asamblea Legislativa no solo es demasiado grande, sino que carece de sustento en los propios datos empíricos que arrojan los organismos oficiales que él mismo preside.
Menos por ¿más?
La lógica que el presidente Javier Milei utilizó ante el Congreso para interpretar el momento que atraviesa la economía, ya está a la vista en las estadísticas oficiales de empleo, aunque hasta el momento solo se cumple una se sus premisas: el empleo cae fuerte en un grupo de sectores.
La otra parte del planteo (el crecimiento de otros sectores que absorban la demanda de trabajo que se destruye en los primeros), está ausente en los datos.
Al respecto, la información que ofrece la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que depende del Ministerio de Capital Humano de la Nación, son más que descriptivos.
A diferencia de la estadística que publica Indec en el “Informe sobre Mercado de Trabajo” en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la información que ofrece la SRT surge de las declaraciones mensuales que realizan las empresas sobre sus trabajadores registrados. Dicho de otra forma, mientras que Indec estima en base a una muestra, la SRT ofrece la información real sobre la población completa que compone el trabajo registrado en Argentina.
De allí surge que entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025 (último dato disponible), se perdieron en Argentina un total de 320.222 empleos formales. Equivale a una caída del 3,2% en relación con la cantidad total de trabajadores registrados al momento en que Javier Milei asumió el poder.
Si el dato se desagrega, de inmediato emergen dos grandes sectores que experimentaron la “destrucción” de puestos de trabajo: construcción e industria.
La “destrucción” de empleo pareciera estar más ligada al combo de política económica elegido por el gobierno, que a la irrupción tecnológica disruptiva.
En el caso de la construcción, la cantidad de puestos de trabajo registrado cayó 13,8% en solo dos años, y es inevitable asociar esa dinámica al parate que en el mismo lapso ha experimentado la obra pública.
En el caso de la industria, la caída llega al 6%, y los principales motores de esa dinámica son la caída del consumo a nivel interno y la apertura comercial, que pone a los productos industriales argentinos a competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.
En ambos casos, la “destrucción” de puestos de trabajo pareciera estar más ligada al combo de política económica elegido por el gobierno, que a la irrupción tecnológica disruptiva que supo caracterizar otros momentos de “destrucción creativa” en la historia reciente del capitalismo.
Es justo allí que emerge la paradoja. Si la energía barata es el fundamental de partida para la “creación” de nuevos puestos de trabajo, los datos muestran que en los sectores ligados a la energía, el empleo también cae.
Según la SRT, el empleo registrado en el sector “explotación de minas y canteras” cayó un 1% entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025. Es justamente el sector que contiene al “oil & gas”.

En efecto, si se hace zoom hacia dentro de ese sector, resulta que el empleo registrado en el rubro “extracción de petróleo crudo” cayó 6,1% en dicho periodo, mientras que el rubro “servicios de apoyo a la extracción de petróleo crudo y gas natural” es el único asociado a la actividad que mostró una mejora: 3,5%. Tal evolución positiva en ese sector puntual equivale a 1.172 nuevos puestos de trabajo en un rubro en el que se desempeña un total de 34.733 trabajadores.
La cifra relacionada a la “creación” de empleo (1.172 puestos) contrasta con la relacionada a la “destrucción” de empleo en el mismo periodo (320.222 puestos de trabajo).
En otras palabras, la idea de Schumpeter encuentra anclaje empírico si se toma como un todo la historia de la economía global en la segunda mitad de Siglo XX. Mucho más difícil es encuadrar dentro de su teoría la situación crítica que atraviesa el grueso de los sectores ligados a la economía real en la Argentina.
Fue en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial y en medio de la convulsión geopolítica y económica de mediados del Siglo XX, que dio origen a los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional.
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